De Guillermo Martínez
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Asesinato intelectual
El ganador del premio Planeta en Argentina hace un thriller policiaco basado en las matemáticas.
No en todas las razones para cada acción que cometemos hay un fundamento lógico, así como en la matemática, según el teorema de Gödel, hay un enunciado que es verdadero que no se puede probar. Esto es patente en la novela de Guillermo Martínez.
En Crímenes imperceptibles confluye una impecable narración policíaca y teorías lógico-matemáticas, donde un joven argentino y un notable profesor de Oxford, Arthur Seldom, dedican sus vidas no tanto a resolver problemas matemáticos, pero que sí se valen de los números y la lógica para resolver los crímenes de un supuesto asesino en serie.
Siguiendo las pistas que deja el asesino después de cada crimen y buscando un punto en común que uniera a cada víctima, el joven y el profesor concluyen que el asesino le está tendiendo una trampa a Seldom al dejar como evidencia un dibujo que muy probablemente hacía parte de una secuencia lógica. Los dos matemáticos tratarán de descifrar la siguiente figura para descubrir quién será la próxima víctima. Sin embargo, el joven Argentino se da cuenta que los crímenes y las pistas dejadas son tan imperceptibles como lo es el asesino.
Al final, el lector se llevará una sorpresa al saber que los crímenes no se cometieron. El asesino no quería tenderle una trampa a Seldom, la secuencia de las figuras dejadas como evidencia pertenecían a la secta de la hermandad de los pitagóricos, la verdad de las muertes subyacía en la casualidad y en el querer proteger a un ser querido que necesitaba ayuda para no enfrentar sus actos.
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