Ballet para millennials y centennials

Fervor, hacer de la danza un acto de ardor
Fervor, hacer de la danza un acto de ardor Crédito: M. Pose Varela
Laura Chertkoff
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11 de marzo de 2020  

Bajo el signo de saturno/Fervor

Nuestra opinión: muy buena

Coreografías: Carla Rímola y Laura Figueiras / Josefina Gorostiza. Diseño de música original: Pablo Berenstein / Kchi Homeless. Diseño de vestuario: Mariana Seropian. Diseño de iluminación: Claudio Del Bianco. Por el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Sábados y domingos, a las 18. Entrada gratuita

En lo que parece un claro movimiento hacia el encuentro con nuevos públicos, el Ballet Contemporáneo del San Martín vuelve a apropiarse el Hall del teatro. Más allá de la accesibilidad que implica la gratuidad de la propuesta, el programa compuesto por Bajo el signo de Saturno, de Carla Rímola y Laura Figueiras, y Fervor -hacer de la danza un acto de ardor, de Josefina Gorostiza, es atractivo para públicos sub 30 ávidos de propuestas potentes y actuales. Y el lugar es perfecto para ese ritual de iniciación donde se anula la distancia con los espectadores.

Las coreógrafas invitadas por Andrea Chinetti y Miguel Ángel Elías, combinan perfectamente entre sí. Y el orden de las obras es irreprochable. Van del pasado al presente, de la nostalgia a la moda, de la evocación al desborde.

En Bajo el signo de Saturno, Rímola y Figueiras crean un álbum de fotos que entrelaza el pasado de la compañía con la danza actual. Voces de grandes maestros, huellas del repertorio. Todo a la vez, en escena, hasta en el techo. La compañía se despliega con emoción y sin fisuras.

Lo que sucede en Fervor es sorprendente: los bailarines están ansiosos por entrar a escena y empujar sus límites corporales. Gorostiza construyó para ellos un telar donde se tejen los aportes de cada integrante de la compañía. Una memoria de todas las danzas bailadas que filtra, por ejemplo, pisadas de malambo, ranitas murgueras, el pasado flamenco enDaniela López Álvarez. La energía desborda los cuerpos bailantes y sacude los cuerpos circundantes -en el hall el público está por todos lados-. El fervor se vuelve arenga y aplauso espontáneo después de cada solo y el baile del que son capaces es tan actual que hasta aparecen pasos emblemáticos de reconocidos videojuegos, como Fortnite.

Manuela Suarez Poch se adueña de la escena hasta que las velas no ardan o el DJ se apague. El fuego del baile no se extingue nunca.

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