
Fraser, en el mundo de la animación
"Monkeybone" (Estados Unidos, 2001). Dirigida por Henry Selick. Con Brendan Fraser, Bridget Fonda, Whoopi Goldberg, Chris Kattan, Rose McGowan, David Foley, la voz de John Turturro y personajes animados. Libro de Sam Hamm, sobre el comic "Dark town", escrito por Kaja Blackley e ilustrado por Vanessa Chong. Fotografía: Andrew Dunn. Música: Anne Dudley. Producción: Michael Barnathan y Mark Radcliffe. Productor ejecutivo: Chris Columbus. Presentada por Twentieth Century Fox. Duración: 90 minutos. Apta para todo público. Nuestra Opinión: buena
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El dibujante Stu Miley ha inventado un personaje fuera de control. Ese Monkeybone es, al revés que él, desfachatado, estridente y grosero, y su enorme suceso amenaza con cambiarle la vida. Stu escapa en su auto con su novia Julie de una reunión en la que decenas de empresarios lo presionan para que permita fabricar mochilas, juguetes, cepillos de dientes y mil porquerías con la imagen del mono. El descree del merchandising , pero su agente, Herb, le ha llenado el auto con esos prototipos. Uno de ellos se infla sin ayuda, lo presiona contra el parabrisas, y choca.
Stu queda en estado vegetativo, pero su alma va a un limbo, la tierra de las pesadillas, un extraño lugar con dos salidas posibles: una ficha para volver a la vida y un tren fantasma que deposita al desdichado en el reino de la muerte. En ese limbo, el dibujante comprueba que su pesadilla personal, Monkeybone, ha cobrado vida, y compite con él por la obtención de la ficha salvadora que le permitirá retornar con su amada.
Tal es el argumento de la entretenida "Monkeybone", nada deslumbrante como se habrá visto, pero lleno de posibilidades para que un equipo enorme de artistas de la animación se luzca con la invención de mundos y de seres imposibles. Echando mano de técnicas de ilimitadas posibilidades (dibujo animado convencional, computación, máscaras y animación stop motion con muñecos fotografiados pacientemente plano por plano, a razón de escenas de cinco segundos por semana), el director Henry Selick ofrece imágenes que renuevan la ilusión y el asombro de aquellas primeras películas de Meliés. Selick, un hombre que construyó su oficio en la Disney, es responsable de la creatividad de "El extraño mundo de Jack", de Tim Burton, y de "Jim y el durazno gigante".
Tal cantidad de ideas visuales no está acompañada por un don narrativo que permita al espectador entrar del todo en la historia. Tal vez esa dificultad se deba a las difíciles elecciones que habrán tenido que hacer los artistas para que los productores se decidieran a mostrar su dinero. Por ejemplo: el comic que dio origen a "Monkeybone" es negrísimo, y no incluía ningún mono, elemento que se añadió para hacerlo más grato y menos áspero. La Muerte que compone Whoopi Goldberg tiene aire más amable que el de la historieta original, aunque de sus labios sale la frase más ingeniosa del film: "No sé por qué todo el mundo intenta engañarme. Soy una persona como todas, que lo único que quiere es hacer bien su trabajo". Otras bromas carecen de gracia por rozar, a la moda cómica de hoy, lo escatológico o lo excesivamente grotesco. En tal sentido, ni los juegos con órganos humanos ni el retorno al mundo de los vivos mediante la boca abierta de una estatua de Lincoln parecen ocurrencias felices.
Actor expresivo
En cambio, difícilmente se hubiera podido hacer una mejor elección de casting para cubrir el papel protagónico. Brendan Fraser ("La momia", "George de la selva", "Dioses y monstruos") tiene toda la plasticidad y toda la expresividad necesarias para convertir su personaje hipertímido en otro desbordado y crispante, puede ser contenido y luego exagerado, hábil para el juego corporal y a la vez refinado.
La película, ideal para ver con niños pese a los detalles apuntados, cuenta también, como si le faltaran, con otras sorpresas y curiosidades. Por ejemplo, la aparición (fuera de crédito) del escritor Stephen King, que demuestra su humor en el limbo: "Hace 25 años intenté salir de aquí, pero no lo he logrado".



