
Esperado reencuentro con García Lorca
Yerma sube a escena en el Teatro Nacional Cervantes
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Durante algo más de una década, Daniel Suárez Marzal condujo el Centro Andaluz de Teatro y aunque confiesa que aquella experiencia fue muy dura, vivir en Andalucía le posibilitó un fuerte acercamiento al flamenco y al mundo gitano. De aquel paisaje conserva fuertes imágenes y son ellas las que han ido modelando, seguramente, muchos de los pasajes de Yerma , la pieza de Federico García Lorca que esta noche estrena en el Cervantes.
Con un elenco integrado por veintidós personas, entre actores, cantantes y bailaores, el espectáculo está protagonizado por Malena Solda y Sergio Surraco, y se destacan figuras como Tina Serrano, Ana María Castel, Susana Lanteri y Pepe Monje. Considerada una de las máximas tragedias rurales escrita por Lorca antes de su asesinato en 1936, Yerma ha tenido dos emblemáticas intérpretes: María Casares y Nuria Espert, esta última en la recordada versión del argentino Víctor García, que deslumbró al mundo en los años 70.
"Eso es como un San Benito imposible de sacarse de encima -dice riendo Suárez Marzal-. Pero yo quería hacerla con actores jóvenes y, sobre todo, quería que Yerma fuera una veinteañera como pide el autor, porque si no el problema de la infertilidad deja de ser lo que es, para transformarse en algo menopáusico. En general, los actores jóvenes no tienen un trabajo en los registros emocionales y, sobre todo vocales, que exige la tragedia. Pero cuando conocí a Malena Solda, con quien trabajé junto con Sergio Surraco y Elena Tasisto en La celestina , reconocí que ella estaba capacitada para hacerla."
Yerma y Juan aparentan tener un matrimonio normal, que sigue las reglas que impone la comunidad en la que viven. Pero a ella algo la obsesiona: la imposibilidad de tener un hijo. Esa cuestión no sólo develará el verdadero carácter de la mujer, sino cómo su angustia influirá en el medio social que habita.
"Creo que es la obra que mejor pinta Andalucía, el jondo, lo oscuro de esa sociedad -destaca el director-. El flamenco es algo que me ayudó en tiempos en que viví allí y esta pieza es vecina al flamenco. Ese tema tan abismal que es el sincretismo andaluz está muy planteado en Yerma . Esta es una especie de primera tragedia en castellano, después de que Calderón inventa el libre albedrío. Y cuando la vieja pagana dice «Dios no existe», está planteando un nuevo camino en la dramaturgia que es fabuloso."
En cuanto a su puesta, ha ideado un escenario vacío, aunque él mismo se define como "un minimalista barroco" y por eso ha decidido hacer un trabajo minucioso con un cantaor (Jeromo Amador) y una bailaora (Maribel Herrera) hasta terminar con una romería. "La desnudez del espacio es fundamental. Por eso instalo un fondo pétreo. Siento que la acción sucede en Almería, esa tierra seca con pequeños arroyitos que describe Lorca." En cuanto a su trabajo sobre el texto, el director señala que se ha "metido en él como un gusano, quería que no se colara una palabra, ni quitar otra. Quería seguir a Lorca por dentro. Estar ahí, no contar algo particular. Tomarlo con mucha sencillez y cuidado."
Los protagonistas
Aunque sorprendida por que la elección del director recayera en ella, Malena Solda reconoce que este trabajo es un placer y un gran juego. "No me dan miedo las comparaciones -afirma-. Me encanta el desafío. Me parece que es lo más lindo que me puede pasar, trabajar en una sala grande donde hay espacio para que estas metáforas y este lenguaje se explayen. Este tipo de teatro para mí es liberador, no me restringe; me permite jugar."
La actriz se muestra fascinada por el trabajo minucioso que ha realizado durante los ensayos. "Lorca es una fuente inagotable de recursos que surgen a partir de las imágenes que plantea y otras muchas que se van armando a medida que lo vas haciendo. El tema es delicado y su lenguaje es muy particular y de mucha síntesis. Eso te obliga a entrar en una fuerte intimidad y, entonces, afloran emociones muy ricas."
Más allá de lo anecdótico de la trama, Solda reconoce a Yerma como una mujer que tiene un concepto muy claro del destino, "sabe cómo va a terminar todo y no puede salir de ahí. Le ofrecen alternativas y no las toma. Sigue su derrotero hasta el final. Está obsesionada, creo que le cuesta escuchar a quienes podrían ayudarla".
Para Sergio Surraco, Juan es un personaje singular y necesita ubicarlo en el contexto en el que vive. La sequedad de Andalucía siente que influye en su conducta personal y en su forma de vida. "Lleva una bolsa de piedras en la espalda -cuenta-, todo es muy pesado y sin embargo sigue estando erguido. No siento que sea un personaje retrógrado, vive su época y sigue las formas de vida de todos en ese lugar. Ellos como pareja no se encuentran, ni sexualmente ni en la vida. El problema propone muchísimas especulaciones y no es un tema menor, hasta diría que sigue siendo muy actual." El intérprete está convencido de que Lorca lo dice todo en pocas palabras y "Juan no tiene mucho subtexto. Es muy directo. Tiene infinidad de colores y eso me gusta. Vive según las reglas del afuera, pero lleva una gran procesión por dentro".
Algo que también encuentra interesante en este material está relacionado con ese mundo muy sanguíneo que expone la obra: "Se mata por honor y se muere por honor-explica-. Se pide por Dios y al mismo tiempo no se cree en El. Allí todavía quedan algunos dioses paganos, pero también muchos valores cristianos. Eso da personalidades intensas que resultan muy atractivas para trabajar".
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