
Hilo, aguja, plástico, fantasía
En San Telmo, los muñecos juegan a vestirse como famosos
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Ni ropa de playa, ni de disco, ni de gimnasia para Barbie, y menos comprada en supermercados o jugueterías: en esta ocasión, la más glamorosa de las ocasiones, la muñeca lleva encajes franceses, un llamativo bordado en cristales y una enorme (para su tamaño, claro) capelina con plumas. Se trata de un diseño exclusivo, trabajo de Javier Rodríguez, que –en su taller de San Telmo y junto con Oscar Fernández, su socio– emplea a la famosa rubia articulada como una de sus principales modelos.
A Rodríguez le apasiona ser modisto de muñecas, una ocupación inusual a la que le ha dedicado más de 15 de sus 39 años. En general, los trajes que confecciona son réplicas en miniatura de vestidos llevados por actrices, vedettes, bailarinas y novias: ahí están la réplica de uno usado por Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó, otro llevado por Elizabeth Taylor en Cleopatra, y también el de Julie Andrews en Victor Victoria. Las muñecas, en tanto, aparecen perfectamente peinadas y arregladas como el personaje que les toca representar.
La mayoría de los diseños puede verse en www.restauraciones.santelmo.net.ar . Cuestan entre 50 y 80 pesos (con muñeca incluida) y se venden tanto en el país como en el exterior.
"Lo mío empezó cuando me acercaron una muñeca Rayito de Sol y me preguntaron si podía arreglarla –recuerda Rodríguez–. En ese momento hice lo que pude, pero desde ahí el tema empezó a interesarme, y me involucré en la restauración. Toda esta cuestión de la costura llegó poco después, era una idea que ya venía dándome vueltas."
Para Rodríguez, una fuente de inspiración importante es la época de oro del cine nacional: entre sus actrices preferidas ahí está Zully Moreno, y Barbie la encarna con un vestido de gala con corset, gran falda blanca y capelina haciendo juego.
"Recibo muchos pedidos de Estados Unidos y España. Cada vez que expongo en algún lugar donde hay extranjeros me sacan las cosas de las manos. No aceptan irse sin la muñeca que más les gustó. Siempre me acuerdo de una vez en la que dos mujeres norteamericanas se enfrentaron en una discusión para ver quién se llevaba una Barbie vestida de Mae West, bien de vodevil."
La política de la moda
"Hay que tener en cuenta que mis muñecas pueden llevar un tapado de piel original y joyería genuina. Desde ya que todo depende de lo que se me pida y de los materiales que deba utilizar para la elaboración de las prendas. La realidad es que no escatimo en gastos a la hora de trabajar", se entusiasma Rodríguez.
Y explica: "No pude estudiar para aprender a hacer esto, pero desde siempre estuve relacionado con el rubro. Aprendí mirando a la gente que sabía coser, peinar y restaurar".
El mayor éxito de ventas de Rodríguez es una réplica fiel, de unos 60 centímetros de alto, de Eva Duarte de Perón. "Soy un gran admirador de la obra de Eva. Por eso fabrico esta muñeca, patentada, y la visto como ella se vestía en las grandes galas", asegura el diseñador, mientras Mabel, su madre, lo mira, sonríe, y aclara: "De mí, no heredó ni el don de la costura ni la pasión por Eva. Admito que era una mujer elegante, pero nunca me gustó".
A la que sí le gustó es a una clienta que ya lleva compradas alrededor de 80 Evitas: "Vino por primera vez hace unos años y se llevó una. Pero a partir de ese momento no dejó de pedirme distintos modelos. Las tiene todas en un cuarto especial que organizó para que pudieran estar expuestas".
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