
En cuerpo y alma
La actriz habla del papel por el que aspira al Oscar en "El ocaso de un amor", uno de los estrenos de mañana.
1 minuto de lectura'

NUEVA YORK.- "Creo que me fijé en Sarah por lo feliz que parecía. Ya en aquellos años el sentimiento de la felicidad parecía ir apagándose ante la amenaza de la tempestad inminente", se lee en el capítulo III de "The End of the Affair", una de las más deslumbrantes novelas de Graham Greene.
En esta historia de tintes autobiográficos que Greene instala en la agitada Londres de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, Sarah Miles -una mujer casada con un funcionario del gobierno británico que presta servicios civiles durante la contienda- vive con el escritor Maurice Bendrix una pasión adúltera tan romántica como apasionada, pero también afronta un dolor imposible de mitigar.
En ella se manifiestan sentimientos intensos y contradictorios, tan fuertes como los conflictos religiosos -el personaje es hija de una madre católica y un padre judío- que la afligen a lo largo de una historia que pone en juego su fe más profunda.
Todos estos atributos, reflejados en el bello y expresivo rostro de Julianne Moore, fueron suficientes para que los miembros de la Academia de Hollywood consideraran que la pelirroja actriz, nacida hace 39 años en Boston con el nombre de Julie Smith bajo el signo de Sagitario y laureada en Bellas Artes en la universidad de esa ciudad, merecía ser considerada este año como una de las candidatas al Oscar a la mejor actriz.
Así lo logró por su trabajo en esta segunda adaptación cinematográfica de la novela de Greene que lleva el título de "El ocaso de un amor" (la versión literaria conocida en la Argentina se llama "El fin de la aventura"), fue dirigida por Neil Jordan y cuyo estreno anuncia Columbia para mañana.
La Julianne Moore despierta, sonriente y distendida que llega al encuentro con la prensa internacional con el pelo largo y lacio y un sweater marrón que destaca aún más los tonos rojizos de sus facciones está más cerca de los personajes que interpretó en "Nueve meses" o "El gran Lebowski" que de la heroína de contornos trágicos de "El ocaso de un amor", de la que habla con pasión: "Me enamoré a tal punto del proyecto -dice sin dejar de mirar a los ojos a su interlocutor- que no dudé en pedirle una audición a Neil. Fue increíble para mí que alguien haya decidido contar una historia de amor tan seductora y al mismo tiempo tan compleja y tortuosa. Sarah tiene una gran fortaleza moral y a la vez es muy tranquila".
Con la misma versatilidad con que en el cine sabe pasar de la comedia al drama o de la superproducción hollywoodense a la apuesta independiente más arriesgada, Moore se pone seria cuando habla de los conflictos de orden teológico que enfrenta su personaje, enamorado de un escritor agnóstico interpretado por Ralph Fiennes. En la descripción de la pareja, Greene pone en juego todos los interrogantes de su propia religiosidad.
"Creo que cuando Jesús dijo "Yo soy la resurrección y la vida y aquel que crea en mí jamás morirá" lo que quería decir es que si creías en El también creías en el hombre, y al creer en el hombre crees en la humanidad y en Dios mismo, que está en todas partes", explica, para ilustrar sus puntos de vista básicos respecto de la religión, un tema central en el film.
Moore reconoce que una serie de hechos encadenados y casi casuales la llevó a encontrar una gran armonía dentro del set entre ella y Fiennes. "Ralph y yo nos conocimos cuando él estaba haciendo "Hamlet" en Broadway, hace algunos años. Al terminar la función, un grupo de personas que no lo conocían, entre las que me incluía, terminamos en su auto y nos fuimos a una fiesta. En el camino no sabíamos qué decirnos, pero cuando nos pusimos a hablar me di cuenta de que era muy divertido. Como los dos estábamos atravesando períodos difíciles en nuestras vidas personales terminamos contándonos nuestros problemas", relata.
La historia continúa, dice Moore, cuando se prestó a las audiciones para el papel en "El ocaso de un amor", film para el que Fiennes ya había sido contratado: "Me sorprendió que Ralph recordara gran parte de aquella conversación nuestra, porque pasaron varios años. Supongo que Neil encontró algo entre nosotros, de lo contrario no estaría aquí. Este es uno de los misterios de la actuación. Nunca sabes si tienes realmente química con alguien, sobre todo romántica, hasta verlo en la pantalla".
-Las escenas entre ustedes tienen un erotismo fuerte y poco usual en las películas de hoy.
-Para Neil era esencial capturar ese erotismo porque es el centro de la historia. Es necesario ver que dos adultos se aman el uno al otro no como algo simple y rápido sino como una relación muy intensa y poderosa. Ellos sienten mutuamente esa pasión y Neil nos estimuló a Ralph y a mí para convencer al público de que en verdad es posible sentir algo tan intenso por alguien.
No es la primera vez que Moore muestra su cuerpo en una película. Ya lo hizo, por ejemplo, en "Boogie Nights-Juegos de placer" (film por el que obtuvo hace dos años su primera nominación para el Oscar como actriz de reparto) y "El gran Lebowski". Pero subraya que no está dispuesta a hacer cosas que la hagan sentir incómoda. "Confié ciegamente en Neil, porque sabía que él quería acentuar que se trataba de un romance adulto y apasionado."
Moore no lo dice, pero de una mirada sobre el film se desprende que puso el cuerpo en más de un sentido para un papel que, nominación al Oscar mediante, parece haberse convertido en el más importante de su carrera. Es de las que piensan que los personajes siempre permanecen con quien los interpreta. "Pero no estoy de acuerdo con quienes dicen que es posible llevar el personaje a la casa después de que el director marca "corte". Es una práctica repulsiva y adolescente", dice soltando una franca carcajada.
"Tal vez ofenda a muchos lo que diga -profundiza-, pero lo que ocurre es que el personaje se filtra dentro de uno apenas en pequeñas cosas, quizá la forma en que caminas o ciertos gestos que creas para ellos. Pero nada más."
-Pero un personaje como el de Sarah, que parece haberla impactado mucho, vive momentos muy dolorosos. ¿De dónde saca usted, como actriz, ese dolor tan grande?
-Al actuar sólo puedes llegar a cierto límite. Aun cuando hayas sentido ese dolor o conozcas a quienes lo han vivido, y entiendes de veras lo que es sufrir, al fin de cuentas lo que se trata de hacer es convencer al público.
-¿Cómo juegan, entonces, las experiencias personales?
-En "Todo sobre mi madre", una película maravillosa, cuando Cecilia Roth pierde a su hijo, ella se cae, la boca le empieza a temblar y suelta un grito desgarrador. Cuando la vi me hizo pedazos y de inmediato pensé que debía tener hijos para poder ofrecer tal sentimiento en esa escena. Cuando me enteré que antes de la película Cecilia no tenía hijos no lo podía creer. Me impresionó mucho y no podía dejar de pensar cómo lo había logrado. Pero ese es nuestro trabajo como actores, encontrar la emoción indicada aun cuando no la tengas en tu interior.
La primera
"El ocaso de un amor" tuvo una primera versión cinematográfica, hoy casi olvidada. Fue realizada en Inglaterra, en 1955, con la dirección de Edward Dmytryk, y los papeles que en esta remake están a cargo de Julianne Moore, Ralph Fiennes y Stephen Rea fueron interpretados, respectivamente, por Deborah Kerr, Van Johnson y John Mills.
1
2La noche de Mirtha: del brillante look de la Chiqui en la previa a su cumpleaños 99 a sus consejos para mantenerse espléndida
3Mirtha Legrand se reencontró con Jimena Monteverde y emocionó a todos: “Me hacés llorar”
4Así está hoy Carolina Chiappetta, la ex Gran Hermano que se volvió viral por años por un momento con Solita Silveyra


