
El mismo amor, pero un éxito sin igual
"El mismo amor, la misma lluvia", del director Juan José Campanella, ya se convirtió en un fenómeno de la taquilla
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El realizador argentino Juan José Campanella está estirando los plazos que se había fijado para volver a los Estados Unidos -donde vive y desarrolló casi toda su carrera-. Allá lo esperan compromisos laborales. Aquí lo retienen las expectativas por la marcha de su primera película filmada en la Argentina, "El mismo amor, la misma lluvia", que a tres semanas del estreno se ubicó en el noveno puesto entre las diez más vistas.
En un mercado bombardeado semanalmente por varios lanzamientos -que según indican las estadísticas, no logran revertir la retracción de público que afrontan las salas-, esta comedia romántica protagonizada por Ricardo Darín y Soledad Villamil fue ganando espectadores poco a poco.
Pero el camino, según describe Campanella, no fue un constante lecho de rosas. "Este es un film que la gente aplaude después de cada función -señala-; con el que el boca en boca está funcionando maravillosamente; que no tiene apoyo de un multimedio y logra un buen resultado de público. Sin embargo, cada lunes tenemos que pelear las salas como si tuviéramos un fracaso. En el primer fin de semana nos bajaron funciones de algunos cines. Afortunadamente ahora están agregando varias".
Campanella reside desde hace dieciséis años en los Estados Unidos. Su tesis en la New York University, el cortometraje "El Contorsionista" -inspirado en un cómic de Carlos Trillo- premiado en distintos festivales, marcó el comienzo en la dirección cinematográfica. El primer largometraje fue "The boy who cried bitch", interpretado por Karen Young y Harley Cross, que obtuvo buenos comentarios de la crítica norteamericana. Antes de encarar su segundo film, "Ni el tiro del final" ("Love walked in", con Denis Leary, Terence Stamp y Aitana Sánchez-Gijon), basado en la novela negra de José Pablo Feinmann, dirigió varios episodios de la serie "Life Stories" para la cadena HBO. Por ese trabajo se alzó con dos premios Emmy, el equivalente del Oscar para la TV estadounidense. Y aunque siguió incursionando en la televisión de aquel país e incluso descartó ofertas cinematográficas que luego filmaron otros cineastas, nunca abandonó la idea de realizar en la Argentina la película que acaba de estrenar, basada en el guión que escribió con su socio y amigo, Fernando Castets, en 1983.
Aquello que comenzó como un guión para TV, con el tiempo evolucionó a libro cinematográfico. Pasaron varios años pero, según dice Campanella, no hay diferencias sustanciales entre ese relato y el que ahora está en pantalla: la historia de una pareja a lo largo de dos décadas, una saga de encuentros y desencuentros, de caídas y de triunfos individuales, con el telón de fondo -inteligentemente dosificado- de algunos episodios que marcaron la historia argentina reciente.
Humor a la argentina
Hay quienes sostienen que "El mismo amor, la misma lluvia" se parece más "a una comedia al estilo de las de Hollywood" que a una made in Argentina. Campanella confiesa que el comentario lo sorprendió. Y esgrime su punto de vista: "En Hollywood jamás podríamos haber hecho protagonista de una comedia romántica a un personaje tan complejo como el de Jorge (Darín). Hoy una comedia estilo Hollywood gira en torno de la pareja que se conoce y de los obstáculos que supera, y no se sabe muy bien por qué quieren estar juntos: simplemente porque ella es Julia Roberts y todo el mundo -ironiza- quiere estar con Julia Roberts; no hay otro motivo. Mágicamente se enamoran y al final se supone que comieron perdices. En "El mismo amor..." ese proceso es la primera parte del film, pero luego cuenta cómo se mantiene la relación a lo largo de los años. Creo que en contenido y en estructura no tiene nada que ver con Hollywood".
Para el director, otros aspectos de esta producción argentina marcarían la diferencia. "Quizá la gente dice que parece cine americano, porque en la película hay chistes con los que se ríe, hay escenas donde se emociona; se refiere a que es eficaz, a que tiene buena fotografía y factura. En cuanto a contenido, yo la entronco más con la comedia a la italiana -donde las situaciones no son graciosas, pero los personajes actúan de manera graciosa- que con la hollywoodense. Porque en la comedia que hoy hace Hollywood suceden situaciones graciosas, pero no tiene ironía ni sarcasmo, componentes que -por otra parte- son típicos del humor argentino."
Campanella aprovecha la mirada irónica de sus personajes -que a veces bordea el cinismo- para colar un tributo. "Nuestra necesidad más fuerte era homenajear el humor cotidiano de los argentinos -explica-. No lo veo en ninguna parte desde las películas de Porcel y Olmedo de los 70. Este es un país donde, en el medio de tantas catástrofes, nos pasamos inventando chistes y riéndonos a pesar de todas las broncas. Y eso no está reflejado en los productos que se hacen aquí. La de televisión o la de cine, es una comedia que siento ajena a nuestra vida, no me causa gracia. Y es lindo cuando la gente va a ver "El mismo amor..." y se ríe. Nada de lo que pasa es gracioso, pero sin embargo está vivido con el humor con que nos manejamos todos los días".
Identidad de un extranjero
En el Norte tiene casa, "algunos amigos, laburo constante" y grandes presupuestos para filmar. Está cómodo. Pero, según admite, nunca se adaptó del todo y sigue sintiéndose un extranjero. Obviamente, no reniega de su suerte. Sin embargo, el Sur le tira. "Esta película es lo mejor que hice hasta ahora. Y siento que la que la supere también va a tener que ser un proyecto argentino. Allá trabajo constantemente de director, pero pongo más mi técnica y mi oficio que mi corazón. Hace unos días, y después de mucho tiempo, vi otra vez "El mismo amor..." y me reí y emocioné de nuevo. Las cosas que hago allá no las veo más. Las gozo en el momento, pero no me generan el impacto que me produce este film. En los Estados Unidos siento que no tengo identidad; en cambio la encuentro en la Argentina", confiesa el cineasta de 40 años.
En el principio fue una historieta de Trillo. Después una novela de Feinmann. Ahora "El mismo amor, la misma lluvia". Y en la carpeta de proyectos tiene una remake en inglés de "Los muchachos de antes no usaban arsénico", el sarcástico film de otro compatriota, José Martínez Suárez. "Es que la Argentina es una fuente inagotable de ideas", argumenta Campanella, y deja claro que, de una u otra manera, se las ingenia para acortar las distancias que lo separan físicamente del Sur.
"Me desespera lo que estamos haciendo con los viejos, el modo de despreciarlos -como si negáramos que todos vamos para ahí-. ÔLos muchachos...´ habla bastante sobre eso. Y además tiene un humor e ironía maravillosos. La remake es un homenaje a los viejos y a la edad de oro de Hollywood", comenta el realizador, que acercó el guión a los legendarios Peter O´Toole y Anthony Quinn, dos de los varios interesados en el proyecto.
Campanella no se desalienta frente a los obstáculos que plantea cierta concepción "marketinera juvenil" que predomina en los grandes estudios cinematográficos. "La gente que invierte en cine trata de que los productos estén orientados especialmente a los adolescentes -apunta-. Y esta es una película que no lo es, entonces cuando se llega a esa instancia de la charla, comienzan a generarse problemas. Pero la estamos peleando, el guión gusta y confiamos en que vamos a concretar el film."
Mientras define sus próximos pasos en cine, Campanella enfila de nuevo hacia la televisión. "Estoy dirigiendo una serie muy divertida, de un estilo Monty Phyton, para Comedy Central, el canal que realizó ÔSouth Park´, y que generalmente hace programas en tono de comedia surrealista", anticipa a poco de embarcarse hacia el Norte para iniciar la nueva temporada de esta producción.
Tras un nuevo guión
Juan José Campanella ya está pensando en una segunda incursión en el cine nacional. Ignora cuándo y cómo. Pero está escribiendo el guión con Fernando Castets. "Así como ÔEl mismo amor, la misma lluvia´ es la historia de una generación a lo largo de mucho tiempo, esta película sería la de varias generaciones en la actualidad", adelanta sobre un argumento que arranca en la noche de Año Nuevo del 2000.
"No me falta trabajo, pero me gustaría poder seguir laburando en la Argentina", admite. También supone que esa posibilidad depende de cómo le vaya a "El mismo amor..." en el país. "Una de las macanas de aquí es que es muy difícil juntar currículum: uno tiene que empezar de nuevo en cada proyecto. Creo que esto les pasa a todos los que tratan de hacer algo que no sea una cosa adocenada", afirma. Y después de un silencio concluye, como si pensara en voz alta: "Ya veremos qué pasa".



