En Los aeronautas, dos aventureros de polos opuestos y probada química

Felicity Jones y Eddie Redmayne, los protagonistas de este film centrado en los inicios de la meteorología moderna
Felicity Jones y Eddie Redmayne, los protagonistas de este film centrado en los inicios de la meteorología moderna
Paula Vázquez Prieto
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30 de diciembre de 2019  • 19:01

Los aeronautas (The Aeronauts, Estados Unidos/Gran Bretaña, 2019). Dirección: Tom Harper. Guion: Tom Harper, Jack Thorne. Fotografía: George Steel. Montaje: Mark Eckersley. Elenco: Felicity Jones, Eddie Redmayne, Tom Courtenay, Himesh Patel, Phoebe Fox. Duración: 100 minutos. Disponible en: Amazon Prime Video. Nuestra opinión: buena.

En la Inglaterra de 1862, James Glaisher (Eddie Redmayne) lucha contra el desprecio de la comunidad científica, que lo considera un excéntrico por intentar predecir los cambios en el clima. La historia nos asegura que este pionero de la meteorología tendrá su revancha, pero para ello deberá aventurarse en los cielos, más allá de lo conocido, para explorar la atmósfera y sus impredecibles variaciones. Esa aventura es la que decide contar Los aeronautas, imaginando para James una compañera de viaje ideal, alguien capaz de ofrecer un contrapunto a su cerebral temperamento y una sociedad perfecta en eso de impulsar la ciencia más allá de sus límites. Ella es Amelia Wren (Felicity Jones), personaje de ficción que condensa el riesgo y la bravura de las mujeres de aquel siglo XIX, camino a sacudir la venidera era victoriana desde sus mismos cimientos.

Desde la primera escena, el director Tom Harper nos asegura que no pueden existir dos espíritus más opuestos. Mientras espera el despegue del globo aerostático, James pone a punto sus implementos, calcula métricas y mira el reloj con ansiedad. Ya sobre la hora, Amelia llega con su vestuario circense y su perra amaestrada, dispuesta a brindarles a los entusiastas asistentes el mejor espectáculo. ¿En qué consiste aquel viaje? ¿En un experimento científico o en una aventura loca? En esa encrucijada es donde se mueve la película, que usa mejor el tiempo del viaje y las vicisitudes de esa riesgosa travesía que el recuerdo del pasado, en el que conocemos un poco de los personajes pero no más de lo que su personalidad ya nos había demostrado.

Tom Harper es honesto con sus intenciones, hacer una aventura de a dos, mostrar el coraje de una mujer a contramano de su época, guiada por algunas culpas y fantasmas, pero dispuesta a lograr aquello que parecía imposible. Y Felicity Jones le brinda carisma y simpatía a su personaje, sus tensiones con Eddie Redmayne recrean la probada química que tuvieron en La teoría del todo, también con la ciencia como marco. Pero lo que le falta a la película es la vida detrás de la crónica, no conformarse con la deslumbrante visión del globo atravesando los cielos, con la impecable fotografía, sino imprimir a ese viaje la fuerza dramática que sus personajes merecían. Celebradas las libertades que se toma con la verdadera historia, lo que la película nunca termina de explorar es la lucha contra los obstáculos propios y ajenos, que consigue en la escena de ascenso a la cima del globo, pero que en otros momentos se reduce a discusiones sobre abrigos y barómetros.

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