Un libro recopila las obsesiones sexuales del gran héroe del cómic underground
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"Soy el unico tipo que va admitir que tiene estas fantasías extrañas o qué?", se preguntaba Robert Crumb el año pasado en una entrevista con The Comics Journal, mientras observaba críticamente la falta de sexo en la historieta actual y la estandarización del porno ("Rubias tetonas con tacos altos a las que al final les acaban en la cara").
Para Crumb, el sexo siempre fue una cosa seria, rara y profunda, la viscosa materia prima con la que modeló su obra. Al principio de su carrera, la culpa cristiana lo llevó a destruir la evidencia de sus perversiones. En los 60, después de fundar la revista Zap y de convertirse en héroe gracias a personajes como Mr. Natural (destilados corrosivos del hippismo y la psicodelia), mientras ojeaba desde afuera el Verano del Amor, Crumb se puso más autobiográfico y soltó el caballo loco de su imaginación sexual. Las mujeres de sus sueños, criaturas colosales en shorcitos de jean, amazonas aterradoras, american beauties en pulóveres de cuello alto, activaron un juego de dominación recíproca en el que el personaje-Crumb queda reducido a la mínima expresión del deseo desesperado y enfermo. La llegada vía Taschen de la antología Sex Obsessions – versión compacta de un libraco carísimo que salió en 2007 – es una chance para volver a la obra de este genio de la incorrección política antes de que la corrección fuera inventada.
Por Pablo Plotkin
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