
Giuliano Gemma: el carilindo actor del spaghetti western
El romano Giuliano Gemma quedará en la historia como uno de los grandes e inolvidables rostros del spaghetti western. El que levantó la bandera (aún por encima de Franco Nero) de la más genuina estirpe italiana dentro de un movimiento que se propuso reinventar desde Europa el género cinematográfico por excelencia de Estados Unidos. Gemma logró en aquellos años 60 lo que ningún otro: no ocultar su apellido original detrás de algún invento anglosajón. Sólo una vez aceptó llamarse Montgomery Wood, cuando empezó su gran vínculo con el western a la italiana. La película se llamó Una pistola para Ringo (1965), y desde allí Gemma pasó a la historia identificado con ese personaje, uno de los más perdurables del género.
Quedó identificado a pleno y de inmediato con esta nueva expresión (ese mismo año hizo otros clásicos como Un dólar marcado y El retorno de Ringo ), pero ya entonces era una figura conocida en su país. Había filmado varios péplums (películas mitológicas) y su aparición en El gatopardo fue muy comentada. Pero el spaghetti western lo consagró gracias a su pinta (le decían angel face , "cara de ángel") y al hecho de que Duccio Tessari, su descubridor, fuera uno de los grandes directores del género. Su fama internacional fue tan perdurable que hasta hoy, en Japón, existen dos modelos de scooter que Suzuki bautizó con su apellido.
Con el tiempo, Gemma supo reciclarse e incursionar con éxito en papeles más exigentes, como en El desierto de los tártaros (1976). En 1990 trajo a la Argentina su eterna estampa de galán para rodar junto a Georgina Barbarossa la comedia Ya no hay hombres . Alternó desde allí el cine y la escultura hasta que anteayer murió en un accidente vial. Había llegado a los 75 años con la apostura intacta.







