
"El que se ofende por una imitación queda en evidencia"
A boca de jarro: Martín Bilyk
1 minuto de lectura'

En los últimos años, el imitador adquirió en la radio argentina un lugar casi paralelo al del locutor, el movilero y el columnista matutinos. Con 32 años (porteño, soltero; con un loro llamado Lula en pleno aprendizaje que quizás termine imitando a Aldo Rico), Martín Bilyk es uno de esos humoristas. Y acaba de tomar cierta delantera al sumar a su participación diaria en la mañana de La Red (con Oscar Gómez Castañón) un programa semanal, los sábados de 14 a 15, con nombre propio: Bilyk or not Bilyk.
Su portfolio incluye a Fernando de la Rúa, Carlos y Eduardo Menem, Aldo Rico, Samuel Chiche Gelblung, Luis Farinello, Darío Lopérfido y Julio Grondona, Carlos Salvador Bilardo y Luis Moreno Ocampo, entre otros. Aunque recuerda que su primera imitación profesional,buscada y depurada, fue la Carlos Ruckauf. “No me salió perfecto –admite–, pero funcionaron los elementos que tomé de él, como su sonrisa permanente y el hecho insólito de que sea canciller y no hable ningún idioma.”
–¿Llegaste a la radio por tu facilidad para imitar?
–No, lo de las imitaciones fue un poco por casualidad. Antes ya había trabajado mucho tiempo en radio. Sólo en 1997 empecé en una FM con una parodia de Forum, el programa de entonces de Luis Moreno Ocampo. El estaba encantado. Claro, una cosa era imitarlo en una FM joven y otra, después, cuando pasé a Radio Diez. Ya no le gustó tanto.
–¿Hablaste con él?
–Sí, pero en forma forzada. Lo invité al programa varias veces, pero nunca tenía tiempo. Hasta que un día, en un almuerzo, Mirtha Legrand le preguntó: ¿Cómo hace para trabajar tanto y, además, conducir un programa de radio? Entonces le explicó que tenía un imitador.
–¿Se confundió Mirtha?
–Nooo, ella sabía. Se la dejó picando, y su producción me llamó en el momento para que hablara al aire, pero a él no le gustó nada; sonreía incómodo y me eludía. Decía: Le puedo hacer juicio a este muchacho...
–¿Otros contactos con víctimas?
–Estaba con Chiche Gelblung en la Diez cuando le avisé: Esta tarde te saco a vos. Y se lo tomó bien; no es un tipo al que le moleste que lo imiten. De la Rúa era candidato y, en una visita a la radio, le hice el personaje y noté su asombro. Es interesante que cuando alguien te escucha imitarlo enseguida empieza a cambiar las cosas que le levantaste.
–¿Ejemplos?
–Chiche ha cambiado detalles. Moreno Ocampo trata de ser más comprensible... No quiero decir que lo hagan por mí, pero algo noto.
–De chico, ¿imitabas a tus compañeros de colegio?
–Compañeros, profesores, vecinos. Me divertía mucho, pero no se me ocurría que iba a trabajar en esto, aunque sí quería hacer humor en radio.
–¿Qué se necesita para imitar?
–Para algunos es un don. Para otros, simplemente suerte. Creo que es un poco de todo. En la parte vocal necesitás capacidad para levantar tics, modos; pero luego depende de cómo uno nutra esa información. Sé que, por ejemplo, la fonoaudiología te ayuda. Pero soy muy vago. ¡Hasta fumo! Sólo trato de no gritar ni tomar frío. Además, intento desarrollar el personaje también desde lo periodístico, trabajar el humor (que es cosa seria) más allá del chiste. En la radio puedo preguntar o meter una opinión, que puede ser mía o del personaje.
–Es complicado... ¿Cuándo habla Lopérfido y cuándo habla Bilyk?
–A veces es Lopérfido; a veces soy yo aprovechándome de Lopérfido; y otras es lo que yo pienso de Lopérfido. Por momentos creo que hay gente que no me agarró del todo... y le doy la razón. Es que es una tentación muy grande: uno sabe que al tipo lo tiene en la mano. Pero la verdad es que no tiene sentido pegarle. Prefiero que el oyente juzgue solo si el entrevistado es un copado o un trucho y también que descubra si tiene sentido del humor, algo que ayuda mucho para conocer a la gente. A mí me sirve: provocar la risa es mi mejor forma de ver cómo estar con los demás.
–¿Alguna vez te pidieron que dejaras de imitar a alguien?
–Sí, pero no el mismo personaje.
–La radio...
–Hagámoslo más amplio: los lugares. En algunos lugares me han sugerido cosas. Pero no es lo que se acostumbra. Ni tampoco me lo han dicho muy abiertamente. En esos casos opto por decir: ¿Te parece para tanto? Creo que a nadie le molesta tanto este tema. Mirá si a (Aldo) Rico no le gustara que lo imiten. ¡Es primer grado en imitaciones, todos lo hacen! El que se calienta, pierde, como dijo Carlos (Menem).
–¿Fracasaste con alguna personalidad, que no te sale?
–¡Sí! ¡Con millones! Son más los que no saco. Con Chacho Alvarez no pude. Con Elisa Carrió tampoco. Hay muchos...
–A Duhalde no lo imitan tanto.
–Pero es imitable. Yo sólo lo hice en trabajos editados, nunca en vivo. De tan común, su voz no es fácil.Tiene formas de acentuar las palabras, pero no demasiadas muletillas. No tiene sentido hacer una imitación de Duhalde repitiendo El que depositó dólares recibirá dólares. El que se está exponiendo a que lo imiten es Nito Artaza: tiene un discurso, una oratoria particular, ciertas salidas muy personales. Alguien lo va a agarrar. Me gustaría ser el primero.
–La gran paradoja del imitador...
–Y, se cerraría un círculo. Pero el colmo sería que lo imite Menem.
Imitador imitado
- Hay buenos imitadores y otros que imitan a imitadores, gente que hace personajes como Mario Sapag o como Rolo Villar. Por ejemplo, el Usted es un miserable de Aldo Rico está patentado por Rolo Villar, que un día lo escuchó y sintió que podía tomarlo como muletilla. Entonces, cuando alguien lo usa, en realidad lo está tomando de Rolo, no de Rico.




