Gino Vannelli: "Nunca llegué a disfrutar de mi éxito"
El ochentoso músico canadiense se presenta por primera vez en Buenos Aires, y conversó con Personajes.tv acerca de sus días de "cielo e infierno"
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Probablemente su nombre no resulte demasiado familiar, pero basta con oír los primeros acordes de la ochentosa "It hurts to be love" para reconocerlo como uno de esos músicos que poblaban las FM y los canales de videoclips por aquellas épocas de peinados locos y camperas de cuero negras. Sin embargo, Gino Vannelli es mucho más que un baladista subido a la ola nostalgiosa que sale de gira, sino que es un artista que se siente libre, que coquetea con el jazz, el folk, el soft rock y el funk, y que dice no haber caído preso de la fama.
Quizás los que tengan más de 40 lo recuerden en la pantalla de Badía & Compañía, el programa de televisión que lo recibió como una verdadera estrella internacional. Y, de verdad que lo era, porque este compositor y músico canadiense venía de romper todos los rankings con su disco-éxito Black cars, de 1985, y prometía seguir creciendo como artista en la década que asomaba. Aunque, finalmente, él decidió que eso no sucediera.
"Termina de merendar y hacemos la nota", avisa la encargada de prensa. Gino está sentado en el lobby de un hotel céntrico porteño, con su frondosa cabellera casi intacta, lentes de sol y actitud rocker. Viene, junto a su banda, de hacer dos exitosos shows en Santiago de Chile, y confirma que esta es la primera vez que se presentará en Buenos Aires. "Estuve en el '88, pero sólo por una horas. Había venido a promocionar mi disco Big Dreamers Never Sleep", le cuenta a Personajes.tv.
-¿Cómo recordás esos años de éxito?
-Creo que el éxito no fue hecho para la gente joven, sino que es mejor que aparezca cuando sos mayor y realmente podés apreciarlo. Cuando sos joven y tenés éxito, sólo querés más y más, y todo sucede realmente rápido. Entonces, en vez de disfrutarlo vas probando cosas, viendo por acá y por allá de qué se trata y, cuando te das cuenta, el éxito ya no está. En resumen, nunca llegué a disfrutar de mi éxito.
-Decidiste dar un paso al costado de la música en un momento…
-Sí, no salí de gira por 12 años. En los 90, volví a la universidad a estudiar teología, practiqué distintas formas de religión... Me metí en algo completamente distinto.
-¿Pero seguiste en contacto con la música?
-Sí, hice tres discos en esa época pero sólo porque me forzaron a hacerlo (risas). Lo disfruté, pero no era lo prioritario en mi vida.
-¿Y por qué decidiste volver?
-Porque ese viaje terminó. Y cuando eso sucedió, sentí que podía volver a la música de un modo completamente distinto; me mudé a Holanda por dos años, me contacté con todo tipo de músicos, trabajé con muchas orquestas sinfónicas, canté para el Papa Juan Pablo II... Hice muchas cosas, mucho más de lo que había hecho dentro del pop; eso fue demasiado pequeño en comparación. Y también sentí que me estaba poniendo grande y que no había lugar para mí ahí, así que sentí que tenía que parar o encontrar otra manera de hacerlo, un camino que pudiera resultarme entretenido.
"No salí de gira por 12 años. En los 90, volví a la universidad a estudiar teología, practiqué distintas formas de religión… Me metí en algo completamente distinto"
-¿Qué experiencias personales sacaste de ese "viaje"?
-Viajé muchísimo, justamente. Conocí a hombres realmente muy sabios, monjes zen, ministros de la Kabbalah, hombres de la cientología... Fueron cinco o seis años de estudio, incluyendo cosas extrañas como meditación en tanques de aislamiento sensorial. Pero cuando el viaje termina te das cuenta de algo: que emprendiste ese camino para olvidar algo que necesitabas dejar atrás, porque muchas veces nos convertimos en una colección de recuerdos. Yo no quería convertirme en eso.
-No sos nada nostalgioso…
-Para nada. Muchos artistas dicen: "Oh, qué buenos tiempos aquellos, me gustaría volver atrás". Nunca me gustaría caer en eso. Ahora es divertido tocar las canciones pop que me hicieron famoso, porque es como visitar a un viejo amigo: no es necesario quedarte en su casa, sólo estás de visita.
-¿En algún momento la música se convirtió en una amante antes que un amigo?
-Exacto, pero ahora estoy en otra fase. Tengo tres álbumes que voy a empezar a grabar en diciembre: uno es de folk al estilo americano, muy simple y con muchas historias, el otro es un álbum clásico y el tercero será un disco de jazz.
-En los 80 tuviste un problema con tus compañía discográfica, algo muy similar a lo que les pasó a Prince o a George Michael...
-Sí, fue muy feo, una muy mala experiencia, pero creo que la lección que aprendí es que si la puerta no es esa que tenés enfrente, hay muchas otras puertas a tu alrededor. Cuando sos joven y estúpido sólo ves una, ese es el problema. Pero tres años más tarde grabé Black cars, un disco que tuvo muchos hits y firmé con una discográfica francesa que lo distribuyó por todos los continentes. Ahí también descubrí que Estados Unidos no es el único país, sino que el mundo es mucho más grande. Por eso, a comienzos de los 90 me mudé de Los Angeles a Oregon, construí mi propio estudio y encontré un modo de trabajar más divertido.
"Es divertido tocar las canciones pop que me hicieron famoso, porque es como visitar a un viejo amigo: no es necesario quedarte en su casa, sólo estás de visita"
-¿Te convertiste en un artista más libre?
-Todo el mundo es libre, sólo que la mayoría no lo sabe. Cuando sos libre, lo sos para el éxito y el fracaso. Nadie tiene el éxito garantizado.
-¿Creés que internet se ha convertido en una opción para los "artistas libres"?
-Creo que sí. Es algo grandioso. Hay más libertad, y la industria ya no es controlada por diez personas como sucedía en los 60, los 70 y los 80. Eso no era saludable. Ahora los artistas pueden comenzar sus carreras de otro modo, y pueden obtener un contrato con una discográfica pero con otras premisas. Para artistas como yo, es realmente fantástico porque te da lugar para poner toda tu energía en salir y hacer tus propios shows.
-¿Cómo llegaste a cantar para el Papa Juan Pablo II?
-Fue maravilloso. Me llamaron del Vaticano para invitarme, y la verdad es que no lo creí en un primer momento. Me pidieron que cantara "Parole per mio padre", una canción que había escrito para mi papá y que al Papa le gustaba mucho. Fue en una gala que se transmitió para todo el mundo.
-¿Lo recordás como un gran momento en tu carrera?
-Sí, pero está claro que tenemos un cielo y un infierno. El cielo era estar ahí cantando, pero el infierno era que me sentía muy mal, tenía fiebre y me había quedado sin voz. En la prueba de sonido casi no pude cantar, así que le pedí al Vaticano que llamara al mejor médico, que me inyectó cortisona directamente en mis cuerdas vocales. Pude cantar ese tema y nada más.
-¿Y en tu vida personal, tuviste más cielos o más infiernos?
-Un poco y un poco. El infierno muchas veces fue tratar de olvidarme cosas de mi niñez, cosas que permanecen como un mono sentado en tu espalda. También, entre los 18 y los 19, viví en Nueva York y eso fue como el infierno… No tenía un lugar fijo donde quedarme, entonces dormía en la calle, en la casa de extraños, en cualquier lado en el que pudiera. A esa edad no te importa eso, de todos modos, pero me ayudó a comprender de qué se trataba el cielo años más tarde.

-¿Qué expectativas tenés para el show de esta noche en el Gran Rex?
-No lo se, no se qué esperar. Pero si venís al concierto, te diré lo que siento cuando termine el show.
-¿Cómo estuvo el público en Chile?
-Estuvo muy bien, dimos dos shows en Santiago. Tuvimos muy buena aceptación, fue un público muy cálido, estoy muy contento.
-¿Y conocés algo de Argentina?
-Bueno, es un mundo grande, hay tantos países en los que suceden cosas tan distintas... Personalmente, he trabajado con Alejandro Lerner y fue una experiencia maravillosa, y también conocía a Luis Alberto Spinetta, que grabó una muy buena versión de "Omens of love", una de mis canciones en su disco Solo el amor puede sostener (1980). Esas son dos de las experiencias que tuve con este país.
-¿Te gusta el tango?
-Sí, claro. En casa siempre escuchamos Piazzolla con mi esposa, ella ama su música.
-Sos un hombre casado, pero ¿seguís escuchando suspiros de las mujeres cada vez que subís al escenario?
-¡Sí, y por eso estoy acá! Espero ver a muchas argentinas lindas esta noche en la audiencia.
-Finalmente, me gustaría preguntarte por algunos músicos canadienses…
-Sí, claro.
-¿Neil Young?
-Fue uno de los iconos de mi país. Cuando se unió a Crosby, Stills & Nash, algunas de las canciones que grabó fueron realmente grandiosas, pero ahora no me gusta su postura política. Creo Neil Young que es un gran músico, pero no me gustan los artistas que se meten un cien por ciento en política, sino que prefiero los que flotan sobre ella. Creo en la libertad del artista, en la independencia extrema. Y que los que dicen "las cosas deben ser así, debemos detener a los que hacen esto y aquello otro", me hacen preguntar quién va a detenerlos a ellos. Me gustan los artistas que opinan y que expresan lo que piensan, pero no esa postura radical. Lo malo de ponerse viejo es creer que tenés la verdad revelada acerca de cómo deben ser las cosas.
"Creo Neil Young que es un gran músico, pero no me gustan los artistas que se meten un cien por ciento en política, sino que prefiero los que flotan sobre ella"
-¿Bryan Adams?
-Un buen músico. Lo conocí en esa audiencia que dio el Papa Juan Pablo II, justo antes de que cantáramos. Estaba sentado al lado mío, tomando fotos y se puso a hablar mientras el Papa daba su mensaje, y se reía, y los cardenales miraba como preguntando qué estaba pasando. Y yo creía que debíamos guardar algo de silencio, así que me preguntó: "Sos católico" y le dije que no, pero que quizás me convertiría en ese mismo momento (risas). ¡Pero sus fotos salieron muy buenas!
-¿Celine Dion?
-Es una gran cantante, es de la parte francesa de Canadá y es una artista muy sólida y una gran madre también.
-¿Justin Bieber?
-Tiene mucho talento y es divertido verlo, pero creo que la prensa no ha sido demasiada buena con él últimamente. No se si está bien guiado, me parece que está cometiendo muchos de los errores que la gente joven suele cometer. Eso es lo que se ve, pero no conocemos la verdad. Ojalá que sólo se trate de una transición y en diez años lo veamos haciendo música de otro modo, porque la fama no dura para siempre.
-¿Vos fuiste guiado cuando eras joven?
-Un poco por mi padre… Voy a decirte algo: el secreto de la vida no es no cometer errores, sino sobrevivir a ellos.
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