
Henry Fielding, del siglo XVIII al XXI
La reciente publicación en Londres del primer tomo del teatro completo de Henry Fielding (1707-1754) ha renovado el interés de la crítica por este escritor inglés, más conocido como novelista y, sobre todo, por su "Historia de Tom Jones, expósito" (1749), cuya brillante versión cinematográfica consagró definitivamente al actor Albert Finney. Inolvidable la escena en que Tom y una tal señora Waters comen en una hostería en Upton, a cierta distancia el uno del otro, y a través de la sensualidad -lujuria, realmente- con que saborean sendos pollos asados, cada uno en su mesa pero echándose miradas harto significativas, preludian lo que será luego, escaleras arriba, un desenfrenado encuentro erótico.
* * *
Los críticos descubren ahora que Fielding es el precursor de no pocas tendencias del teatro posterior a él, hasta alcanzar a nuestros días. Conviene advertir que se trata de un autor satírico, de temible acidez cuando evoca costumbres y flaquezas de sus compatriotas, en especial de los políticos, blanco favorito de sus dardos. Justamente, dos de sus obras, "Pasquín, sátira dramática del tiempo" (1736) y "El registro histórico de 1736" (estrenada al año siguiente), ridiculizaron en tal forma al primer ministro Robert Walpole y tuvieron tanto éxito de público que el gobierno lanzó en 1737 la Licensing Act, una ley de censura que -dado el apego británico a las tradiciones- estuvo en vigor hasta 1968. Si bien en los últimos años se aplicó más bien a cuestiones de moral antes que a la política.
Esa ley interrumpió la carrera de Fielding como dramaturgo. Pero él ya se había anticipado a su tiempo lo suficiente. En 1728, se estrenaron, con apenas semanas de diferencia, "La ópera del mendigo", de John Gay (que inspiraría "La ópera de tres centavos", de Bertolt Brecht y Kurt Weill), y "El político del café", de Fielding. Ambas piezas se parecen bastante, y esta línea de "El político..." podría haber sido escrita por Brecht, dos siglos más tarde, cuando el juez Squeezum (recordemos que "squeeze" significa "exprimir") le dice a otro personaje: "Si no puede pagar por sus transgresiones, como los ricos, deberá sufrir por ellas como los pobres".
Pero la mayor proximidad con el teatro moderno está en las dos obras dedicadas por Fielding a Pulgarcito: "Tom Thumb" (1730) y "The Tragedy of Tragedies: or the Life and Death of Tom Thumb the Great" (1731), cuyas semejanzas con el ciclo dedicado por Alfred Jarry (1873-1907) al rey Ubú, entre 1896 y 1901, son sorprendentes. El rey y la reina de "Tom Thumb" se parecen como dos gotas de agua a sus similares de "Ubú". Cuando Pulgarcito es ingerido por una vaca, el rey ordena: "¡Colgad a todos los culpables, y a los que no lo sean, poco importa; violad a las vírgenes, ordenad a los maestros que flagelen a todos sus alumnos, dejad en libertad de acción a los abogados, los párrocos y los médicos, robad, arrasad, asesinad al Mundo!". Casi exactamente lo que dirá Ubú en 1896: "¡Entonces mataré a todo el mundo! ¡Matad, desangrad, desollad, masacrad, cuerno de Ubú!".
La obra de Fielding termina con una serie de asesinatos en escena, y la frase final es del rey: "Por el suelo yace todo nuestro elenco y yo me vanaglorio de ser el último". Lo que llevaría a un crítico del siglo XVIII, frente al final de "Hamlet" en Covent Garden, a compararlo con "el Pulgarcito de Fielding, cuando el personaje se ufana de caer el último".
Aunque no tan novedoso ni anticipador como las escenas comentadas, el tema del teatro dentro del teatro tampoco fue ajeno a Fielding, quien lo trata en "La farsa del autor" (1729), que le permitió burlarse de los empresarios y directores escénicos de su tiempo. No muy distintos de los actuales, por cierto.





