
El humor cambia de hábitos
Luis Landriscina: en "Sapucay, mi pueblo", regresa a la pantalla grande bajo la dirección de Fernando Siro y en el papel de un cura de pueblo.
1 minuto de lectura'
Desde hace veinte años, en que protagonizó "El casamiento de Laucha", Luis Landriscina no aparecía en la pantalla grande.
Ahora vuelve al cine con "Sapucay, mi pueblo", un relato que, con la dirección de Fernando Siro, se rodará durante seis semanas casi íntegramente en la localidad correntina de Santa Ana.
Landriscina, entusiasmado con el proyecto, apuesta esta vez, son sus palabras, "a una historia sencilla, teñida del romanticismo y del humor que hace a las cosas de todos los días".
Con su tono de voz tranquila y en un diálogo matizado con todos los rasgos de humor que son sus sellos distintivos en cada una de sus actuaciones, este relator de los usos y costumbres del hombre del interior y de su micromundo explica a La Nación que "desde "El casamiento de Laucha" me dediqué a la radio, a la televisión y a realizar giras. Mi gusto es recorrer el país de punta a punta, conectarme con la gente del interior, interiorizarme de sus frustraciones y de sus alegrías... De estos contactos nacen mis historias".
-¿Qué lo decidió ahora a retornar al cine?
-Me entusiasmó el libro de Paco Hase titulado "El reverendo y el candidato". En él hay historias de vida y de resurrección de un pueblo olvidado a la manera tolstiana. A partir de esta aldea, nos permite relacionarnos con todos los pueblos.
-Su contacto artístico con Fernando Siro data desde mucho tiempo atrás. Con él trabajó durante varias temporadas en televisión. ¿Esto influyó para que usted se ponga bajo sus órdenes?
-En parte, sí... Pero no hay que olvidar que Fernando es un muy buen director de cine injustamente olvidado. Además, yo soy demasiado prolijo en todo lo que hago, y necesito a alguien que conozca mi manera de adentrarme en los personajes, a alguien con quien se pueda dialogar sin empecinamientos.
Landriscina apunta que "aquí la vedette es el proyecto. Yo deseaba retornar al cine con una anécdota que me represente. En "Sapucay, mi pueblo", encarno a un cura, a uno de esos curas que son el paño de lágrimas de todos sus feligreses. Y a través de este personaje se habla del arraigo, de la identidad y de todo lo que hace a la vida de la gente del interior".
De historias y chistes
La larga trayectoria de este decidor de relatos lleva, desde siempre, el signo del respeto hacia el público. No es fácil, en una época como la actual, evadir el mal gusto y la chabacanería , elementos tan en boga en muchos cómicos.
"Desde siempre -apunta Landriscina- supe que para divertir a la gente no hay que apelar al mal gusto. Nunca fue mi estilo. Yo me considero un observador de la vida y de la gente, y sobre esta base elaboro mis historia que ofrezco al público. En lo que cuento, a veces entra a jugar el surrealismo, pero nunca pierdo de vista el alma de esos tipos que utilizo para mis relatos. Tengo muy buena memoria visual y conozco la idiosincracia de las personas."
-¿Es muy difícil sostener un humor como el que usted practica dentro de un medio artístico donde se impone la grosería?
-Yo soy fiel a mis principios. Y estos principios nacen de un gallego y de una gallega que me criaron en mi tierra natal del Chaco cuando fallecieron mis padres. Para ellos no había zonas grises. Estaba lo malo y lo bueno. Me inculcaron el respeto y la honradez. Apostaron a la ternura para criarme. Así se desarrolló mi vida. En cuanto a mi profesión, no hay que confundir la picardía con la grosería. No hay que desestimar al público ofreciéndole algo que uno no siente.
-¿Se puede divertir al público con todos los temas?
-Hay tres temas que yo nunca toco: la política, la religión y el fútbol, porque siempre pueden dar lugar a controversias. Mi punto de mira es el quehacer de la gente, sus formas de vida. Mi interés es ubicarme en la piel de la gente del interior que maneja como nadie los silencios, que tiene costumbres distintas a los habitantes de la ciudad. Por ejemplo, no es lo mismo un velorio en Buenos Aires que uno en un pueblo. Aquí, por conveniencias sociales, es necesario mandar enormes coronas con grandes nombres dorados. Allá, las ofrendas son simplemente velas.
Landriscina matiza la charla con risueños relatos, se detiene en alguna anécdota que lo tuvo por protagonista y, señala, "la gente compró de mí un estilo que permitió mantenerme vigente durante tantos años".
Por la vuelta
Volviendo a "Sapucay, mi pueblo", apunta que "lo que menos me gusta es hacer cine. Yo debuté en la pantalla con "Joven, viuda y estanciera", con la dirección de Julio Saraceni. Luego hice algunas películas más, pero me cansan mucho los ensayos y las repeticiones. Además, necesito el inmediato calor del público. Pero llegó este momento en que encontré un buen libro, un excelente director y unos músicos, Eduardo Lagos y el Trío Laurel, que me convencieron de mi retorno a la pantalla grande. Sólo resta que este proyecto guste tanto a los espectadores como a nosotros, que tenemos en nuestras manos un tema que, en lo personal, no se aparta de un estilo que cultivo desde siempre sin claudicaciones".
El elenco del film estará integrado, casi en su totalidad, por actores correntinos. "Siro -finaliza Landriscina- está en estos momentos haciendo un casting. Espero que la aventura, porque hacer cine es una aventura, tenga un buen final".
Entre el drama y la comedia
Con una larga trayectoria como actor radial y cinematográfico, Fernando Siro se inició como director de films en 1964 con "Nadie oyó gritar a Cecilia Fuentes", que obtuvo el premio Concha de Plata en el Festival Cinematográfico Internacional de San Sebastián y una mención especial en la Reseña Mundial de Festivales Cinematográficos de Acapulco, México. Su filmografía se completó, entre otros títulos, con "Me enamoré sin darme cuenta", "Siempre fuimos compañeros", "Los días que me diste", "Las vacaciones del amor" y otras producciones cuyas temáticas se dividían entre el drama y la comedia.
En 1986 dirigió "Las colegiales" y, tras un largo paréntesis, vuelve a ubicarse tras la cámara con "Sapucay, mi pueblo".
1
2Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
- 3
Inés Estévez: su deseo de escapar del estereotipo y por qué siente que, aunque “no encaja” en este mundo, el trabajo la salva
4Robbie Williams regresa a la Argentina después de 20 años con un show en el Movistar Arena: cómo conseguir las entradas


