
The Strokes
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Los new yorkers más elegantes eliminan la distorsión y evitan el agotamiento en un tercer álbum diferente.
¿Un tercer album de los Strokes? Se suponía que eso no iba a pasar. Después de todo lo que les robaron a sus héroes del rock de los 70, parecían destinados a agotarse en un mar de alcohol, cuero y strippers danesas, preferentemente en una suite de cinco dormitorios del Chelsea Hotel, con un cartel de neón frente a la ventana que proyectara las palabras demasiado rapido. Sin embargo, cambiaron. Julian Casablancas se casó, aparentemente dejó de tomar y ahora compone temas sobre Dios, el destino y el sentido del universo. Tienen un sonido más pesado, más sólido, más potente, y graban en un estudio de Los Angeles con el profesional David Kahne, el que produjo "Walk Like an Egyptian", de las Bangles. En este álbum hay temas que tienen títulos como "Vision of Division" y "Electricityscape". "Don’t be a coconut /God is trying to talk to you" [No seas boludo/ Dios está tratando de hablarte]. ¿Estos son los Strokes? Es difícil de explicar.
Afortunadamente, la madurez no los debilitó. Ni siquiera maduraron tanto. Lo que pasa es que están aprendiendo trucos nuevos que armonicen con la onda adolescente "más rápido, más alto, más, ahora" de Is This It y Room on Fire. Se ganaron un lugar en el corazón de fans decadentes del rock & roll con Is This It, su debut en 2001, que asombró al mundo con la revelación de que la música tenía que ser tosca, veloz, llamativa y grosera. Le ajustaron los pantalones a toda una generación. Hasta los suecos que compusieron "Since U Been Gone", de Kelly Clarkson, admiten que sólo trataban de imitar a los Strokes. Pero algunos fans pensaron que Room on Fire era demasiado parecido al primer disco. De acuerdo, todo el mundo lo pensó, hasta la propia banda. Tema por tema, estaba igual de bien, y a algunos de nosotros secretamente nos gustó más; pero tampoco se los puede culpar por probar cosas nuevas.
First Impressions of Earth es diferente: es ambicioso, caótico, casi tan largo como los dos primeros discos juntos. Los guitarristas Nick Valensi y Albert Hammond Jr. logran exhibirse, mientras que el baterista Fab Moretti proporciona el impulso que hace de los Strokes una banda asesina. Nunca tuvieron tanta fuerza como en "Juicebox", que convierte al viejo "Peter Gunn" en un tibio rezongo, o en "Heart in a Cage", que salta como Iggy Pop en "The Passenger". Pero la música está llena de elementos del rock clásico. "Razorblade" tiene partes de guitarra que parecen salidas de "Thin Lizzy" y, en "Juicebox", Nikolai Fraiture demuestra que puede hacer un simulacro aterradoramente exacto del bajista de Yes, Chris Squire, circa Fragile, si bien es un misterio por qué alguien querría demostrar algo así.
La voz de Casablancas sigue siendo cautivante, sobre todo en "Razorblade", en la que entona una melodía tomada de Barry Manilow y la hace sonar espiritual. Gime y se lamenta, pero con un estilo moderno, como si se diera cuenta de que sus letras necesitan toda la ayuda posible. El tipo tiene un oído increíble para ese momento en que un monólogo de bar se convierte en un haiku brillante. Consigue ese efecto con líneas como, "I love you more than being seventeen" [te amo más que tener 17 años]. Si pensaban que era ridículo cuando perseguía chicas, esperen a escucharlo contemplar la mortalidad en "Ize of the World", como en "modernize", "terrorize", "desensitize", etcétera. Es como si estuviera desafiando a la banda Interpol a una competencia de poesía.
Como la mayor parte de las bandas de rock, los Strokes son mejores cuando hacen rock que cuando no lo hacen. Por eso temas como "You Only Live Once" se imponen a experimentos frustrados como la balada "Ask Me Anything" o el vals "15 Minutes". La verdad es que esto podría ser excesivo. El errático segundo álbum Room on Fire no lo era. Si se cambiara el orden de aparición de los discos, sin duda Room on Fire se consideraría una gran recuperación. Sin embargo, a medida que la madurez avanza, First Impressions demuestra lo que los Strokes querían demostrar: son una banda seria de músicos dedicados, una banda que está aquí para quedarse. También demuestra que podrían robarle la novia a cualquiera sin siquiera intentarlo. Pero eso es algo que ya todos sabíamos.
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