Puerta de oro
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El hábito hace al flow
Menos devocional y más directo, el ex Todos Tus Muertos llega al punto más alto de su prolífica carrera solista.
¿Talibán? No te confundas: Fidel usa turbante desde hace poco más de ocho discos [como solista] para proteger su cabeza negra de las ideas que, en su adolescencia punk, lo llevaron "al resbaladero". Así dejó a Todos Tus Muertos y empuñó el cetro para contagiar mensajes de repatriación, con esa antigua certeza de que todos somos del mismo color y venimos del mismo lugar: Africa. Entrenado para que todos escuchen las palabras de "El más alto", sacó esta segunda parte de una trilogía que empezó el año pasado con Dame una alegría y esta primavera te va a dejar tecleando. Cumbia-rap-reggae en una criollita, mientras retumba el nyabinghi y se escuchan cánticos con un nuevo flow ["Ultimo round"] que le cubre la espalda y nutre su ortodoxo freestyle ["Zona tenebrosa"]. Todo sobre una cinta abierta que trajo de su primera visita a Jamaica [con Lumumba, en el 96] y ante un micrófono valvular de la década del 60 que hizo implantar en los estudios Panda.Las diez piezas de Puerta de oro son menos devocionales y más directas. Y sólo con eso Fidel llega a lo más alto de su carrera solista. ¿Por qué? Porque dice lo que quiere decir y no hay que ser rastafari para entenderlo. En combinación con su amigo Pablo Lescano y típicos compañeros casuales [en este caso: Shimy Love, Einshelai y Shulpados Culpados], deja claro que babilón [el sistema que tanto preocupa al reggae regional] ya está bajo su talón. Conquistar oídos es la misión. Y por ella, Fidel arremanga sus hábitos, se pone el uniforme y te mete cuí cuí . Si te lo aguantas... sintoniza el casete.
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