
Isabelle Geffroy: "Me gusta la calle, sentir y ver lo que les pasa a los demás"
Zaz, la cantante más popular de Francia, regresa para presentarse el 12 de marzo en el Luna Park; también visitará Córdoba, Rosario y Mendoza
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Onomatopeya y capicúa. Su música, como su apodo, suena con fuerza a una y otra orilla del Atlántico. Le escapa a toda convención y va de la Z hacia la A, y no viceversa. Zaz, la chanteuse de voz ronca, fue descubierta en las calles de Montmartre cuando hacía vibrar sus cuerdas vocales a cappella. Por entonces era conocida por su nombre verdadero, Isabelle Geffroy, y los turistas y los pintores del barrio bohemio hacían una ronda para escucharla cantar. Nacida en Tours, vivió luego en Bordeaux hasta que emigró a la Ciudad Luz en busca de un sueño: interpretar sus temas frente a multitudes. A esta urbe y a pedido de su público fiel les brinda a sus 34 años un homenaje con su nuevo disco, París, en el que intervienen astros de la música como Charles Aznavour, Quincy Jones y Nikki Yanofsky.
Desde sus años como cantante de un cabaret -donde interpretaba partituras sin micrófono- hasta el presente, con más de tres millones de discos vendidos con sus dos últimos álbumes, pasaron ocho años. Con estos trabajos recorrió el mundo con su repertorio en francés. "No siento la responsabilidad de ser todas las cosas lindas que dicen de mí. Sólo vivo de lo que amo y de lo que sé hacer." También rechaza la comparación con Edith Piaf, una de las artistas más influyentes en su vida, y cuya "Sous le ciel de Paris" interpreta: "Ella es única. No hay nadie como ella. Es halagadora la comparación, pero también es mentira que me asemeje en algo a Piaf".
Este mes de marzo, Zaz regresará a la Argentina, después de sus presentaciones en Niceto en 2014. Esta vez, el escenario porteño será el del Luna Park (el 12) y en el marco de una gira por América latina y un tour argentino que la llevará por Córdoba, Rosario y Mendoza.
París es una antología de versiones originales al ritmo del gospel, gipsy-jazz, música de los Balcanes y la clásica chanson française.
Paciente, la conversación se interrumpe varias veces a causa de la precariedad de las líneas telefónicas. Se ríe de estas complicaciones y cuando llama por tercera vez, se anuncia: "Otra vez yo. Qué pesada que estoy". Hija de una profesora de español, lamenta no hablar el idioma que la transporta a su infancia, aunque se confiesa admiradora de Paco de Lucía y Chucho Valdés y asegura estar enamorada de América latina.
-¿Qué te impulsó a grabar este disco? ¿Cómo elegiste las canciones de París?
-Mis fans en la calle y en todo el mundo me pedían a menudo que cantara temas clásicos. Quise hacerlo con letras que siguieran vigentes. El tiempo pasó, pero hay canciones que siguen vivas y que reflejan ese espíritu de libertad y de pluralismo con el que fueron compuestas en su origen. Por ejemplo, con "Paris sera toujours Paris", que Maurice Chevalier interpretaba durante momentos difíciles (la ocupación nazi). Fue una lista larga la que armé y siempre tuve en claro que quería imprimirles mi estilo a los temas. El disco tiene algo de esa sensación alucinante con la que me encontré cuando llegué a la ciudad, una ola de estímulos: la luz, el color, la música, la gente?
-¿Recibiste críticas de los puristas de la chanson française con estas versiones?
-Quise poner en valor a la canción antigua y llevarla a la modernidad. No es algo sencillo. No se trata de meterme en el estudio y grabarlas tal cual se hicieron famosas. Lleva mucho trabajo y esfuerzo lograr esta fusión en un ritmo nuevo. El día que me reuní con la orquesta, con todos esos músicos y esos instrumentos, me largué a llorar. De verdad. Se mantienen las partituras originales, pero las versiones son mías. Algunos pueden pensar que se trata de un comercio, pero para mí éste es un trabajo sobre la memoria.
-¿Cómo fue trabajar con Charles Aznavour (con quien interpreta "J'aime Paris au mois de Mai") y Quincy Jones?
-¡Uff!? Compartir tiempo con Charles fue increíble. Canto sus canciones desde que soy una niña. Imaginate poder hacerlo con él. Es una persona tan generosa. Lo mismo me pasó con Quincy Jones. Desde pequeña escucho a Michael Jackson y él ha sido una gran influencia para mí. Propuse su nombre y pensaron que estaba loca, que diría que no. Pero ocurrió lo contrario y nos conocimos. Logramos conectarnos de modo perfecto a través de la música y su lógica de una manera única. Superamos la barrera del idioma, porque no hablamos el mismo, y tener un traductor siempre presente era incómodo.
-¿Qué te gusta hacer cuando estás en París?
-A mí me gusta la calle, simplemente sentir y ver lo que les pasa a los demás. La clave está en mirar. Nunca terminaré de descubrirla, siempre encuentro cosas nuevas. Cuando no estoy allí, la extraño. Caminarla me hace feliz. De todos modos, amo también mucho la naturaleza y busco escaparme a la montaña o a las cascadas cada vez que puedo, porque además allí encuentro la inspiración.
Zaz habla de su compromiso con la ONG Colibrí, un movimiento que busca un cambio en la sociedad, a través de la conciencia sobre la ecología y el humanismo, valores que escapan al consumismo en el que estamos inmersos en el siglo XXI. A sus ideales les canta en el himno personal que es "J'arrive pas": "El consumo malsano/ todas estas necesidades que creemos".
Hace semanas grabó con sus compatriotas, dirigidos por Bob Geldof, el clásico "Do They Know it's Christmas?" para recaudar fondos para luchar contra el ébola. Carla Bruni, Renaud, Yannick Noah, Vanessa Paradis y Jean-Louis Aubert fueron de la partida.
Férrea activista de la ecología y enemiga de la sociedad de consumo es además una embajadora de la música francesa. "Tiene una seducción natural. Puede cantar todo y conmover el alma. Llegará muy lejos. Ya tiene una carrera única, acompañada por una reputación internacional. Es la primera cantante francesa que logra esto en mucho tiempo." Quien lo asegura no es una voz cualquiera. Es el mismísimo Charles Aznavour.




