Eugenio Zanetti: la imaginación y el color
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En septiembre de 1992 lo tuve a Eugenio Zanetti de anfitrión en los viejos estudios de Metro Goldwyn Mayer en Culver City. Eugenio se hallaba al frente del equipo de arte del film "El último héroe americano" protagonizado por Arnold Schwarzenegger. Para quien esto escribe fue una fiesta. Los estudios estaban ya en manos de productores japoneses (Sony Pictures es decir Columbia Pictures) pero la estructura de las clásicas galerías no se había modificado.
Eugenio estaba instalado en las oficinas -célebre reducto del director de arte por excelencia- que Cedric Gibbons había ocupado en tiempos de oro del cine. "No sé cómo explicarles a éstos quién era Gibbons -se lamentaba Zanetti-; en Hollywood nadie sabe nada del pasado."
"Estos" eran los dibujantes maquetistas operadores de computación fabricantes de efectos visuales y un ejército de trabajadores de la ilusión. Zanetti obtuvo el Oscar a la mejor dirección de arte por una película que aún desconocemos y cuya fecha de estreno no está todavía en la mesa de los distribuidores locales "Restoration".
El creador visual
El director de arte es el creador de la imagen que el espectador tiene ante sus ojos cuando asiste a la visión de un film. Es el encargado de la escenografía y de los colores ayuda al productor de los trucos crea la atmósfera que el realizador le solicita. Inventa la ilusión y la fantasía que invaden al espectador cuando desde la butaca hace realidad el ensueño de recorrido permanente.
Por supuesto la tarea del director de arte no ocurre en solitario. Su contacto con el director de la película con el director de fotografía y con el creador de efectos especiales es constante y necesario. El "art director" es un número -un número uno- dentro del equipo de rodaje compuesto por mucha gente.
Con Zanetti recorrimos los viejos estudios entramos en el Stage 18 -allí se rodaron los famosos musicales del período clásico de la Metro- donde se estaba edificando una gigantesca comisaría para la película de Schwarzenegger y donde acababa de desarmarse el decorado mayor de "Drácula" la realización de Francis Ford Coppola que había ocupado el predio anteriormente.
¿Algo de esto se recicla y se vuelve a utilizar? le preguntamos a Eugenio Zanetti señalando gigantescas construcciones. "No. Ninguna producción que se precie demuestra que utilizó restos de otra película" fue la respuesta.
En un film norteamericano de Wayne Wang con Tom Hulce "Sin vía de escape" ("Slamdance" 1987) vimos por primera vez el nombre de Zanetti solo a toda pantalla en el renglón de la dirección artística. El departamento del protagonista parecía levantado dentro de una pileta de natación aprovechando azulejos y reflejos como fondo de un crimen frío y húmedo.
Esa obra fue el puente para una espléndida caracterización visual del mundo médico en "Línea mortal" ("Flatliners" 1990 de Joel Schumacher) fantasía con Julia Roberts y Kieffer Sutherland. "El último héroe americano" le sirvió al escenógrafo cordobés para demostrar su capacidad de volar con la imaginación. Luego estuvo por recrear desde su oficio el musical "El fantasma de la Opera" que no llegó a filmarse y fue candidato para los escenarios de "Buda" de Bertolucci. Anteanoche se llevó el Oscar por "Restoration".





