"El fax es muy interesante"
Enrique Draier
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"En California, al sur de la bahía de San Francisco, en el mítico Silicon Valley, cuando alguien quiere presentar un proyecto, la condición ineludible es que haya fracasado por lo menos dos veces", explica el ingeniero Enrique Draier, fundador y presidente del Instituto de Emprendimientos Científicos y Tecnológicos.
"La exigencia parece descabellada –agrega–, pero cuando se la estudia en profundidad se descubre que encierra sabiduría. Porque alguien que reitera un proyecto después de haber fracasado dos veces cree en realidad en lo que propone. Además, seguramente en el camino cometió varios errores en los que no volverá a caer."
Para Draier, el trabajo es un complemento indispensable que escasea cada vez más en el mundo contemporáneo. La solución que propone el especialista es crear nuevos empleos a partir de pequeños emprendimientos: "Es la salida más inmediata y lógica, pero el problema es que no nos enseñaron cómo se hace".
–¿Para qué fundaron el instituto?
–Para ayudar a pensar proyectos propios. ¿Cómo se genera un emprendimiento? Cuando alguien descubre una oportunidad y la transforma en un negocio. ¿Y qué es una oportunidad? Es algo que no está. Puede ser mejorar un servicio, como el que le agregó una cámara digital al celular. O bien crear algo que no existe, por ejemplo el fax. El fax es muy interesante porque supone que su autor confió tanto en su invento como para imaginar que entusiasmaría a mucha gente. De lo contrario no tiene mucho sentido crear un aparato de comunicación fabuloso, pero con el que uno no puede comunicarse con nadie. Otro tanto ocurrió con Internet. De todos modos, es importante recordar algo que se suele atribuir a grandes artistas, como Picasso, por ejemplo.
–¿Qué recomendaba Picasso?
–Al parecer, Pablo Picasso decía que la obra de arte era un 10% de inspiración y un 90% de transpiración. Personalmente, creo que se quedó corto. De todos modos, como hemos podido observar, en muchos casos el que lleva adelante un emprendimiento no lo hace sólo para ganar dinero, sino más bien para materializar un sueño, y eso libera una gran energía.
–¿Cuáles son los errores más comunes de los emprendedores?
–No estudiar suficientemente sus proyectos. Los analizan durante quince o treinta días y se largan al mercado, y así son las frustraciones. Algunos emprendedores se enamoran hasta tal punto de sus ideas que imaginan una realidad improbable. Después dicen que tuvieron mala suerte, siempre se puede encontrar un culpable o concluir que la vida es así. En mi experiencia pude ver que en la mayoría de los casos se trata de imprevisiones, de errores humanos. Creo que un proyecto debe tener un período de observación de seis meses a un año; hay que analizar todas las variables posibles. A veces, un proyecto menor termina siendo, imprevistamente, un emprendimiento de gran magnitud. En la ciudad de Kansas, en un barrio muy poco recomendable, la municipalidad habilitó un enorme galpón abandonado para que trabajaran artistas plásticos. Posteriormente, los fines de semana los artistas decidieron abrir el taller al público para mostrar sus obras y venderlas. Luego a alguien se le ocurrió inaugurar un bar y restaurante. Como broche se agregó un salón para fiestas infantiles. Al final, el viejo galpón terminó siendo un paseo muy agradable que además mejoró el inquietante vecindario.
–¿Otro ejemplo?
–Recuerdo algo que escuché hace tres años, en una reunión de emprendedores en Belo Horizonte, en el estado de Minas Gerais. Una maestra que enseñaba en una favela reunió a sus alumnos y les preguntó cuáles eran sus proyectos, con qué soñaban. Un chico dijo que su sueño era llegar a ser traficante de drogas para ganar dinero y poder mejorar la condición de vida de su madre y sus hermanos. La maestra podría haber ignorado el comentario o llamar a la policía para que vigilaran a ese chico (ríe). Pero optó por motivar a la clase para que hiciera otras propuestas. Un grupo propuso formar una empresa para producir artículos de limpieza y venderlos en la favela. Uno de los socios del emprendimiento era el potencial traficante de drogas. Organizaron la empresa, tuvieron éxito y hasta el intendente del lugar comenzó a estudiar la posibilidad de comprar sus productos. Y esto lleva a recordar otro consejo fundamental para los emprendedores: es importantísimo ser positivo. Un proyecto frustrado es también una experiencia que podemos aprovechar para crecer.
–¿Un ejemplo?
–El de 3M, empresa dedicada a la fabricación de adhesivos. La dirección encargó un nuevo tipo de pegamento, pero el resultado no pudo ser peor, porque el adhesivo no pegaba. Otra empresa hubiese despedido a los responsables, pero en 3M tenían otra manera de ver las cosas y entonces desarrollaron unas obleas de papel que se hicieron famosas porque podían pegarse y despegarse a voluntad: las populares Post-it.
–¿Un último consejo?
–Vivimos en un mundo cambiante, que no conocemos bien. A veces seguimos con visiones que ya no existen. Hoy, el 95% de los empleos es generado por pymes, y el 72% del PBI también. En Estados Unidos, el 40% de las empresas más renovadoras y exitosas fue creada y está dirigida por mujeres. Cuando tomamos conciencia de esa realidad, descubrimos nuevas oportunidades que esperan transformarse en nuevos emprendimientos.




