
El récord de "La oral deportiva"
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Fue creada por Edmundo Campagnale, luego conducida 35 años por el recordado José María Muñoz y seguida por destacados profesionales dedicados a esta especialidad. En el festejo del próximo viernes, organizado por el equipo que hoy la conduce, asociado con ESPN, desfilarán todos los grandes, que pasaron por este ciclo: una auténtica marca de radio.
El próximo viernes (Día del periodista deportivo), "La Oral deportiva", el ciclo decano de este género, cumplirá 70 años consecutivos en el aire de radio Rivadavia y realizará un gran festejo en el salón Lumiére del Hotel "Elevage", con una emisión que comenzará a las 10 de la mañana y culminará a las 21 y en cuya conducción se alternarán Héctor Larrea, Antonio Carrizo, Jorge Fontana, todas las figuras de la programación de la emisora y, por supuesto, todos los integrantes del ciclo que de lunes a lunes se emite de 19 a 21 por la emisora ubicada en el 630 del dial. Pero esta emisión, en la que se sucederán las sorpresas y la emoción, será la gran protagonista; contará con la participación de muchos de los que pasaron por este ciclo, y que hoy, en radio o en TV, conducen sus propios programas, como Marcelo Tinelli, entre otros. Numerosas figuras del mundo del espectáculo y de la radio han prometido su asistencia: Ari Paluch, Fantino, Majul, Dolina, Badía, Jairo, Fernando Bravo, Francella, Mónica y César, Fontanarrosa. Otros lo harán telefónicamente (como el presidente Kirchner), y habrá un dúplex, por ejemplo, con Mario Pergolini, entre otros.
Un clima de mucha adrenalina vive por estos días el equipo conducido por Enrique Sacco, quien actualmente lidera este espacio a partir del desembarco de ESPN, que produjo desde el año pasado una alianza con la emisora de la calle Arenales, para desarrollar, producir y comercializar los contenidos deportivos. Los hombres de "La oral..." alternan sus múltiples actividades diarias con los preparativos de este festejo de récord absoluto en la Argentina. En el staff actual de "La oral deportiva", acompañan a Sacco, Eduardo Caimi y Germán Sosa (en los relatos) Hernán Ramazoti, Leonardo Uranga, Néstor Centra, Raúl Taquini, Esteban Sassi, Juan José Moro, Alejandro Pérez Juan Carlos Aced, Alejandro Coscia, Martín Urruti, Pablo Mamone, todos secundados por tres productores incansables: Mauricio Giaconía, Sebastián Alzueta y Joaquín Lafleur. Un infatigable equipo de trabajo, que además suma a cada programa de Rivadavia toda la información deportiva. "En esta gestión -afirma Enrique Sacco- volvimos a cubrir el Mundial de fútbol (después de 12 años), el de básquet en Indianápolis, el de vóley en la Argentina, el de hockey femenino y, en exclusiva, el de rugby, hasta el pasado domingo, con Los Pumas en Australia." Los objetivos del ciclo, según palabras de su conductor, son "la cobertura de toda la información deportiva, con opinión propia, seria y responsable a través de la presencia de un periodista en el lugar de los hechos. No provocamos la polémica; sí, el debate, la reflexión, con independencia de criterios, y el esfuerzo y el trabajo, con espíritu de grupo".
La historia
Lo más llamativo de "La oral deportiva", a la hora de la celebración de sus 70 años, es evocar su rica e ilustrativa historia. En 1933 comienzan las emisiones de "Oral deportiva", que nació como un programa de informaciones en la redacción de "Crítica". Sus propulsores fueron Edmundo Campagnale y su hermano. Colaboraban también los periodistas Enzo Ardigó y, luego, José María Muñoz. Al morir en 1958 Campagnale, fue José María Muñoz quien continuó al frente del programa durante 35 años. Tras su muerte, en octubre del 92, siguieron en la conducción del emblemático ciclo Horacio García Blanco y, en un período más prolongado, desde fines de 1993 hasta 2001, el periodista Ernesto Cherquis Bialo. "La oral..." se erigió en una revista deportiva en la que se hablaba de todo: desde el fútbol hasta el turf. El programa, que a esta altura de la aventura radial es una auténtica marca de radio: resultó innovador en su formato; convirtió las transmisiones deportivas en verdaderos shows; impuso las conexiones con otras canchas, las previas de los partidos y todo lo que ocurría con posterioridad; inició las transmisiones internacionales; eligió el horario vespertino para el deporte (en la actualidad, tanto Continental como La Red consignan esta tira diaria en sus programaciones). Los relatos de Muñoz, acompañados por los comentarios de Ardigó, fueron la fórmula de una dupla que se consolidó durante los primeros años de la década del 60, a la que se sumó luego "Cacho" Fontana como locutor comercial: un trío históricamente inigualable. Además, según mediciones de audiencia realizadas en 1968, el 85 por ciento de las radios encendidas sintonizaban AM 630.
Hernán Ramazoti, una figura clave en este ciclo, con 30 años de trayectoria (18 de ellos junto a Muñoz), informativista, memorioso y riguroso hombre de estadísticas, habla con fervor y emoción de lo que significó en su carrera el programa (que en su momento de mayor esplendor contaba con alrededor de 100 personas trabajando) y, fundamentalmente, de Muñoz.
-La vida de Muñoz era la radio: llegaba alrededor de las nueve de la mañana y permanecía casi 12 horas en ella, pero también en su casa tenía prácticamente instalado un estudio radial. Su obsesión era tal, que en más de una oportunidad llamaba a la radio, a las 3 o 4 de la mañana, para informar el cambio de un director técnico de un equipo europeo (eran años sin Internet, pero él escuchaba la radio de onda corta "Siete Mares"). La fórmula de su éxito era el trabajo, la energía y la pasión. Cuando relataba, era un jugador más, pero Muñoz no sólo se limitó a relatar fútbol; lo hizo con los juegos Olímpicos de Helsinki, con ciclismo, básquet y patín, además de las tradicionales "fiestas mayas". Fue un emisario turístico multipremiado y ostentaba el título de "Relator de América".
Eduardo Caimi, que se suma a la evocación, señala: "Los relatos de Muñoz los domingos por la tarde eran cadena nacional". Esto fue lo que declaró en una oportunidad Víctor Hugo Morales, cuando recorría en una de esas jornadas las calles de Buenos Aires y se preguntaba: "¿Qué podré hacer yo para igualar semejante propuesta?". No somos pocos los que pensamos que cuando la pelota salta en la cancha tiene la voz de Muñoz.
Testimonios
Marcelo Tinelli
- ""La oral deportiva" fue mi primer trabajo en la radio. Llegué de casualidad, con Hugo Iza, un amigo (ahora es representante de jugadores). Jugábamos en las inferiores de San Telmo y decidimos ir un sábado a buscar los resultados de los otros equipos y ver cómo estábamos en la tabla. Hernán Ramazoti fue la persona que me dio la posibilidad de ingresar a este medio y, por supuesto, José María Muñoz. Recuerdo que un día hacía falta un cronista que fuera a la cancha para pasar los resultados por teléfono. Fue un partido de primera "D", y me encantó hacerlo. El recuerdo más emotivo tiene que ver con el día que cobré mi primer sueldo. Llegué a mi casa y me di cuenta de que lo había perdido en el camino. Volví a la radio, y Muñoz, inmediatamente, metió la mano en el bolsillo y me dio la cantidad exacta, mientras me decía: "Lo único que le pido es que se compre un par de corbatas y que las use"."
Ernesto Cherquis Bialo
- "Fue un fantástico desafío; una enriquecedora experiencia que viví con orgullo y compromiso. Tras la muerte de su líder natural, hubo que plantear un nuevo diseño y hasta un nuevo estilo, para llenar ese gran vacío."
Néstor Ibarra
- "Trabajar en "La oral..." era el sueño de todo periodista deportivo. Rivadavia era una máquina impresionante en cuanto a repercusión de audiencia, y si bien el desarrollo era muy verticalista, la experiencia fue altamente positiva y además muy bien remunerada."
Enrique Macaya Márquez
- "Me desempeñé en "La oral..." desde el 83 hasta el 93, acompañando a Muñoz con mis comentarios. Fueron años de gran trabajo, porque en los estadios y desde la cabina realizaba simultáneamente comentarios para "La oral...", y para la TV".
Juan José Lujambio
- "Ingresé en "La oral..." después de haber trabajado con Fioravanti. Colaborar en ese grupo de trabajo, fue como jugar en el Santos de Pelé."




