
Folklore con estilo personal
Recital de Alfredo Abalos (voz y bombo). Presentación del disco "Te digo, chacarera", en el Centro Cultural San Martín. Nuestra opinión: bueno
1 minuto de lectura'

Alfredo Abalos sube al escenario con pasos serenos y la certeza de que no es necesario andar corriendo para llegar en horario. Esa tranquilidad que muestra en la presentación de su nuevo disco, "Te digo, chacarera", es compartida con una multitud que, por falta de entradas, se conforma con ver el recital en una pantalla ubicada en la puerta del San Martín.
En su serenidad no se reflejan signos de cansancio. Al contrario, es una actitud desde donde se vislumbra una juventud que el cantor asume contagiada por sus músicos (entre ellos hay dos de sus hijos) para plantar sobre el escenario casi 45 años de trayectoria.
"Vamos, muchachos", es la muletilla que utiliza para comenzar cada tema y entregar a la audiencia una serie de historias que tiene mucho que ver con su presente y con su pasado. Concentrado en su flamante repertorio, este músico que debutó como bombisto en los carnavales folklóricos que se realizaban en River, allá por 1955, expone un inventario que respeta el orden que eligió para ubicar los temas en su disco.
Esto impide trazar una cronología. Sin embargo, ponen en evidencia distintos momentos: aquellos viajes desde Buenos Aires a Santiago del Estero en el Estrella del Norte y las tardes de siesta quedan retratados en "Santiago vive en mi zamba", y los encuentros de fútbol, asado y chacarera en "Mi barrio 8 de abril"; la herencia que toma de la raíz del folklore sale a la luz en el bailecito "Noche, noche", de Julio Argentino Jerez, y en la exquisita "Zamba del Angel", de Ariel Petrocelli; las ganas de hurgar en los tesoros más telúricos se concretan en una serie de coplas plasmadas en "La Pedro Caseres" y las amistades cosechadas en tantos años de camino le regalaron temas como la bella tonada "Es buen remedio el amor".
El carácter fuerte de Abalos surge con la "Doble sentenciosa" y su forma de mirar el presente a través de piezas escritas por su hijo Santiago Santillán y por Felipe Rojas. "Por ella", "La pesada" y "Te digo, chacarera" son algunos títulos que no desentonan al lado de la poesía y la música maduras de artistas como Jerez o Petrocelli, ni de varios temas tradicionales que Abalos deja para el último tramo de su recital.
Todo lo que tiene para contar queda expresado en su estilo personal e incomparable, en ese fraseo singular que enriquece las melodías de las chacareras y endulza las zambas, aún en esos momentos cuando su afinación le juega una mala broma. Y si le falta algo, lo larga entre tema y tema, desde un discurso que marca su posición y a veces enciende al público, pero que no aporta a su talento artístico.
El final se acerca con "Bajo el sauce solo", "Viejo Corazón" y una chacarera que complace a todas las parejas que perdieron la timidez y coparon el pasillo central de la sala. La escena es ideal para el cierre de una noche ciento por ciento folklórica, pero también es el gesto que confirma los versos de una doble escrita por Raúl Trullenque. Porque en la voz de Abalos: "La chacarera no sólo es nostalgia y consuelo; es familia, identidad y un sentimiento. Pasión, raíz, como un dolor para el santiagueño".



