
Good Morning Revival
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Que vuelvan las canciones cortas y vitales
Cuando recién se habián hecho famosos, era fácil reírse de Good Charlotte. Pero igual eran queribles:chicos de clase obrera vestidos como Rancid y haciendo punk pegadizo con pocas pretensiones y apto hasta para un shopping center. Luego vino la inflación de 2004, con el extralimitado The Chronicles of Life and Death, y ahora Good Morning Revival, otro álbum que va más allá de lo que la banda puede. Sus canciones son oscuras y amargas, con resplandores electrónicos y algunos estribillos emo torturados. Los ritmos más saltarines ayudan un poco, y Good Charlotte aún sabe cómo escribir un hit. "TheRiver", por ejemplo, es un himno podrido en agresión a Los Angeles; pero "Misery", con su letanía de corazones rotos, es uno de muchos temas que podrían tomar un poco de Prozac. Por lo visto, parece que crecer apesta más de lo que pensaban.






