
El metal de Brasil llega a Vélez
Sepultura: La Nación dialogó con Max Cavalera, que tras la pelea con su hermano formó Soulfly, la banda con la que tocará el sábado en el Monster of Rock.
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Sepultura había logrado el sueño de cientos de bandas. Su metal extremo, combinado con los nativos sonidos brasileños, había conquistado el mundo.
En el circuito internacional del heavy, Sepultura rankeaba en los primeros puestos. Entonces, cuando todo les sonreía, su disco "Roots" era alabado por la crítica especializada y ya estaban instalados en los Estados Unidos, los hermanos Cavalera se agarraron de los pelos. Max, voz y líder de la banda, quedó enfrentado a su hermano, el baterista Igor, tras el cual se encolumnaron el guitarrista Andreas Kisser y el bajista Paulo Jr.
El motivo: Gloria, manager del grupo y esposa de Max, a las que los demás acusaron de manejar mal las cosas. Su marido la defendió con uñas y dientes.
El resultado: dos bandas. Luego de casi dos años, los tres Sepultura decidieron seguir adelante con el nombre y con Derrick Green en voz y Max armó una nueva: Soulfly Este año, ambos grupos editaron discos. "Todo fue muy difícil -cuenta Andreas Kisser- y pensé en abandonar todo. Pero la música fue más fuerte. También pensamos en cambiar el nombre si la música no iba por la dirección correcta, pero nos dimos cuenta de que, aun sin Max, seguíamos siendo Sepultura."
Dejaron pasar un tiempo y, a mediados de este año, editaron "Against", un disco que, define Andreas, "tiene un sonido muy simple, muy influido por el hard-core. Ha sido como volver a lo básico, se puede escuchar algo de percusión, pero es un disco más directo, más simple y más fuerte que nunca".
Del otro lado
Max Cavalera, el que sacó la cara por su esposa, editó este mismo año su primer disco post-Sepultura. "Ya teníamos casi todas las canciones hechas, y aún no aparecía el nombre. Al grabarlo surgió: Soulfly, alma voladora -cuenta Max, desde su casa en Arizona-. El nombre representa bien este nuevo trabajo que es más positivo que lo que venía haciendo con Sepultura. Es más de futuro, más abierto a nuevas tendencias".
Entre esas tendencias novedosas que menciona Max están, por ejemplo, los anarchoscratches en el tema "Bleed", a cargo de DJ Lethal. "Es que el sonido de Soulfly es como el punkie del futuro, ese espíritu siempre va a estar vivo, porque es la música del gueto. Todavía mantenemos la actitud anarquista, pero con un lado espiritual: respetar a Dios y agradecerle por estar vivo. Al mismo tiempo, criticamos a los gobiernos y lo que están haciendo con los indios o con los chicos que mueren de hambre en las calles".
Hay puntos en común en estos discos. Ambos, aun manteniendo el sonido agresivo, siguen buscando apoyo en percusiones no convencionales en el rock. Con Sepultura colabora el grupo japonés Kamaitachi; en el de Soulfly los músicos de Nacion Zombie, que recrean las batidas de tambores que tocaban los esclavos 300 años atrás.
Y ambos se siguen mirando de reojo. "Es confuso y la falta la comunicación y el espíritu de una banda", dice Kisser de Soulfly. "No lo escuché -dice Max del de sus ex compañeros- ni me hablo con ellos, pero espero que en el futuro todo estará mejor."
Todo el programa
Max Cavalera presentará al público argentino su nueva banda, Soulfly, el sábado, en una tarde en la que el barrio de Liniers se llenará de los sonidos más extremos en esta nueva edición, la cuarta, del festival Monster of Rock.
Las puertas del estadio se abrirán a las 14.30. A las 16.15 abrirá el juego O´Connor (ex cantante de Hermética y Malón) en su proyecto solista. A las 17, se presentarán los brasileños Angra; a las 18, Helloween traerá desde Alemania su heavy metal clásico; a las 19.20, actuará por primera vez en nuestro país Soulfly; a las 20.30, será el turno del thrash metal de Slayer y, a las 22.20, Iron Maiden, los veteranos británicos, ahora con Blaze Bayley en voz, cerrarán la noche.






