Gran ovación para "La negra Ester"

La aplaudieron unas 2000 personas.
Alejandro Cruz
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25 de octubre de 2000  

CORDOBA.- "Señora, no se queje de los ruidos. Piense que dentro de unos años se sentirá orgullosa de haber sido nuestra vecina. Seguramente, le dirá a sus amigas: "Yo los conocí cuando estaban armando el espectáculo". Ya verá señora, ya verá..." Quien alguna vez dijo esto en tono casi épico fue Andrés García, productor del espectáculo chileno "La negra Ester", cuando el texto de Roberto Parra (fallecido en 1996) estaba en pañales. Los pasos más recientes de este brillante espectáculo dirigido por Andrés Pérez Araya fueron aquí, en la ciudad de Córdoba, en el Festival de Teatro del Mercosur, donde más de 2000 personas lo ovacionaron de pie.

La historia de "esta negra" es larga, viene de 1988, cuando Chile vivía los últimos días de la dictadura de Pinochet. Entonces, Andrés Pérez Araya retornaba a Santiago, luego de estar 6 años en París en el Teatro du Soleil, que dirige Arianne Mnouchkine. Tenía la intención de trabajar sobre un material en el que la historia de Chile estuviera presente. Un grupo de actores le mostró los resultados de sus experiencias con las décimas de Parra (hermano de Violeta), y Pérez desarrolló el montaje.

La obra se estrenó en medio del clima de euforia que experimentaba el país por el fin de la dictadura. Durante dos años se representó en Santiago convirtiéndose en un verdadero fenómeno artístico y social. Artístico porque abrió nuevas puertas estéticas. Social porque, si bien la obra había sido pensada para presentarse en una carpa y ante el gran público, terminó haciendo funciones en salas.

"Creo que se generó esa mística porque teníamos un profundo deseo de hacer algo bello, de arriesgarnos estéticamente", apunta la actriz Rosa Ramírez con la misma pasión que tiene su personaje, la negra Ester. "Me atrevo a sugerir que el espectáculo es herencia pinochetista llevada a su extremo, y con esto su consolidación y su fin, así el comienzo de otra etapa que será el rescate de nuestra verdadera historia, la del pasado que nos devolverá el futuro", escribió el autor Marco Antonio de la Parra.

Gente de los bajos fondos

"La negra Ester" es una historia de amor cuyos personajes "no tienen los papeles en orden", como le gustaba decir a don Roberto Parra. "Gente -apuntaba- que habita en los bajos fondos, la gente del cabaret, el músico, la prostituta, las peleas, la tragedia, la muerte, el amor..." Y Parra sabía del tema porque él fue quien, en sus años mozos, se enamoró de la negra Ester. Algunos dicen que la negra no le daba calce. Sin embargo, don Roberto prefirió contar otra historia y presentarla como la imagen de lo inalcanzable, la de un deseo inabordable. Claro que esa manera de amar no tiene el mejor de los desenlaces. En la obra, Roberto permite que otro hombre se case con ella y, luego de varios años, cuando va a su reencuentro, ella está muerta.

Como buena fábula, la historia de "La negra Ester" posee una frontera muy particular entre la ficción y la realidad. El mismo don Roberto quedó atrapado en la tentación de reinventar su propia historia y dijo haber sido amigo del travesti cuando, en realidad, fue un personaje que inventaron los actores. Llegó a declarar que habían sido amigos, que quería mucho a la negra Ester, que... "¿Sabés qué ocurre? Don Roberto era un fabulador maravilloso", justifica Rosa Ramírez al padre de esta gran confusión. Ella también fue partícipe de otros vericuetos extraños del juego entre ficción y realidad. Cuando el espectáculo se presentó en el puerto de San Antonio, lugar donde estaba el prostíbulo, algunos viejos le dijeron: "¡Qué bien te conservas!". "Es más -agrega la Ester de la ficción-, vinieron algunos niños disculpando a sus abuelos por no poder ir al teatro e invitándome a que luego del teatro pase por sus casas."

Así, la historia de "La negra Ester" comenzó a mezclarse en el imaginario popular, el mejor reconocimiento que puede tener una compañía de teatro popular. Andrés Pérez Araya (a quien el público de Buenos Aires conoce por su puesta de "Madame de Sade") debe de saberlo. Por eso cuando habla de su negra lo hace con calidez, con respeto y con un profundo amor. Sabe que es mucho más que un espectáculo de fama internacional, es también su propia historia, el resultado de sus propios juegos entre la realidad y la ficción. Claro está que es el producto de un hombre de un enorme talento, de una enorme libertad creativa, de un ser que sabe mezclar los universos. Un gran alquimista.

La historia de "La negra Ester" sigue creciendo. El prostíbulo de ese pueblo ubicado cerca de Santiago, en Chile, ahora se convirtió en un centro cultural. Poco importa que se trate de uno de los espectáculos más bellos del teatro latinoamericano o que haya señalado un cambio estético de vital importancia para el teatro chileno. Lo que vale es que sigue diciendo cosas, que esta historia sigue creciendo.

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