
Juventud, divino folklore
Hoy, la chacarera y la zamba concocan, en el interior, a tanto público como el rock; los responsables: una nueva generaciónEn el interior se registra un fenómeno que le dio un nuevo empuje al género
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La vieja usina, ubicada en el centro de la capital cordobesa, tiene el clima de cualquier presentación en Obras, nada más que las 5000 personas presentes están vibrando con una banda de jóvenes de melena larga y arito que no hacen rocanrol, sino que despliegan gatos y chacareras. El grupo se llama Los Sacha y su promedio de edad no supera los 25 años.
Ellos, junto a una innumerable cantidad de grupos y solistas, son parte de una nueva generación de músicos entregados a los sonidos de raíz folklórica. Y Córdoba se convirtió en el centro y escenario de toda esta movida, que refleja un cotidiano que parece impensable en esta capital.
La movilización que el folklore genera en los chicos y chicas de esta ciudad amenaza con extenderse a todo el país.
Por un lado, aparece el polémico fenómeno que generó Soledad (la version femenina de Guarany), que revoleando ponchos, con un carisma inexplicable, pocas cualidades vocales y un repertorio tradicionalista, contrario al resto de los jóvenes, superó las 100 mil placas vendidas con su disco debut. Detrás de ella aparece todo un conglomerado de grupos, como Los Tekis, Los Alonsitos, el Dúo Tiempo y los mismos Sacha, con el padrinazgo de Cuti y Roberto Carabajal, que están realizando una gira itinerante, "La noche de los jóvenes", que en noviembre llegaría al Luna Park.
Su hábitat preferido son los festivales, aunque muchos reconocen un pasado en pubs y peñas. Las propuestas tienen como eje la actualización del vestuario y la incorporación de instrumentos eléctricos. Hasta aquí, el nuevo aporte. No hay renovacion visible, sino un aggiornamento de las clásicas formaciones envainadas en traje de gaucho y con un lenguaje anquilosado.
En otro lado se ubican la aparición de autores, solistas y grupos que se multiplican, como Rally Barrionuevo, Pica Juárez, Silvia Lallana, DNI, Mario Díaz, Marilina Mozzoni, María Fernanda Juárez, Las Pacheco y La Minga, entre otros, que se confiesan continuadores de la explosión creativa de los 80 que generaron Ica Novo, Raúl Carnota, Peteco Carabajal y Jacinto Piedra, artistas que renovaron el idioma de la música popular.
Enrolados en la línea alternativa del folklore, los refugios de estos jóvenes son las peñas y comedores estudiantiles. Tienen una convocatoria por fin de semana que envidiaría cualquier banda de rock local. Allí, 3000 jóvenes se lanzan a la pista para bailar, sin prejuicios, chacareras, escondidos y zambas. En un noventa por ciento el público es universitario, pero se suele avistar la presencia de algun punk zapateando o zarandeando algún pañuelo. Estos nombres, como tantos otros que trabajan en silencio en sus localidades, son la punta de iceberg de la nueva cara que adoptó el folklore y que muchos sueñan con que no se convierta en una moda pasajera.
Nadie lo inventó, aunque ahora aparezcan promotores de este boom. En realidad, sucedió lo que tenía que suceder hace mucho tiempo. La vieja guardia dio paso a una nueva generación de músicos con diferentes posturas, estilos y propuestas.
El folklore se quita los años
Identificados con un nuevo lenguaje y actualizando los viejos cánones del folklore, una nueva camada de músicos le pone su propia voz al sonido que representa a buena parte del país. Cada provincia tiene su propia movida. "Ahora hay músicos jóvenes por todos lados. En cualquier pueblito podés encontrar a un chico que agarra una guitarra o estudia música. En nuestra banda, por ejemplo, tenemos a un percusionista de 11 años, el PankyMalissia, que debe de ser el músico más chico del folklore", sostiene la cantante Marilina Mozzoni, 21 años y revelación de Baradero 96.
Para ilustrar este nuevo fenómeno de ventas y convocatoria, Juanjo, 21 años, percusionista del grupo jujeño Los Tekis, que mezclan huaynos con el reggae y otros sonidos latinos, dice:"Por primera vez un carnavalito se baila en las discotecas, y esto demuestra que muchos pibes están abriendo la cabeza con respecto a la música andina. Necesitaba sacarse al folklore de esa imagen antigua que tenía y actualizarla a los tiempos de hoy".
"El traje de gaucho sólo les queda bien a Los Manseros Santiagueños y a Los Chalchaleros. Pero nosotros sentimos el folklore de otra manera. Somos folkloristas modernosos", diferencia Marcelo Yzurieta, la voz Los Sacha, banda que tiene un estilo propio: fusiona gatos y chacareras tradicionales con elementos de su pasado rockero.
El cambio, en realidad, es sólo estético. Son pocos los que se animan a introducir verdaderos giros musicales al folklore. Por eso, se hace necesaria una diferencia: no se trata de nuevo folklore, sino de jóvenes que hacen folklore. Se trata de chicos rodeados por un paisaje que resuena con esta música y con una revitalización que hace tiempo la música popular estaba necesitando.
El mapa de lo nuevo
La lista es arbitraria, debido a que los músicos jóvenes que trabajan sobre los más diversos estilos todavía no consiguen espacio para grabar, pero tienen entre sus manos maravilloso material para ser descubierto. Existen buenos representantes de un folklore hecho por jóvenes con ideas nuevas y propuestas no soólo estéticas, sino con una postura ética frente a la música. Muchos se difunden a través de producciones independientes y todavía no salen del under folklórico. Por otro lado, existen grupos nuevos que llegaron al disco, aggiornaron su sonido y lograron la repercusión de un público más grande.
Soledad: precoz cantante de Arequito, Santa Fe, que con su particular estilo estremece multitudes, algunos óídos también. Su virtud, el carisma. Su defecto, sus arengas y su voz. Sus caballitos de batalla:"A Don Ata", "Alma, corazón y vida" y "Salteñita de los valles".
Rally Barrionuevo: músico de Frías, Santiago del Estero, 24 años. Su primer disco, "El principio del final", lo revela entre los más interesantes autores de la nueva camada. Apadrinado por Peteco Carabajal, su sonido intenta "rescatar la potencia del rock y la fuerza del monte que tiene la chacarera".
Pica Juárez: riojano, 29 años, y uno de los autores con mayor proyección. Sus canciones son pequeñas obras de arte: una síntesis de su tierra chayera. "Formo parte de un movimiento alternativo. Soy tradicionalista, aunque no tengo prejuicios en invocar tonos del jazz o del rock".
Los Tekis: son de Jujuy y grabaron un disco, "Cantas tú, canto yo". Cambiaron la evolución instrumental por carnavalitos-reggae.
Las Pacheco: formado por primas hermanas. Son de Deán Funes y vienen de familia de artistas. "Buscamos romper con esa imagen aburrida de los grupos vocales".
Los Alonsitos: de Corrientes, hacen chamamé pop. Tienen dos discos.
Dúo Tiempo: son de Salta. La modernización de sus canciones suena muy forzada.
María Fernanda Juárez: una de las nuevas voces. Grabó un disco de manera independiente,con buenos arreglos y futuro promisorio.
Silvia Lallana: una trayectoria por escenarios de todo tipo y la convicción de un repertorio nuevo y cuidado la ubican entre las mejores cantantes de Córdoba.
Los Hermanos Pachano: junto con Los Salaberry, representan a las pocas expresiones jóvenes del Sur. Con polkas, chotis y el sonido sureño lograron la aceptación de la gente. Su último trabajo se llama "Con la fuerza del viento". Promedio de edad, 20 años.
Nombres de un fenómeno que avanza
La riqueza de ritmos del folklore tiene sus expresiones a lo largo del país. Desde el Norte bajan los sonidos de nuevas cantantes como Natalia Barrionuevo, riojana, ganadora del premio Mujeres del 2000, que otorga Mercedes Sosa. En Tucumán aparecen Lucho Hoyos, Claudio y Coqui Sosa (que viven en Buenos Aires) y representan otro folklore. Los ejemplos sobran y son variados en calidad.
Daniel Toro tiene su heredero en Facundo, de 24 años, la continuación de un estilo romántico. Grabó su primer disco solista y se llevó el premio revelación en el Festival de Jesús María Õ97, de Río Ceballos. Los DNI encarnan con un sonido de los Õ90 temas instrumentales y chacareras tradicionales. Buen comienzo con su disco debut. En esta sucesión de nombres aparecen otros músicos jóvenes que muestran otras cosas, como el grupo Mirando al Sur, La Pirca, Intirraimi, La Minga, con arreglos camarísticos y una propuesta cautivadora. Estos grupos suelen circular en lugares como La Bodega y demás centros barriales. Y la mayoría de sus integrantes suelen enseñar en escuelas de arte y de música de Córdoba.
Pero para muchos el nacimiento de este movimiento, que se origina en Córdoba, tiene que ver con un camino dejado por músicos como Ica Novo, cuyas canciones no han sido superadas. Este músico referente de tantos otros es una síntesis de todos ellos. Hasta la propia Soledad planea incluir la difundida "Del norte cordobés" en su próximo disco.
Pero en este momento en que parece que lo más importante parece ser la juventud:"Hay músicos como Atahulpa Yupanqui que siguen siendo de vanguardia como lo puede ser Tricky en la música actual", dice Luis Gregorati, periodista de Córdoba. Y lo mismo sucede con la actitud joven de un cantante vital como Alfredo Abalos, y tantos otros.
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