El tiempo poco rutinario de un caballero hispartino
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Como su personaje, el Caballero Español (así lo bautizó su colega y amigo Rolando Hanglin y así lo llama tanta gente en la calle), José Luis Alvarez Fermosel es un romántico que no recuerda su edad, gran lector, escritor, periodista, corrector, bon vivant . Ama Buenos Aires tanto como Madrid, está casado hace más de veinte años por segunda vez (con Maite), tiene dos hijos grandes y días para nada rutinarios. "Me levanto, por desgracia, a las 8.30. Siempre odié madrugar y así seguirá siendo. Lo que sigue es un té, tostadas, queso y alguna fruta. Luego del baño, afeitado y emperifollado, me voy a la radio (Continental, el programa RH Positivo ), donde la paso sensacional porque hago lo que me gusta, encima entre amigos", comenta.
De Tangerine a los jacarandaes
El tiempo poco rutinario también transcurre con lecturas y escritura en su escritorio, pero sólo hasta que Dolce, su perra, decreta que ya es tiempo de interrumpirlo. Alvarez Fermosel, que trabajó en infinidad de medios acá y en Europa, dice que si lo llaman seguramente hará televisión. "Antes veía telenovelas, ahora no tengo tiempo. Por las noches suelo ver alguna película o documental. Si no, me gusta ver a Antonio Gasalla o Susana Giménez."
Gran disfrutador, estaría un día entero detallando lo que le gusta de la vida: "Los atardeceres; el olor de las fogatas de campamento; ver caer la lluvia a buen recaudo y en buena compañía; el canto de un pájaro solitario; la niebla que cae de pronto velando la ciudad; escuchar Liszt, Mahler, Rod Stewart, los ecos de la última canción (en mi caso, Tangerine ); mi búnker de la calle Corrientes donde paso gran parte de los fines de semana; comer con amigos... Me encanta la buena mesa, el vino tinto, el champagne y –de vez en cuando– algún Negroni. Hay un refrán español, que dice Vino puro y a menudo . Yo agrego a eso que el champagne hay que tomarlo con frecuencia, porque uno se traga las burbujas y emite endorfinas."
Cuenta que come mucho pescado y frutas porque en estos días se ha vuelto muy deportista, pero que su especialidad en la cocina poco tiene que ver con la vida sana. "Por lo general cocino en invierno, ya que me gustan los guisotes españoles de olla. Mi hit es La casa de Lúculo , de un gran escritor humorista y gastrónomo español, Julio Camba. Mi amigo Rómulo Berruti sostiene que antes de comer esta preparación es conveniente hacer el testamento: la receta consiste en freír en aceite, a fuego medio, unos 100 gramos de jamón crudo, 150 gramos de panceta salada (tocino) y dos chorizos colorados tipo cantimpalo, todo cubeteado. Cuando los ingredientes se hayan dorado, habrá que echar 6 huevos ligeramente batidos, una hoja de laurel y, si hace falta, un poco de sal. Se mezcla todo con cuchara de madera hasta que cuajen los huevos y se sirve sobre una o dos rodajas de pan de campo, previamente frito."
Alvarez Fermosel se define hispartino (mezcla de español y argentino), padre de dos hijos argeñoles , que nacieron en la Argentina y viven en Madrid. "Decir que la Argentina es un país hospitalario y generoso parece o es un lugar común, pero es verdad. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Yo creo que lo último que hay que perder en esta vida es el sentido del humor, muy necesario para contemplar el espectáculo único en el mundo de este país que vive perfectamente de crisis en crisis. No creo, entonces, que haya que tener esperanzas acerca de que superará esta crisis: lo hará para encadenarse irremediablemente a otra. Me enamora de Buenos Aires la ciudad en sí, sus barrios, sus boliches, los espectáculos (la cantidad que hay de carácter cultural) y los jacarandaes cuando florecen."
Alvarez Fermosel exprés
Deseos : “Nada más y nada menos que paz, justicia, legalidad, orden, coraje, solidaridad”.
Gustos : “Me encanta el helado de quinotos con whisky, las orquídeas, el olor a tierra mojada, el viejo chotis Rosa de Navidad y los bares de Buenos Aires”.
Sentimientos : “Me enoja el esnobismo, la vanidad, la pedantería, las intriguillas, las internas, los comadreos, la calumnia, la envidia, la injusticia. Me hace feliz que mis seres queridos estén bien y felices, la perspectiva de viajar a Madrid en mayo para celebrar el centésimo cumpleaños de mi madre. Me angustia la enfermedad, la falta de dinero, la gente que sufre, los animales maltratados, los desastres de la naturaleza”.
Un asunto en investigación
Se perfuma con Hielo Lavanda de Maxim Grey, pondera a las argentinas –a las que les sugeriría que se animaran al topless–, adhiere al hombre cuidadoso de su imagen y no confiesa fecha de nacimiento. “Mi edad se está investigando desde hace varios años, pero todavía no ha podido saberse a ciencia cierta. Algunos aseguran que paso de los 100 años, otros que no tengo edad. Me parece bien la coquetería masculina, que el hombre cuide su aspecto y sepa estar vestido siempre de acuerdo con el lugar y las circunstancias. Coincido en muchas cosas con los metrosexuales, pero no en las exageraciones en que incurren algunos, como depilarse, hacerse mascarillas de crema de pepino, pintarse las uñas, teñirse el pelo, el piercing, los tatuajes...”





