Coque Malla, del éxito de Los Ronaldos al desafío de ser solista
El músico español llega por primera vez a Buenos Aires para presentar su último y exitoso disco, El último hombre en la Tierra, con una banda que ha formado para la ocasión
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Esta noche, Coque Malla se presentará por primera vez en la Argentina. A los 46 años, el músico madrileño está en un gran momento de su carrera: su último disco, El último hombre en la Tierra, suena en las radios españolas, es celebrado por la crítica y ha propiciado que crezca considerablemente la cantidad de púbico que asiste a sus conciertos. En Buenos Aires no tocará con la banda que suele acompañarlo en su país. Pero el guitarrista Nico Nieto, un viejo amigo argentino, se encargó de reclutar a Gonzalo Fuertes (bajo), Yamil Salvador (teclados) y Sebastián Roascio (batería) para el show de esta noche.
Hicieron apenas un par de ensayos en una sala de Montserrat, pero Coque asegura que están listos para salir a la cancha. Será la oportunidad para probar en vivo el poder de las canciones de este artista que en 1987 grabó su primer álbum con Los Ronaldos, la exitosa banda que lideró a lo largo de una década y que en 2005 se animó a un regreso que primero iba a ser fugaz y después, gracias al suceso que obtuvo, se alargó dos años.
Como solista, Malla viene batallando desde el 97, cuando editó Soy un astronauta. Ahora percibe que, por fin, ha llegado el momento de la consolidación: "Con mi último disco está pasando algo: con la crítica, con el público en los conciertos... Es muy notorio. Hacía mucho que no sentía esa energía especial del éxito, que no tenía una una sala llena cantando todas las canciones. Lo fui armando de a poco y explotó con este disco", asegura.
En El último hombre en la Tierra hay blues, rock and roll, influencias claras de los Beatles y los Stones y un trabajo muy puntilloso, y de buen gusto, en los arreglos orquestales, responsabilidad de Miguel, el hermano de Coque. "Esas orquestaciones eran una de las prioridades de este disco -aclara el español-. Tienen que ver, de algún modo, con mi entusiasmo por la música de The Divine Comedy. Me fanaticé a tal punto que fue casi lo único que escuché durante dos años. Me planteé hacer un disco con un territorio armónico más complejo que los de los anteriores y estoy feliz con el resultado. Yo soy parte de una familia cinéfila, y muchas grandes bandas de sonido también han sido para mí una influencia clave. También artistas como Rufus Wainwright, Richard Hawley, David Bowie y Scott Walker. Vengo escuchándolos hace bastante, pero todo estalló cuando descubrí a Neil Hannon (factótum de The Divine Comedy). No es que haya inventado nada, eso ya se hizo, pero él lo hace increíblemente bien, trabaja la unión del pop con lo sinfónico como nadie."
Como buena parte de la escena del rock madrileño, Malla estuvo en contacto con Andrés Calamaro en los años en los que el músico argentino vivía en la capital española. "Durante un buen tiempo nos vimos mucho -cuenta-. Salíamos a comer y a tomar unas copas juntos, éramos muy buenos amigos. Luego la vida nos separó. La última vez que estuve con él fue hace un par de años, en Guadalajara, México. Yo tocaba en esa ciudad y él estaba de gira con Enrique Bunbury. Fuimos a comer juntos. Es alguien a quien sigo apreciando".
Coque conoce al detalle la obra de otros artistas argentinos, particularmente la de Carlos Gardel y Charly García: "He escuchado también a Fito Páez y a Soda Stereo, pero hay temas de Charly que me han volado la cabeza. Y a Gardel lo conozco bien porque mis padres, que se dedican a la actuación, hicieron una obra de teatro del dramaturgo venezolano Juan Ignacio Cabrujas dedicada a él. Se llamaba Gardel: El día que me quieras e incluía varios de sus tangos. Ahí me pegó fuerte, pero la relación dura hasta hoy, sigo escuchándolo con mucho interés".
Y si le toca hablar de los cambios que se produjeron en él desde aquel precoz debut con Los Ronaldos hace treinta años hasta hoy, Malla es categórico: "Cuando empecé, mi obsesion principal, aquello en lo que ponía todas mis energías, era el espectáculo: mis movimientos en el escenario, el ritmo de los shows. Tenía la proecupación del showman, del performer. Hoy eso sigue estando, pero en un lugar secundario. Ahora lo primero son las canciones, la música, la interpretación. Creo que he crecido como artista".
Para agendar:
Coque Malla
Boris Club, Gorriti 5568.
Hoy, a las las 21,30





