El regreso de Celina Rucci: "Hay gente adicta a la fama...pero no es mi caso"

Celina Rucci, espectacular, en la presentación de los elencos de la temporada 2014 de Mar del Plata
Celina Rucci, espectacular, en la presentación de los elencos de la temporada 2014 de Mar del Plata Crédito: Sebastián Rodeiro
Luego de tres años lejos de los medios, la actriz vuelve a subirse a las tablas en Mar del Plata
Martín Artigas
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22 de noviembre de 2013  • 00:00

Supo ser chica Playboy , niña mimada de Gerardo Sofovich y explosiva ganadora del "Bailando por un sueño 2007". Pero un día, Celina Rucci eligió tomar distancia del medio para dedicarse a proyectos más personales: acompañar a su hijo a transitar la adolescencia y adoptar a dos niñas tobas junto al que ahora es su ex marido, Claudio Minnicelli.

Desde entonces, hizo pequeñas participaciones en ficción –la serie para web Embarcados , un episodio de Maltratadas –, pero se mantuvo lejos de las tapas de las revistas y de los escándalos. Pero este verano, Celina revivirá viejas épocas cuando estrene en Mar del Plata la obra Se infiel sin mirar con quien , junto a Fabián Gianola, Nicolás Scarpino, Carolina Papaleo, Andrea Ghidone y Matías Alé, entre otros. Así se lo adelantó en exclusiva a Personajes.tv.

-¿Estás volviendo?

-No, ya volví. Bah, en realidad, nunca me fui (risas).

-Pero estuviste un tiempo distanciada del medio…

-Sí, me puedo dar esos lujos por suerte. Creo que cuando tomo un proyecto doy lo mejor de mí, eso me da la seguridad y la tranquilidad para poder tomarme mi tiempo sabiendo que los productores van a volver a confiar en mí.

-¿Por qué decidiste tomar distancia?

-Bueno, porque adopté dos nenas que necesitaban de alguna manera dedicación full time… De todos, modos no quiero que recaiga la responsabilidad en ellas porque fue una decisión mía. Había, también, un par de cosas del medio que me estaba incomodando, situaciones que sabía que con el tiempo iban a decantar; después fue sólo sentarme y esperar.

-¿Necesitabas sanarte?

-No en el personal, simplemente había cosas que no compartía... Esta es una profesión en la que, a diferencia de otras, hacés lo que realmente te gusta. Tenés opciones, no es que todos los días y todos los años vas con la misma rutina. Tenía esa opción y preferí no hacer nada hasta que llegara algo que realmente me gustara. Y eso llegó este año, con esta propuesta teatral.

"Conozco gente que es adicta a la fama. Debe ser como la endorfina que genera la alegría o el sexo."

-Pero sabés que hay gente que se muere si se queda sin cámara…

- Hay psicólogos para tratar eso, que te orientan y te hacen volver a la realidad. Nunca me pasó eso a mí. Creo que se trata de divertirse, acercarse a la gente y poder dar un mensaje mínimo o máximo, no más que eso. El resto es puro humo, nunca lo compré. Ni siquiera en la época del "Bailando…", con 42 puntos de rating.

-¿Creés que la fama genera adicción?

-Sí, claro. Conozco gente que es adicta a la fama. Debe ser como la endorfina que genera la alegría o el sexo; me parece que la necesidad de mostrarse todo el tiempo debe despertar algo de eso. Hay personas que lo disfrutan, pero no es mi caso. Soy más de renegar y prefiero mostrarme cuando yo quiero.

-¿Te resultó difícil el regreso?

-No, nada. Lo único que me preocupa es que hay un montón de caras que no conozco… ¡Y pasaron tres años, no veinte!

"Ojalá todas las chicas que están empezando tengan la suerte de hacer todo lo que hice".

-¿Y quién te guía?

-(Risas). Parezco la de El diablo se viste a la moda que va con alguien atrás que le indica quién es quién. No, es cuestión de tiempo, ahora en la temporada todos nos vamos a encontrar en la playa, en un restaurante o en cualquier otro lugar, ya habrá momento para conocernos.

Celina vuelve a protagonizar una obra de teatro luego de tres años fuera de los medios
Celina vuelve a protagonizar una obra de teatro luego de tres años fuera de los medios Crédito: Sebastián Rodeiro
-¿Te sumarías a una pelea armada para promocionar la obra?

-No, no lo podría sostener, porque así como soy cabrona también me río mucho. Me cagaría de risa. Yo no genero peleas, y las chicas que están ahora a mí no me pueden buscar pelea con ningún motivo, no soy competencia para ellas en lo que anhelan…

-¿Por qué?

-No soy una persona que tenga ganas de mostrar su cuerpo o que espera que todos digan que es linda. Ya hice todo eso… Ojalá todas las chicas que están empezando tengan la suerte de hacer todo lo que hice. ¿Qué les puedo decir? No me interesan las peleas mediáticas, y mientras nadie falte el respeto estará todo bien. A las chicas que empiezan les deseo de corazón que les vaya bien, sé lo difícil que está todo y somos todos laburantes que necesitamos ganar un mango para comer.

-¿Cómo estás en lo personal?

-Estoy muy bien, muy tranquila. El año pasado me divorcié, este año me puse en pareja con una persona que es muy compañera, más afín a mi edad. La verdad es que compartimos muchas cosas, nos divertimos, tenemos pensamientos parecidos; él es creativo y director, así que le aporta mucho a mi trabajo desde otra mirada.

-¿Te volverías a casar?

-Mirá, estamos en una relación que me suma desde lo afectivo. Obviamente que hoy, después de haber estado diez años casada y de pensar que me casaba para siempre, tomo las relaciones con mucho amor pero las entiendo como algo que se construye a diario. Nunca más voy a proyectar porque ya aprendí; no quiero perder más tiempo.

-¿Y tus hijas?

-Están enormes, terriblemente adolescentes. Tienen 14 y 15 años, pero son dos santas, muy buenas alumnas… Una tiene mi parte histriónica, le gustan los vestidos y todo eso, y la otra tiene mi parte más rea. Por suerte mantenemos una muy buena relación con mi ex, nos acomodamos. Cuando nos dimos cuenta que entre nosotros estaba todo perdido, lo primero que priorizamos fue nuestra relación con ellas.

-También tenés un hijo mayor…

-¡Sí! Tiene 18, vive solo y está de novio, así que lo perdí (risas). No, siempre está, es mi hombre. Si de algo estoy orgullosa en esta vida es de haber parido a Uciel, porque él reúne condiciones humanas que hoy por hoy no se ven, como la confianza, la honestidad y la sinceridad.

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