El nuevo sonido de Portugal
Mísia y Madredeus le renuevan la cara al fado en los años 90
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Portugal tiene una banda sonora propia que flota en la soledad del casco antiguo de Lisboa o en el ambiente melancólico de esa ciudad que se mira hacia atrás como el imperio que nunca llegó a ser. Esa esencia que los lisboetas llaman saudade, es el símbolo de identidad del fado: una cruza de los ritmos de los esclavos africanos con las canciones tradicionales de los marineros portugueses.
El pulso interno de la mediterránea gran aldea no había podido expresarse de forma tan bellamente "trágica" (tal el significado de fado) hasta la aparición de Amalia Rodrigues, su figura emblemática. Casi a fin de milenio, la música de Portugal vuelve a vivir una nueva juventud, tras más de un siglo, con la cantante Mísia y el grupo Madredeus.
Como rebote de la buena repercusión que estos exponentes lusitanos están teniendo en el resto del mundo, sus discos empezaron a circular en las disquerías locales. Y permiten descubrir dos propuestas originales y bien diferenciadas.
Mísia, la nueva figura de culto en el Viejo Continente, tuvo la facultad de haber impregnado al antiguo ritmo del fado de una mirada sofisticada sin perder la letanía seductora de los climas intimistas y la utilización de instrumentos tradicionales.
Con una voz cautivadora y alimentando sus canciones de la poesía de Fernando Pessoa, Lobo Antunes y José Saramago, entre otros, Mísia llegó al corazón del fado en su último disco "Garras dos sentidos". Con este trabajo, la intérprete nacida en Oporto consiguió que la riqueza cultural y la esencia musical del pueblo portugués saliera hacia el mundo.
No hay público que no se rinda ante su magnética imagen y su voz. En su interpretación aparece la desgarradora melancolía, que le transmitieron aquellos discos de Amalia Rodrigues, que su madre hacía girar en el tocadiscos durante su infancia. Mísia logró corporizar en su obra el ambiente nostálgico de Portugal, que reconstruyó a través de melodías envolventes y un tono vocal subyugante. Con esos atributos, se transformó en la reencarnación del fado en los años noventa.
El caso de Madredeus es muy diferente. El grupo condensa en sus discos la apacible atmósfera de su región, con arreglos de cuerdas y teclados, que lo alejan de la tradición, pero con una paleta de colores y matices más amplios musicalmente.
La banda lisboeta se ganó la atención de portugueses y europeos con la salida de "Ainda", banda sonora del film de Win Wenders "Lisbon Story": allí atrapó por los climas sugerentes de sus canciones y la diáfana voz de Teresa Salgueiro, una soprano que se convirtió en el sello del grupo.
El quinteto nació hace 11 años y lleva grabados 8 discos, de los cuales están editados en nuestro país: "Ainda" (1994), "O paraíso" (1997) y "O porto"(1998), un exquisito doble en vivo, grabado en Holanda.
Lo único que conservan del fado original es su estética. En sus conciertos aparecen vestidos de negro y rodean en un semicírculo a la cantante, como en la antigüedad. Los laúdes originales fueron reemplazados por guitarras españolas y las canciones nuevas se impusieron a los temas tradicionales. Pero el grupo logra reflejar en su música ese estado de ánimo llamado saudade.
Ese mismo sentimiento se apodera de las bellas canciones de estos nuevos iconos portugueses. Mientras que la cantante Mísia encarna el espíritu femenino del fado y la nostalgia del pasado, la calidez musical de Madredeus recuerda a esa frase de Pessoa que decía: "A plena luz, incluso los sonidos brillan".
La legendaria Amalia
Amalia Rodrigues llevó el trágico sentimiento del fado a su cúspide musical y trazó una línea divisoria cuando su estilo interpretativo cruzó la frontera portuguesa y trasladó su profundo arte a otros territorios. Hasta su aparición, ninguna voz había calado tan hondo en ese ritmo tradicional que encierra en sus melodías intensas y nostálgicas el verdadero significado de la saudade. Ella reflejó con su sensibilidad y su origen pobre, las oscuras aristas de esta música, y reveló sus letras trágicas, historias de pasiones y rencores que capturaban el drama del hombre universal.
Sus discos siguen siendo perdurables. Su estilo innovador, pero arraigado a la belleza de antiguas piezas del género, aparece en su esplendor en los registros "Lisboa a noite", "Raizes" y "Tudo esto es fado" (editados en la Argentina por Jazz & Fusión), que mantienen el espíritu añejo de la década del 40 y son auténticas joyas de la música de Portugal. En cada una de esas grabaciones vibra el sentimental fraseo de esta intérprete nacida en el barrio de Alfama (un distrito de Lisboa), casualmente punto de origen del fado, según los historiadores. Su voz sigue siendo un faro que ilumina el paisaje de Portugal y a todos los que continúan su camino musical.
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