
De Venezuela, lo mejor
La cantante Cecilia Todd hará dos recitales en Buenos Aires
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Apenas estaba empezando a reconocerse como cantante cuando llegó a la Argentina, en 1973, el mismo día en que Juan Domingo Perón regresaba de su exilio. Cecilia Todd no entendía nada de ese tiempo convulsionado, pero la venezolana se quedó tres años y llegó a grabar un disco emblemático, en nuestro país, donde rescataba un tema popular de fines del siglo pasado, "Pajarillo verde", que se convirtió en el símbolo de su canto.
Ahora está de vuelta, para dos recitales en La Trastienda, el próximo viernes y sábado, a las 23, acompañada de los músicosFrancisco Ahenso (guitarra), Jesús Rangel (bamdola y mandolina) y Roberto Koch (contrabajo). Como grupo invitado tocará el cuarteto córdobes De Boca en Boca, toda una revelación con su primer disco, "Música de mundos".
La visita de la artista coincide con la reedición, en nuestro país, de "Canto venezolano" (1979).
La cantante no puede evitar hacer un comentario con este pequeño fenómeno que se produce con su música cada vez que viene. "Es insólito, llego y veo que acá tengo tres discos, mientras que en mi propio país apenas sólo se consigue "Una sola vida tengo". Allá hace rato que tuve que elegir el camino de la producción independiente. El disco que voy a sacar el año que viene, con temas nuevos escritos por un poeta y letrista muy talentoso que se llama Herny Martínez, va a salir de esa manera. Pero, también, es lindo y extraño poder volver a escuchar canciones de discos que tienen casi 20 años", comenta Cecilia Todd.
Convertida en una de las voces fundamentales de América latina, la intérprete es desde hace tiempo un soplo de frescura dentro de la canción folklórica de este continente. En su canto anida toda la identidad perdida del interior venezolano. "Todos los días nos borran la memoria. Nosotros estamos aquí para mantener y contar la otra parte de la historia, para retratar al otro país, que no es de los rascacielos y la alienación", relata la intérprete.
Cecilia Todd es de Caracas, "pero si hubiera podido hubiera elegido nacer en otro lugar", confiesa, y se ríe como quien hubiera contado una travesura. Desde hace tiempo eligió vivir en las afueras de su ciudad natal, más cerca de la música que escuchó en su infancia y que lleva como una suerte de embajadora cultural por todo el mundo. Y cerca de la gente que vive en las canciones que se dedicó a contar y recopilar desde su voz diáfana, sencilla y profunda.
Desde su nueva morada trata de entender a un mundo cada vez más incomprensible, "donde hay más personas que cantan y menos cantantes". Por eso, dice, prefiere refugiarse en esas canciones que retratan historias de labradores y marineros, creencias populares y coplas anónimas del folklore venezolano que nacen del paisaje campesino, algunas que se remontan a principios del siglo pasado y le dan existencia y color a su trabajo.
"Las canciones son olores y sabores que te transportan a una época determinada. Eso es lo que intento reflejar con la música que hago, recuperar un sonido que generalmente se deja morir en el olvido. Al principio fue una necesidad natural ahondar en las raíces. Yo crecí en una época en que el cuatro era un instrumento muy popular que estaba colgado en el living de todas las casas caraqueñas. Ahora, para mí, se convirtió en una especie de misión cantar estas cosas, porque si no esta música desaparecería", afirma Todd.
La variedad de estilos es el argumento principal de una música que cautiva por su frescura y originalidad. "El mapa musical venezolano es muy rico en ritmos. Cada zona tiene su propio sonido y es una fuente inagotable de material: polos, jotas, tonadas, joropos y merengues y canciones anónimas integran mi canto", cuenta la cantante.
En estos 25 años, Cecilia Todd cultivó un afecto especial en la Argentina. "A veces no lo entiendo. Creo que influyó que salí con mi primer disco en la Argentina, en el 74, en un momento y un contexto determinado del país. Esas canciones les traen muchos recuerdos a la gente, aunque no tengan ninguna relación con la política. Muchos me reconocen una actitud y una militancia frente a la vida y todo eso le da un sentido más fuerte a la canción, aunque esté interpretando la tonada de un cabestrero".





