
De la ficción a la fricción
Acorralados por la falta de trabajo y por la moda televisiva de convertirlos en meros invitados de los programas, muchos de los principales actores argentinos analizan la posibilidad de boicotear los talk-shows y de aplicar una estrategia común para pelear por sus derechos en una TV en crisis.
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Algo huele mal en la TV. Los actores, príncipes del mundo del espectáculo, acorralados por la desocupación, acusan a la televisión de dejarlos, poco a poco, sin trabajo. La cuenta es simple: según la Asociación Argentina de Actores, hoy, en la TV local existen sólo 13 unitarios y telenovelas que generan trabajo efectivo para su gremio, pero cuentan nada menos que 36 programas de entretenimientos y talk-shows que, curiosamente, se sostienen con figuras.
Frente a este panorama, los actores señalan a ATC, América, Azul TV y Canal 13 y les recriminan la falta de producciones propias de ficción. Y como prueba de que la cosa va en serio, están dispuestos a dar batalla para recuperar el espacio que consideran que los programas con invitados le usurparon a la ficción. Y, tal vez por primera vez en la raza tan peculiar de los actores, primeras figuras y estrellas desocupadas, artistas de la vieja guardia y jóvenes ya consagrados, se unieron para pelear por sus derechos.
¿Ir o no ir a los talk-shows?
¿Contestar sobre animalitos en "Waku-Waku" o jugar en pareja en "Tal para cual"? ¿Contar intimidades en "Cosas de la vida" o ver a la primera novia en "Causa común"? ¿Competir por el mejor chiste en "Susana Giménez" o hacerse el gracioso en "La Biblia y el calefón"? He aquí la cuestión.
Por cada participación como invitado en un ciclo de TV, un actor -salvo raras excepciones- cobra, por convenio, sólo 44 pesos. No es difícil sacar la cuenta: con sólo 176 pesos se pueden conseguir cuatro figuras dispuestas a revelar secretos íntimos o a ser analizadas por un psicólogo de talk-show, y este presupuesto resulta ideal para la televisión de estos días, que se caracteriza más por elegir lo barato que lo mejor. Por eso, la Asociación de Actores sostiene que mientras el año pasado había 26 unitarios y tiras, actualmente sólo hay trece; y los programas con invitados crecieron de 12 a 36.
Alertados por esta trampa del sistema, Arturo Bonín, Gastón Pauls, Susú Pecoraro, Jorge Marrale, Horacio Dener, Mario Pasik, Raúl Rizzo, Oscar Ferreiro, Manuel Callau, Daniel Fanego, Julieta Magaña, Gerardo Romano, Oscar Ferrigno, Pepe Novoa, Damián de Santo, Federico Olivera, Soledad Villamil y muchos otros se reunieron en la Asociación Argentina de Actores para generar alguna estrategia que ayude a salvar sus escasas fuentes de trabajo.
De forma oficial, la Asociación Argentina de Actores informó que algunas de las ideas que surgieron de esa reunión fueron: "Dejar de asistir a esos programas, aumentar el cachet para participar, o cobrar por punto de rating que tenga el programa en el que trabaja el actor que concurre como invitado". En otras palabras, las opciones son: vaciar los estudios de los talk-shows y programas de entretenimientos, cobrar mil o dos mil pesos como invitado o -para explicar la tercera opción- si concurriera un actor de "Gasoleros", cobrar una cantidad fija por cada punto de rating de la novela.
Claro que la última palabra no está dicha, el debate quedó abierto para una nueva convocatoria el lunes 18 del actual. Hasta entonces, los directivos de los canales de TV estarán de vuelta en Buenos Aires. Mientras esta polémica se genera, los ejecutivos de las emisoras se encuentran en Europa participando de una de las principales ferias de productos televisivos del mundo. Allí, estarán comprando productos extranjeros e intentarán colocar los propios en otros mercados.
Famosos en la barricada
Mientras tanto, el hecho de que los actores hayan perdido entre el 30 y el 40 por ciento de sus puestos de trabajo en televisión fue la señal de alarma que generó una viva reacción por parte del gremio. Hoy sólo 590 actores tienen lugar en la TV y esto se hace sentir, además, en otras áreas como la obra social del gremio, que cuida la salud de sus cuatro mil afiliados.
Raúl Rizzo, además de ser una de las caras típicas de la pantalla chica, es presidente de la obra social de Actores y asegura: "Este es uno de los momentos más bajos de ocupación en la historia de la TV y nos queda claro porque los ingresos de la obra social que se hacen a partir de los afiliados en actividad han bajado terriblemente. Tenemos que hacer malabares para sostenerla y de ella depende la salud de todos los compañeros".
Aunque en general se desconozca, son hoy muchos los famosos que desempeñan tareas en el sindicato para defender sus derechos. Arturo Puig, por ejemplo, es uno de los que se ocupa, junto a Juan Carlos Dual y Pepe Novoa, de llevar adelante uno de los proyectos por los que más está luchando la Asociación de Actores.
El ex protagonista de "Grande Pa" cuenta que personalmente está trabajando en la ley de intérprete, una propuesta con la que los actores quieren acceder a un derecho que hasta ahora les ha sido negado: "El tema es que uno como actor tiene convenios con las productoras sobre las repeticiones. En estos convenios, desde hace mucho tiempo, uno les cede el derecho de las repeticiones a los canales, a los dueños del programa y uno no cobra nunca más. Y estos programas se repiten en el extranjero e incluso en nuestro país. Los cantantes, los compositores, los autores de teatro o de televisión cobran cada vez que se utilizan sus obras. A los únicos que no les pasa es a los actores".
En esta pelea, los mismos actores confiesan alegrarse de haber abandonado su "narcisismo" y Pepe Novoa, que participa activamente en el gremio de Actores, rescata como gran avance, en este momento de crisis, la participación de los jóvenes que ya son figuras. "La gente que siempre se ocupó de la solidaridad eran los viejos actores -explica Novoa-, pero los jóvenes se empiezan a dar cuenta de que tarde o temprano les va a llegar a ellos, aunque alguno opine que va a ser más tarde que temprano." Jóvenes figuras en plena actividad como Damián de Santo, Federico Olivera, Soledad Villamil y Gastón Pauls, por ejemplo, están participando activamente de los debates. Juntos con los mayores de la profesión están buscando la forma de que la ficción vuelva a reinar en la TV, pero también cada uno de ellos está al tanto del proyecto de la ley de intérprete.
Ya no importa, como en otros tiempos -cuando los actores sólo se preocupaban por su propio bienestar-, si el presente es exitoso. Todos saben que la crisis acecha y que pueden ser una especie en extinción porque éstas parecen ser épocas en que en la TV los actores han pasado a ser la parte del hilo más delgada que se corta. Su necesidad de sobrevivir está a punto de causar un cimbronazo en géneros como el entretenimiento y los talk-shows que en este momento alimentan con creces la pantalla chica. Pero ésta es harina de otro costal porque hoy, más que nunca, la cuestión para los actores es "Ser o no ser". Y el resto... es silencio.
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