
La banda comandada por Pity Alvarez brindó un increíble show en la segunda fecha del Festival rockero.
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Intoxicados puede gustarte o no. Pero eso sí; nunca va a generar indiferencia. ¿Por qué? Porque en sus shows todo puede suceder. Desde un comienzo desconcertante con "In The Flesh", aquella pomposa mini suite que daba apertura a The Wall –con efectos especiales y explosiones-, hasta una interrupción con amague de retiro prematuro del Pity a la media hora y el desmadre final con la punkie "Una piba como vos" de Viejas Locas, enganchado con una caótica versión de "The Trooper", de Iron Maiden. ¿Qué pasó en el medio?
Así como los Doors –más precisamente Jim Morrison- transformaban el escenario en un teatro griego sobre el ocaso de su carrera y todo era posible, Intoxicados –más precisamente el Pity- hace que un show sea un happening musical sin bordes ni red.
Con las cejas depiladas al estilo Bob Geldof, Cristian Alvarez guía a la banda a los puertos que él desea; aunque esto contemple una lista imprevisible –estaban "No tengo ganas" y "Nunca quise", pero las dejaron afuera-, desafinaciones varias y zapadas desprolijas que no siempre terminan bien y que sirven para que Pity –quien se engulló más de una torta frita casera durante el set- encadene una serie de vocablos inexplicables sobre una base sobreexcitada, abandonando las canciones, en algunas ocasiones, a su suerte.
Con la guitarra blusera del Negro García López como invitado, una correcta sección de vientos y un backing vocal femenino, la improvisación omnipresente arrojó potentes versiones de "La guitarra", "Lo artesanal" y "Perra". Aunque no sucedió lo mismo con "Qué vas a hacer tan sola" y "Quieren rock", condimentadas por los solos calientes de Felipe y el Negro y seguidas atentamente por casi 40 mil personas entre el desconcierto y la fascinación. Las mismas aguas por las que navega Intoxicados.
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