
Excepcional documental holandés
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(Mother Dao, De Schildpadgelijkende, Holanda/1995). Producción en blanco y negro presentada por Cine-Ojo Films & Video en video ampliado. Música y sonido: Jan Dries-Groenendijk. Dirección: Vincent Monnikendam. Duración: 89 minutos. En el cine Cosmos.
Nuestra opinión: excelente.
Una madre está dando de mamar a su hijo. En primera instancia, la imagen parece bastante convencional, salvo por el hecho de que ambos están desnudos y que, a medida que la cámara se acerca, el espectador descubre que en realidad quien está en brazos no es un bebé sino un niño que supera los dos años. Imprevistamente, la criatura se aleja del pecho y agarra un cigarro prendido que alguien fuera de cuadro le entrega. Y, como si se tratase del acto más normal del mundo, empieza a fumar cual experto ante la mirada de su mamá, que no muestra ni el más mínimo signo de inquietud.
De este tipo de situaciones contundentes, por momentos increíbles e inexplicables, se ha nutrido "Mother Dao...", el multipremiado documental de Vincent Monnikendam. A partir de la revisión de más de 200 films propagandísticos registrados entre 1912 y 1933 en las denominadas Indias holandesas (hoy Indonesia), este obsesivo y talentoso director dio forma a un trabajo único por sus características y resultados tanto en lo estético como en lo temático.
Monnikendam, absolutamente confiado en la potencia de las imágenes que descubrió en los archivos de su país, prescinde de todos los artilugios del género documental: no hay aquí testimonios a cámara, no hay relato en off, no hay textos explicativos. El realizador apela sí a algunas leyendas y poesías tradicionales que se escuchan en los dialectos originales indonesios para, en definitiva, centrarse en lo que es el gran hallazgo de la película: la estructura del relato.
Sin ningún tipo de agregado, salvo el de una rica banda sonora, sin esas demagógicas bajadas de línea que han sido la perdición de muchos documentales políticos, Monnikendam utiliza las mismas imágenes tomadas por los camarógrafos holandeses para mostrar exactamente lo contrario de lo que las autoridades de entonces perseguían.
Mientras las películas propagandísticas, concebidas con la típica prepotencia colonialista, pretendían ensalzar los esfuerzos de las autoridades holandeses por desarrollar económicamente la región, educar a los salvajes nativos e imponer la religión y las costumbres occidentales, Monnikendam apela al montaje como única y fundamental herramienta para mostrar la destrucción de bosques, la explotación de la mano de obra local y la ridiculez de las bienintencionadas campañas alfabetizadoras y evangelizadoras.
Monnikendam encontró en los documentalistas holandeses de principios de siglo a invalorables aliados. Muchos de ellos, dando muestras de un proverbial sentido del relato, crearon tomas en las que, por ejemplo, la cámara ingresa en un hospital donde los médicos inentan combatir una devastadora epidemia de lepra. En otros pasajes, se suben a vehículos, barcos y trenes para ofrecer una amplia recorrida por las zonas rurales y urbanas de la región. Desde los ampulosos festejos de los holandeses hasta los milenarios ritos de los indios, desde la imponencia de las grandes fábricas levantadas en medio de la nada hasta la precariedad de la existencia de los agricultores y los pescadores indonesios, cada imagen en este documental tiene su valor y permite más de una lectura.
Por todo esto, la visión de "Mother Dao" -título que remite a una leyenda local sobre la creación del mundo- resulta mucho más poderosa y elocuente que cualquier tratado acerca del colonialismo, la ecología o los conflictos raciales. Este documental es un viaje en el tiempo hacia lo más profundo de la condición humana. Una experiencia desgarradora por momentos, pero decididamente única y conmovedora.
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