
Relatos y retrato de Nicole, nuestra gran superviviente pop, al borde de los 30 años y con nuevo disco en mano
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¿Terminamos? –pregunta Nicole con cara de cansada.
–Terminamos –respondo.
Es la noche del lunes 10 de julio de 2006. Dentro de las próximas horas lluvias feroces azotarán la zona central de Chile. Pero eso no lo sabemos, sólo nos quedamos callados unos segundos, sin tema. "La más larga de la historia". Así llamamos a esta entrevista que comenzó el miércoles 15 de diciembre de 2004. Ella tenía 27 años cuando empezó a responder mis preguntas. Ahora tiene 29. Muchas cosas cambiaron. Al fin está listo su nuevo disco, APT., que es la abreviatura inglesa para apartment. Presencié un parto largo. Almacené muchas cintas, hartos recortes de prensa. Me divierte pensar que a partir de este momento Nicole es mi ex entrevistada. Porque se acabó, dudo que vuelva a encender una grabadora en su presencia.
¿Por qué le pusiste al disco APT.?
Podía ponerle el título que yo quisiera. Fue el lugar donde se gestionó todo, el APT.804.
Ella se refiere al departamento que comparte con su novio, socio musical y bajista Jimmy Frazier en Miami, ciudad en la que vive hace cuatro años. El 804 es la dirección donde llegan las cuentas, al sitio donde armaron un estudio. Nicole, nacida como Denisse Laval, lleva varios días promocionando el concierto de lanzamiento del álbum en el Teatro Teletón. El show del 20 de julio será su gran reingreso a la atmósfera chilena, luego de la presentación de retornada del 27 de noviembre de 2004 en la Sala Murano. Entre ambos acontecimientos, hubo un par de tocatas menores, pero intensas. Por eso Nicole está nerviosa. Ahora es independiente y comanda su propia compañía, Chika Entertainment. "Aunque por ahora somos mi computador y yo", aclara.
Así es que trabaja generando alianzas con otras productoras que sí cuentan con staff propio, como Latitud Sur. Detrás de la cantante está uno de los afiches en blanco y negro que anuncia el estreno de APT. Una imagen que habita en las calles de Santiago desde hace unos días: una Nicole guitarra en mano que recuerda en algo a la Christina Rosenvinge retratada en la tapa del disco Mi pequeño animal de 1994. Mismo año en que apareció Esperando nada, el tótem pop nicoliano que vendió más de 80 mil copias y convirtió a la cantante en tema de conversación permanente. Luego vino Sueños en tránsito (1997), con producción de Gustavo Cerati. Más tarde, Viaje infinito (2002), más recordado como el "disco grabado para el sello de Madonna", Maverick. Lejos muy lejos, queda su debut adolescente Tal vez me estoy enamorando, una producción que marcó el cambio de década. Es el manual básico para navegar en la historia de APT.
¿Quedaron muchas canciones fuera del nuevo disco?
En estos tres años hicimos como 30 canciones. Había muchas que me gustaban pero que eran más poperas o suaves. Buscábamos canciones con actitud y fuerza. Este es un disco electro-rock, aunque bien pop a nivel de las melodías y las estructuras. De hecho, dos que toqué la última vez en El Living (del Centro Arte Alameda) no vienen: "Higher", que era más soul y "Sur", que era más acústica.
¿Es tu disco más cerebral?
No lo siento así. Lo siento al revés, mucho más fresco. Grabábamos cuando queríamos, relajados. Viaje infinito puede ser el más cerebral.
¿Te refieres a que fue el más calculado?
No en ese sentido. Es muy pop, pero de arreglos muy ricos y elaborados.
Sigo sintiendo que APT. es más distante que pasional….
No creo. No tuve en ningún momento el pensamiento "es mi apuesta final, si no me va bien en este disco no sé qué voy a hacer". Uno no puede vivir de las expectativas de los otros, es algo que me han preguntado mucho y que me ha gustado discutirlo.
Entonces, hablando de expectativas, ¿cuáles son las tuyas?
Que lo compren, que lo busquen, que lo bajen, que lo quemen, que lo escuchen. A estas alturas, la música está en el aire.
El flamante álbum, co-producido junto a Frazier, tardó en ver la luz. La cantante admite que se demoró porque quería terminar el disco en Londres con la mano experta del ingeniero Barry Sage, con quien ya había trabajado antes. No por capricho, sino debido a que con el paso de los años, Nicole aprendió que la mezcla y la masterización son gran parte de los discos. "Y uno no puede escatimar en ese tramo", afirma, mientras guarda para sí toda la información relacionada con el costo total de la operación APT. Su hermetismo de artista aperrada me recuerda las cifras que manejaba la prensa local durante la era Esperando nada: según El Mercurio, se invirtieron más de 100 mil dólares en la reinvención de la pequeña Nicole, más de la mitad del presupuesto anual que su entonces sello BMG tenía para desarrollar artistas chilenos.
El disco incluye una versión en portugués para el track "Veneno" y un cover de "Rapture" de Blondie. Considerando el esfuerzo que costó sacar este cd, ¿no era mejor reemplazarlas por un par de originales?
"Veneno" fue darme un gusto. Sonaba bien así. Quería hacer un cover, pero no sabía cuál. Un día estábamos haciendo con Jimmy una base para un original y empecé a cantar encima, mientras estaba cocinando. Y calzó justo. Igual me inspiró el hecho de ver a Blondie en vivo. Además, no es una canción muy versionada, como "Heart of Glass" y "Call Me". Blondie es una de las mejores bandas en fusionar electro con rock. Y mi disco es electro-rock y "Rapture" siempre fue una de mis favoritas. Tengo muchos covers en mi cabeza, desde "What`s Love Got to Do With It", de Tina Turner, hasta "Space Oddity", de David Bowie, o The Cure, Fleetwood Mac. Me gustarÌa un disco de covers, aunque no sé si a la gente le interese escucharlos.
Tus letras ahora son más directas, menos ambiguas. ¿Te costó mucho?
No es fácil escribir de forma tan directa y que tenga una sonoridad interesante. Fue un desafío decir cosas de frente, sentía que me faltaba eso en mis canciones. Soy suave para hablar, sociable, tranquila y, en general, no soy agresiva en mi forma de ser. La gente se confunde con esa tranquilidad, pero hay una persona súper heavy adentro mío. Necesitaba sacarla. Creo que lo logré.
De hecho, hace poco en una entrevista por primera vez reconociste que habías fumado marihuana. ¿A qué se debió esa declaración?
Creo que nunca me lo habían preguntado antes, directamente.
Agregaste que habías probado "alguna cosita más". ¿Qué cositas eran?
Hay varias cositas por ahí… nunca tanto, nunca probé drogas tan fuertes, pero sí algunas cosas más naturales, sobre todo en México.
Quedó claro. Hay dos canciones en inglés en APT. ¿Estás sacando también a esa persona que escribe en inglés?
Sí, estoy empezando. Por ejemplo, para "Trapped in Time", hice otra letra en español, pero no lograba transmitir lo mismo.
Podrías invertir la proporción de canciones en español e inglés, ¿te atrae la idea?
Creo que sí, es un desafío hacer un CD entero en inglés. Pero me gusta cantar en español, no quiero dejar de hacerlo.
Si de la difunta líder comunista Gladys Marín se destacó siempre su "coherencia", de Nicole siempre se alaba su "perseverancia". Dos mujeres distintas definidas por la filosofía del "rendirse nunca, rendirse jamás".
No hay duda de que eres una gran intérprete. ¿Sientes que te falta validarte como compositora?
He vivido un proceso. Creo que cualquier músico tiene que saber cantar y que cualquier cantante tiene que ser capaz de tocar un instrumento y hacer canciones. Al crear melodías, yo viví mi cambio como cantante radicalmente. Uno va aprendiendo. Creo que he ido mejorando. Me siento orgullosa de canciones como "Vidas", "Sin ti", "Despiértame" y "Trapped in Time".
Tus discos están atravesados por un sonido sintético, por una producción cuidada. ¿No has pensado en dejar las canciones en pelotas, en reducirlas al mínimo, en un plan folk?
Mis demos siempre sonaron muy parecidos a las canciones finales. En Sueños en tránsito, Gustavo (Cerati) respetó mucho eso. La cantá de "Despiértame" es la misma del demo, no la grabé de nuevo. De chica escuchaba New Order, me gustan los loops, lo que se genera entre electrónica e instrumentos. Al mismo tiempo, tengo canciones como "Verte reír" e incluso "Con este sol", de Esperando nada, que son casi puro piano, voz y guitarra, que tienen su onda: volver a las raíces.
Así piensa Nicole con su disco terminado. Varias cosas han cambiado desde nuestro primer encuentro en diciembre de 2004. Ese mediodía en el Café del Patio de Providencia, la cantante venía recién aterrizando desde Miami. Estaba impactada por el surgimiento de la opinología en la televisión chilena y orgullosa de la batalla librada por "La belleza de pensar", de Cristián Warnken. Respondía en piloto automático, pero sonriente, a las constantes comparaciones con Shakira. "Yo nunca he buscado ser una Shakira", subrayó una y otra vez. Los dardos apuntaban a su incursión estadounidense a través del sello Maverick.
En el papel, Viaje infinito parecía un dato seguro, un caballo ganador.
Es un disco muy positivo. La juventud más inquieta como que le gusta la onda más depre y cree que lo positivo es liviano. Un atardecer, el sol, ser feliz es más liviano que el sufrimiento. Eso yo también lo pasé.
¿No piensas que ese disco sufrió en la práctica de una anti-promoción grosera?
¿Crees que fue una anti-promoción? Me gusta eso. Pasó algo muy claro: Maverick era una compañía que no estaba en Latinoamérica, sólo en Estados Unidos. Y todos los que estábamos ahí dependíamos de la distribución de Warner Music. A mí me editaron en Chile por ser conocida, pero aquí querían que Maverick hiciera el trabajo promocional.
¿Sientes una obsesión de la prensa chilena con la búsqueda de tu fracaso?
No creo que sea sólo conmigo. Siempre hubo prejuicios en torno a lo que yo era como persona. Hace varios años siento que hay un respeto. Pero la cosa extra-musical, costó desde que empecé a cantar. Que el producto, que la niñita de ojos azules, que después cuando me crecieron las pechugas "ay, se operó"…. Como cantante, solista y mujer había que demostrar el doble.
¿Hablando de demostraciones públicas, cómo recuerdas tu paso por el Festival de Viña el ´95?
Mi recuerdo es muy grato. La tocata misma sonó muy bien, ensayamos harto. Todo lo que se generó extra-musicalmente empañó la cosa. Pasó que en esa época daban un galardón, una placa, que no me pasaron por algo que nadie entendió. Y nunca me preocupé en profundizar. Yo creo que a la gente le gustaba imaginarse a la Estela Mora peleando conmigo a combos, ojalá en el barro. No hubo pelea, sólo dejamos de trabajar, porque yo de verdad necesitaba un manager. Inventaron que casi yo venía del campo y que ellas poco menos me hicieron un fashion emergency.
¿Quiénes eran ellas? Las modelos Estela Mora y Claudia Guzmán, dueñas de la agencia Bookers, fueron responsabilizadas por la mutación de Nicole. La asesoría de imagen integral habría costado un millón y medio de pesos de la época, según la prensa. Los diarios citaban que Mora & Guzmán se toparon con "una adolescente de pelo largo y lacio que vestía vestidos floreados y que se negaba a usar colores fuertes y escotes". Años después, algunos estaban fascinados con el escote: la llamaron para protagonizar una teleserie mexicana, donde podría cantar siguiendo los pasos profesionales de Thalía. Pero Nicole venía de vender sus cosas y dejar a su familia para instalarse en Ciudad de México, así es que ni siquiera llegó a hablar de plata. Un segundo no rotundo se escuchó cuando le ofrecieron posar casi desnuda en la edición latina de la revista Maxim. "Ellos no entendían cómo no quería salir en toda Latinoamérica en portada", relataba.
¿Tienes problemas con tu cuerpo?
No tengo miedo, pero no me siento cómoda. En Miami todo el mundo hace topless. Tratamos con una amiga de ir a una playa privada… pero no va conmigo. No siento la necesidad de mover el culo, no me nace, no me sale bien el movimiento de culo.
¿Te sale robótico?
Mmm, aunque ahora vivo en Miami y tengo muchas amigas cubanas que sí me han enseñado a moverme…
Bueno, pero esos encantos los puedes usar a nivel personal…
Y los ocupo. Te lo aseguro.
Bienaventurado el bajista Frazier. Nicole estaba feliz y optimista aquel día. Dueña de una coquetería somnolienta. Pasamos del cuerpo orgánico al cuerpo artístico.
¿Nunca pensaste en dejar de ser solista?
Sí, la idea de repente de yo tocar la guitarra y que alguien más cante. Con otro nombre, ni siquiera "Nicole y los…".
¿Como David Bowie camuflándose en Tin Machine, onda " soy una más del grupo"?
Me encantaría, de hecho, siempre quise tener una banda. Y siempre, a pesar de ser solista, me he preocupado de tener una, siempre compuse con músicos. Las cosas se dieron de otra manera, pero después de este disco quiero hacer cosas distintas.
La mujer que dice no arrepentirse de nada, terminó acotando que le habría gustado estudiar piano y guitarra desde chica. Admitió que fue muy floja en sus primeros años. Prometió que dentro de los próximos 10 años se atreverá a hacer un solo de guitarra y que espera poder tocar una canción en piano fuera de los muros de su casa.
El tercer encuentro relevante ocurrió el miércoles 5 de octubre del año pasado, a pocos días del estreno comercial de Se arrienda, la película de Alberto Fuguet. En la cinta, Nicole interpretó a una cantante llamada Vanesa Voss y colaboró con "No me confundas" en la banda sonora. Antes había actuado en el cortometraje La amiga del peruano Ricardo de Montreuil. La diversificación. Gracias a varias entrevistas ligadas más a sus aventuras cinematográficas, ella pudo divulgar hitos que la enorgullecen y que fueron eclipsados por esos rumores de su desafortunada vida en el autoexilio.
Por ejemplo, que cantó "If You Leave Me Now" junto a los veteranos Chicago en el Radio City Music Hall de Nueva York; que fue presentadora en los World Music Awards en Mónaco, donde conoció a Gloria Gaynor, Alicia Keys y Kylie Minogue; que coincidió con Leonard Nimoy, el Señor Spock de la saga Star Trek, en el matinal televisivo New York Today. Nos juntamos en un café esa oportunidad, Nicole lucía más insegura y frágil. Me contó que, por presupuesto, el nuevo disco sólo podría tener 10 tracks y que más adelante podría lanzar un EP. "No voy a seguir necesariamente los patrones", remató. Mientras un cover de "Gracias a la vida" sonaba por los parlantes, Nicole suspiró y dijo que "no era fácil", pero que deseaba editar el disco a fin de año y que "lo que más me ha importado es la interpretación".
Al final, estás parada sobre la fe.
Sí. Va a resultar igual, no tengo duda. Va a resultar porque es de verdad y va a llegar a la gente porque me voy a asegurar de eso. En el disco hay una buena canción de amigos. Rosario Mena (cantautora nacional) hizo la letra y yo la música. Es acústica y dulce, habla de las personas que siempre estuvieron ahí.
La actriz protagonista de Se arrienda, Francisca Lewin, reconoció a Nicole mientras pasaba frente al café. Se acercó a saludar. Ambas estaban convocadas a una función especial para prensa de la cinta en el cercano Cine Las Lilas. Decidí acompañarlas hasta la puerta de la sala. Tampoco podíamos adivinar que ese edificio entero sería demolido en unos meses en un nuevo crimen urbano.
Volvemos a la secuencia inicial. Estamos a pocos minutos de terminar la entrevista. "Antes no me sentía entrevistada, sino atacada", dice mirando por el retrovisor los días más oscuros. La mujer que no quiere dar explicaciones cierra el punto: "Que hablen lo que quieran, me afecta poco lo que se diga de mala leche o sin argumentos". Una carrera construida para quebrar las expectativas del resto, "incluso de mi familia, amigos y gente que me quería". Como prueba, basta ver el recomendable documental Nicole: Pop del Sur (2005) de Nicolás Soto, un viaje digital que retrata el universo nicoliano. En enero, Nicole cumplirá 30 años.
Si tuvieras que elegir a una artista que te gustaría ser ahora, a un referente, ¿con quién te quedas?
Tengo una conexión muy grande con Joni Mitchell. Ella es tremenda.
Estás más cerca de Joni Mitchell que de Shakira, ¿viste?
Tengo amigos que me decían no digai eso porque ella es demasiado alternativa, nadie la conoce.
Te decían "di PJ Harvey, que es más pop".
Claro.
Y terminamos. Se une a la conversación Roberto Carreño, fan transformado en encargado de comunicaciones de Denisse, inseparable de esta mujer con dos nombres, que respondía mis mails firmando con una "N" desde una casilla que la identificaba con su nombre de nacimiento. La chica que en unos días será premiada por su aporte a la cultura gay gracias a "Sirenas", la canción sobre un amor lésbico que compuso junto a Andrés Sylleros en 1997.
Nicole empieza a afinar una guitarra. Estoy a punto de abandonar la escena, cuando ambos me advierten que si me largo me perderé una canción en vivo. La entrega minimalista cubre cada rincón de ese living poco amoblado adaptado como oficina-productora. Las luces bajas parecen vibrar con la voz de la delgada silueta pelirroja encorvada sobre las seis cuerdas. Cuando termina, me cuenta que acabo de escuchar esa colaboración con Rosario Mena de la que hablamos hace meses. El unplugged tuvo un efecto tan electrizante que no puedo creer que la canción sea un descarte, que no aparezca en APT. Nicole acaba de lograr en dos minutos, hasta con los dedos fríos, los colores emotivos que a ratos faltan en su nueva entrega.
–Yo la habría dejado –digo antes de cerrar la puerta.
Mientras espero el ascensor recuerdo otro de los buenos momentos del álbum. En "El camino", escrita por el misionero del pop argentino Leo García, la pelirroja canta con el corazón en la mano: "yo seguiré el camino aunque tropiece y recuerde que te quiero conmigo en realidad / yo seguiré el camino porque decidí tocarte y fui tacto en ese momento". Al igual que el agente Fox Mulder, de los Archivos Secretos X, yo quiero creer. En algún momento definitivo, el departamento de Nicole estará más lleno que vacío, será más cálido y hará menos frío.
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