
El boxeo, remedio contra la frustración
"24/7" ("Twentyfourseven", Gran Bretaña/1997). Presentada por Primer Plano Film Group. Dirección: Shane Meadows. Con Bob Hoskins, Danny Nussbaum, Bruce Jones, Annette Badland, Justin Brady, James Hooton, Darren Campbell y Krishan Beresford. Guión: Shane Meadows y Paul Fraser. Fotografía: Ashley Rowe. Música: Neil McColl y Boo Hewerdine. Montaje: Bill Diver. Duración: 97 minutos. Para mayores de 13 años. Nuestra opinión: Buena
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Darcy es un idealista de mediana edad que ha sufrido en carne propia la frustración, el desaliento y el vacío que ahora arrincona a muchos muchachos de su mortecino suburbio inglés. Como ellos, sabe del andar sin rumbo, de la falta de sueños, de las horas vacías y la sorda agresividad que se descarga en intempestivas riñas callejeras sin motivo ni propósito. El título resume la infinita extensión de ese sinsentido al que los ha conducido el desempleo: veinticuatro horas por día, siete días por semana.
No hay referencias concretas, pero unas pocas imágenes -cuyo ambiente gris subraya la severa y contrastada fotografía en blanco y negro de Ashley Rowe- bastan para reconocer el terreno: un barrio popular donde la crisis ha dejado su marca en las industrias cerradas, la desocupación y la desesperanza.
En medio de tanto desánimo y tanta hostilidad, sólo Darcy parece tener las fuerzas suficientes para dar pelea: aprendiendo de su propia experiencia, se propone rehabilitar un viejo gimnasio de boxeo donde los chicos puedan canalizar su agresividad y mantenerse a distancia de la droga, el alcohol y la delincuencia y, sobre todo, donde encuentren una razón para vivir.
Tendrán que superar las rivalidades que los han separado en dos bandos, aceptar las reglas del deporte, aprender a compartir el trabajo, el esfuerzo y la diversión. Tendrán también que luchar contra un medio familiar y social enfermo del mismo escepticismo y el mismo resentimiento.
Lugar común y estilo
Como se ve, la pequeña historia que Shane Meadows eligió para su debut en el largometraje y que él mismo escribió en colaboración con Paul Fraser no desborda originalidad. Los clisés abundan tanto en el planteo central cuanto en la esquemática y superficial descripción de los personajes, excepción hecha del principal, desarrollado con mayor espesor y al que el excelente Bo Hoskins presta convicción y mesurada carga emotiva.
Entre los muchachos a los que él se empeña en rehabilitar está el de temperamento incontrolable, el que abusa de las drogas, el que padece la violencia y el menosprecio burlón de su padre, el que tiene serios problemas de obesidad. El muestrario de adultos no es menos generoso en materia de estereotipos casi caricaturescos, desde el padre autoritario y procaz de cuya boca sólo salen blasfemias hasta el gángster de medio pelo que viene a apoyar la iniciativa y su coqueta y dominante mujercita.
Si tanto lugar común no termina por malograr el relato es porque resulta compensado por la sinceridad de los actores, casi todos reclutados entre amigos y conocidos de Meadows. Y porque el joven realizador -tenía 24 años cuando rodó la película- lo sostiene con su unidad formal y su estilo visual.
Sin duda, el director nacido en Nottingham muestra condiciones que explican las expectativas despertadas por sus primeros trabajos, en especial los cortos "Small Time" y "Where´s the Money, Ronnie?" Tiene buen ojo para elegir los elementos de la imagen, un lenguaje fluido, habilidad para administrar el humor y la emoción y hasta cierto vuelo lírico que a veces resulta empañado por la torpeza del libreto, como sucede en la escena del baile de Darcy con su voluminosa tía.
Es cierto que tiene todavía bastante por pulir. En el empleo de la música, por ejemplo, que aquí sobreabunda e incluye aportes de Paul Weller, The Charlatans o Van Morrison, o en la actitud con que se aproxima a su material dramático: "24/7" describe la situación, pero sin ahondar en ella, sin echar luz alguna sobre el problema, pasando por encima de un cuadro social y psicológico de gran complejidad.
Es probable que Meadows tenga un gran futuro por delante. Pero para que su talento se manifieste en plenitud habrá que esperar a que encuentre un tema con el que pueda comprometerse. O, simplemente, a que sienta la necesidad de decir algo.




