
El arte de hacer posibles las películas
flora fernández marengo. La productora argentina habla de Calvario, su segundo film junto al cineasta John Michael McDonagh
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Hace poco menos de un año, en una noche helada durante el Festival de Sundance (y a pesar del obligado abrigo de pies a cabeza) al equipo de producción de Calvario encabezado por la argentina Flora Fernández Marengo y su socio (y marido) Chris Clark se le veía en la cara el entusiasmo por presentar un trabajo del que estaban orgullosos. Muchas cosas pasaron con el film del británico John Michael McDonagh desde que la flor y nata del cine independiente lo aplaudió de pie tras la proyección a sala repleta, un gran espaldarazo para la segunda parte de la trilogía que inauguró la comedia policial El guardia, en 2011. Pasó mucho y todo fue bueno -el reconocimiento de la crítica, el premio en el Festival de Berlín, el estreno en importantes territorios como Alemania, Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos, además de una taquilla de más de 14 millones de dólares-, en el camino hasta llegar al estreno local esta semana de Calvario y la cara de satisfacción por la tarea bien cumplida sigue siendo la misma en la calurosa Buenos Aires de aquella de la fría Park City.
"Después de El guardia, John Michael McDonagh tenía la sensación de que quería encarar un tema más serio. Más allá de que el film tenga humor y una narración cercana al thriller, decidió que tenía que contar otra cosa. Una película más artística y con un enfoque mucho más visual. Nosotros, los productores, nos guiamos por esa pauta para armar el financiamiento que hizo posible hacerla", cuenta Fernández Marengo que, luego de una extensa experiencia en el cine publicitario en 2008 produjo el documental The Betrayal, dirigido por la extraordinaria directora de fotografía Ellen Kuras (Eterno resplandor de una mente sin recuerdos). El film le valió una nominación al Oscar y un premio Emmy y puso en marcha una carrera como productora de largometrajes y una sociedad con McDonagh, que eventualmente podría traer a todo el equipo a filmar aquí un guión que el autor británico escribió para ser realizado en castellano y por un director local. Pero eso será después, en un futuro posible y muy deseado. Ahora, todo se trata de Calvario, la segunda excursión a Irlanda y a lo que McDonagh denominó "la trilogía del suicidio glorificado".
-¿Influye en términos de producción estar trabajando en la segunda parte de una trilogía?
-Para conseguir financiación para un film, el hecho de que sea una trilogía no influye. De hecho, los financistas no se encariñan más con el proyecto por eso. Incluso tal vez menos. Quizás ahora, para la tercera parte, sí se nos haga un poco más fácil. Pero en este caso fue un poco más complicado, porque además de ser una película de corte más artístico se requerían más fondos para rodarla. Ayudó de todos modos para sacarla adelante que no fuera una ópera prima. Que ya supieran lo que McDonagh podía entregarles al final del proceso.
-Claro que de la comedia policial a un thriller con foco en los abusos de la iglesia irlandesa...
-No era un material fácil, está claro, pero nos fue muy bien con la película. Tanto con la crítica como con la taquilla. Ya lleva recaudados más de 14 millones gracias a su estreno en Inglaterra, los Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Alemania y Francia. La parte de la taquilla siempre la tengo que consultar porque no estoy en el día a día de ese tema.
-Los cifras de público no son lo tuyo.
-Es que estoy en el día a día de reunir el dinero para hacerla, en armar ese rompecabezas, en el cierre de cuestiones legales, toda esa tensión es mía también pero después, una vez que la película salió en los territorios principales y le fue bien, me desconecto. Una vez que veo que los financistas recuperaron su inversión, ya está.
-Y hasta el próximo proyecto.
-Exacto. De hecho, ahora ya estamos en eso. En la parte de armar el rompecabezas para reunir los fondos. Empezamos a filmar la segunda o tercera semana de marzo.
-¿Se trata de la tercera parte de la trilogía?
-No, vamos a filmar en Nuevo México. La trilogía queda en stand by por ahora. Es la historia de dos policías corruptos que interpretarán Garrett Hedlund (En el camino) y Michael Peña (En la mira). No podemos repetir el modelo de producción de un film a otro con McDonagh. Pero eso es lo que me gusta, porque aprendo un modelo nuevo con cada película. Claro que aunque cada proyecto y cada guión tiene sus particularidades, una constante es que cuanto más alto es el presupuesto más te exigen la presencia de "un nombre", un actor conocido.
-¿Porqué incluso con actores conocidos muchas veces los proyectos independientes no logran concretarse?
-Es una combinación de factores. A veces está el actor pero falta el director o están los dos pero el guión no es lo suficientemente interesante. O el proyecto no atrae porque no le encuentran ese elemento que lo haga especial. Lo cierto es que en esta industria se utiliza mucho el concepto de "paquete" porque es así. Tenés que armar un paquete completo, todos los elementos tienen que unirse para que sea factible.
- ¿Y el trabajo del productor es "vender" ese proyecto?
-Sí, pero también tenemos que defender la visión del creador. El que pone dinero siempre quiere más por menos y está en nosotros decir hasta acá se puede, menos que esto no tiene sentido. Muchas veces por problemas financieros se toman decisiones que no son necesariamente buenas para el proyecto. Por ejemplo, esta nueva película, War on Everyone, se podía hacer en Nuevo México o Texas porque eso es lo que quería el director y así estaba escrito su guión, pero nos sugerían que fueramos a filmar a Luisiana por las ventajas impositivas que ofrece ese estado. Tuvimos que decir que no. Y con Calvario nos pasó lo mismo. Si hubiesemos rodado más en Dublín y menos en Sligo, en el interior de Irlanda, el presupuesto podría haber sido más bajo, pero no era lo que cerraba artísticamente y eso fue lo que defendimos. Muchas veces les decimos a los financistas: «Ésta es la película que queremos hacer. Si querés financiarla, genial, si querés modificarla, no».
-¿Y son habituales las sugerencias que buscan cambiar el proyecto?
-Pasa todo el tiempo. Pero ya sabemos los límites que tenemos. En el mundo del cine independiente es que te haya ido bien en taquilla pero sobre todo la marcha en los festivales, la respuesta de la crítica. Pero nadie te regala nada. Ni una nominación al Oscar y un Emmy garantizan que me den más plata. Lo único que me da es un poco más de credibilidad. Si tenés un material que es difícil, pero miran tu trayectoria y se dan cuenta de que ya trabajaste con temas complicados y los sacaste adelante, entonces te toman un poco más en serio. Te miran como si estuvieras un poco menos loca. Si ven que Chris, que trabaja en proyectos taquilleros (produjo, entre otras, en las exitosas comedias británicas Johnny English y Johnny English recargado) está en uno independiente también les da algo de tranquilidad. No significa que nos den un cheque, pero cuando llamás al menos te atienden el teléfono.
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