Historia de un amor tortuoso

Behind the Candelabra, de Steven Soderbergh, cuenta la vida de Liberace
Diego Batlle
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13 de octubre de 2013  

Behind the Candelabra , el telefilm sobre el excéntrico pianista Liberace -que HBO estrenará esta noche, a las 21.50-, llega precedido de múltiples reconocimientos. Fue, por ejemplo, el primer trabajo concebido para la pantalla chica en ser seleccionado para la Competencia Oficial del Festival de Cannes y, hace pocos días, arrasó en los prestigiosos premios Emmy al ganar en tres de las principales categorías: telefilm, actor protagónico de telefilm (Michael Douglas) y dirección (Steven Soderbergh).

En lo que se anunció como su despedida del cine (ahora parece que sería sólo una pausa bastante extensa), el realizador de La gran estafa y Traffic describe en Behind the Candelabra la apasionada y al mismo tiempo tortuosa relación entre Valentino Liberace (Douglas) y su joven amante Scott Thorson (Matt Damon) durante casi una década.

En principio, como en Boogie Nights , de Paul Thomas Anderson, parece que el film va hacia la pintura de época y lugar (las excesivas Las Vegas y Los Ángeles de 1977), pero luego Soderbergh opta por concentrarse en los problemas de alcoba, los celos y manipulaciones cruzadas entre los protagonistas.

Con su habitual capacidad narrativa, el director de Contagi o construye una historia bastante atractiva, con acertadas irrupciones de humor absurdo, y logra que sus dos criaturas nunca caigan en el patetismo ni en el ridículo, aun cuando las situaciones están todo el tiempo en el límite (los personajes en ropa interior ajustada y multicolor, por ejemplo). En ese sentido, es de aplaudir la convicción y ductilidad con que ambos actores concibieron sus trabajos. Las melodías o la estética de Liberace pueden no gustar, pero Michael Douglas está irresistible en un par de actuaciones en vivo. Biopic , musical, historia de amor imposible (todo a la vez), Behind the Candelabra es, también, un recorrido por el universo queer de los 70 y 80 con el triste destino de la epidemia de sida, que transformó la liberación y la celebración colectiva en tragedia.

LA NACION estuvo presente durante el estreno mundial del film en Cannes. En su sexta participación en el principal festival del mundo (ganó la Palma de Oro en 1989, a los 26 años, con la aún hoy influyente Sexo, mentiras y videos ), Soderbergh dialogó con la prensa internacional acompañado por sus dos actores con quienes ya había trabajado en varias oportunidades por el cotizado guionista Richard LaGravenese y por el productor Jerry Weintraub.

"Todos los actores quieren trabajar con Soderbergh. Steven siempre maneja la cámara, está frente a ellos y los actores tienen la certeza de que van a ser comprendidos y cuidados", aseguró el mítico Weintraub, de 76 años, responsable de títulos como Nashville o la saga de La gran estafa . Y agregó: "Soy el único en esta mesa con la edad suficiente para haber conocido personalmente a Liberace. Llevaba una vida extraordinaria. Sólo tenía ese secreto sobre su homosexualidad. Entre su público había muchas mujeres, y todas estaban enamoradas de él, con lo cual su coming out era aún más complicado en esa época".

Sin embargo, Douglas confesó que también tuvo un breve encuentro con el legendario pianista: "Lo conocí a los doce años. Estaba con mi padre, que lo conocía un poco, en Palm Springs. Liberace tenía puestas tantas joyas que resplandecía al sol. Fue el predecesor de estrellas como Elton John, Madonna, Cher o Lady Gaga". El actor contó también que Behind the Candelabra se hizo "justo después de mi cáncer, y por eso sentí que Steven me dio un regalo formidable con este personaje. Estoy muy agradecido con el equipo por haberme esperado hasta que me recuperara".

En verdad, Soderbergh esperó 13 años para concretar este proyecto de 23 millones de dólares financiados por HBO. "Lo hablamos durante el rodaje de Traffic y luego fui avanzando de a poco, en paralelo con muchos otros films. No quería hacer una biopic tradicional, con cuatro actores distintos interpretándolo en diversas etapas de su vida. Quería hacer algo más profundo y arriesgado... No es algo habitual ver a Jason Bourne y Gordon Gekko teniendo sexo", bromeó.

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