
Deneuve, una diva a la francesa
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MAR DEL PLATA.- A los 56 años, una mujer como Catherine Deneuve sabe muy bien cómo mantener vivo el mito que los otros han creado sobre su persona. Con el merecido y ajustado regalo que le ofreció el cineasta aragonés Luis Buñuel, al describirla "bella como la muerte, seductora como el pecado y fría como la virtud", la actriz francesa encontró en esa precisión, siendo muy joven, algunas respuestas a su forma de sentir y también ciertas claves para seguir desenvolviéndose en el difícil mundo del espectáculo.
"Le diría que con esa definición tuve suficiente para desarrollarme en la vida y en la profesión durante 25 años", expresó sincera, en diálogo con La Nación , una Catherine Deneuve que al finalizar su labor como jurado en el Festival de Cine de Mar del Plata procuró alejarse de ese estigma de mujer gélida, que a la vista de los otros permanece odiosamente admirada y en su misterio, inalcanzable.
"He sido prisionera de esa definición. En realidad, debo confesar que me ha ido bien y hasta me conviene. ¡Pero yo no decidí ser así al comienzo de mi carrera! Con los años me di cuenta de cómo respondo a esa demanda de ser "fría" o "un volcán sobre el hielo". Es que el hecho de que se me considere una mujer distante me da un gran margen de movimiento", dice Deneuve, y de inmediato sorprende por su simple, consciente y estratégica manera de relacionarse para ser querida y tolerada por los otros. "Cuando alguien me considera fría, si soy un poco más cálida, es una gran sorpresa para esa persona. En cambio, si todo el tiempo soy cariñosa, forzadamente siempre tendré que ser así. No me considero fría, aunque siempre hay algo verdadero en esas definiciones, no las puedo negar totalmente."
A través de una filmografía compuesta por unas 80 películas, Catherine Deneuve ha decidido en los últimos años volver a tomar oxígeno como actriz y trabajar para la generación de cineastas jóvenes, como Philippe Garrel, así como también se inclinó por las participaciones especiales, como la que hizo para "Pola X", del enfant terrible Leos Carax, o "Dancer with the Dark" para el danés Lars von Trier, entre otros. "¡Forzadamente, por el paso del tiempo, todos los realizadores son ahora mucho más jóvenes que yo! Como todo el mundo, yo también necesito oxígeno. Y tal vez ahora se note más. Pero desde que empecé a hacer cine siempre he hecho elecciones muy particulares. Cuando hice "Repulsión", Roman Polanski había hecho un solo film. Cuando filmé con Jean-Paul Rappeneau, él no tenía ninguna película realizada. André Techiné, apenas había filmado. Siempre trabajé con realizadores que no tenían aún reconocimiento público. Es el talento lo que más me ha interesado."
Bailar y cantar
Está probado que el carácter terminante de Catherine no es sólo una máscara para la persuasión a distancia. Es una actriz que se deja dirigir, si bien no duda en dar su opinión tajante cuando el trabajo ha finalizado. "Mi relación con los directores ha cambiado porque, con el tiempo, aprendí muchas cosas más -contó-, aunque trato de conservar una relación abierta con ellos, o sea, de poder discutir, incluso si son jóvenes. No trato de imponerme, pero sí de convencerlos." Fue la propia Catherine la que se acercó al director danés Lars von Trier ("Contra viento y marea", "Los idiotas" y también fundador del movimiento cinematográfico Dogma 95) para decirle que le gustaría trabajar con él. "Le escribí una carta después de ver "Contra viento y marea" para expresarle todo lo que me gustó esa película. Me respondió enseguida y me habló de un proyecto para filmar con una actriz americana, pero me advirtió que no tendría yo el rol principal. Entonces me envió el guión del musical "Dance with the Dark", que finalmente protagonizó la cantante Björk, y luego viajé a Dinamarca, donde tuvimos que encontrarnos porque él les teme a los aviones. Incluso, el film se terminó sin él, en Estados Unidos, con su asistente, porque Lars no quería viajar." Con respecto a si le gustaría tener una experiencia "dogmática" en su carrera, dijo que "lo que me interesa de los proyectos son el director y el guión. No me voy a meter a hacer un film bajo las leyes del Dogma por el solo hecho de tener una experiencia". Y si bien aclaró que "Dance with the Dark" no es una película realizada bajo las leyes del Dogma, Deneuve contó que tuvo una "asombrosa experiencia", ya que fue filmada en video con una camarita digital. "Fue increíble. Como no hacen falta técnicos, sólo estaban el director, el camarógrafo y el ingeniero de sonido. Así se evitan los contratiempos técnicos que suele haber durante un rodaje. Me sentí muy libre, bailé y canté, pero apenas un pedacito. Björk y yo interpretamos a dos amigas europeas que durante los años sesenta trabajaban en los Estados Unidos en una fábrica. Ella lleva una vida muy imaginaria. De repente abre los ojos y se pone a cantar. Con ella aparecen otras obreras que cantan." Más allá del rédito que obtiene por su universal imagen de mujer enigmática, no se considera una diva del cine francés. "Sólo acepto jugar ese rol. Pero nunca lo juego mucho para no dejarme tomar por él." Eso no le impide mirar a la vereda de enfrente, a las divas de Hollywood: "No he trabajado mucho en los Estados Unidos. Conozco a muchas actrices, pero no tanto a esas divas que viven con sus guardaespaldas y se trasladan sólo con sus amigos. Digamos que he conocido bien a Susan Sarandon, pero no lleva vida de diva". Tampoco le quita el sueño la posibilidad de filmar en los Estados Unidos. "Es que los roles que me han propuesto no han sido interesantes. Busco buenos papeles. Y fuera de Hollywood estoy muy bien."





