
De gira con los irlandeses, kof revela pros y contras de tocar con la banda más grande del mundo
1 minuto de lectura'
Siempre se dijo que no era bueno telonear grandes bandas porque te dejan en un rincón del escenario, te opacan y te hacen sentir menos", dice Caleb Followill, frontman de Kings of Leon, la banda que salió de gira con u2 por los Estados Unidos. "Pero la verdad es que aquí nadie nos trata como teloneros." La relajada agenda de gira de Bono y sus amigos les dio a los cuatro Followill –los hermanos Nathan (25), Caleb (23) y Jared (18), y su primo Matt (20)– la posibilidad de realizar presentaciones laterales y más pequeñas en ciertas paradas de la gira, y así promover su nuevo álbum, Aha Shake Heartbreak.
Los Kings conocieron a u2 en octubre pasado, cuando fueron convocados al camarín de la banda tras grabar para el programa de música inglés cd:uk. "Dijimos «¡Buenísimo»", recuerda Nathan, el baterista. "Pedimos unos tragos, y nos sentamos a charlar sobre cualquier cosa. Lo gracioso fue que ellos sabían mucho más sobre nosotros que nosotros sobre ellos." Dos semanas después, kol fue invitado a abrir los veintiséis shows que daría u2 durante la primavera (boreal). Las cosas fueron despacio. "Las primeras dos noches en San Diego vendimos un total de siete remeras", dice Nathan. Pero u2 los había elegido para cobijarlos bajo su ala: los llevaba a las conferencias de prensa, alentaba a los fans a que llegaran temprano, e incrementaban los efectos visuales y lumínicos durante las presentaciones de los Kings. Tan así es, dice Caleb, que "si la gente nos trata mal, al punto de querer mandar todo a la mierda, pensamos en u2 y en el honor de estar allí y en que no querríamos faltarles el respeto, entonces los escupimos como si fueran nuestro propio público".
El 25 de abril pasado, en Seattle, los Kings dieron el gran salto. "Eddie Vedder salió y cantó con nosotros «Slow Night, So Long»", cuenta Nathan. "Hicimos volar el techo del lugar." Y encima, eso trajo beneficios: todas esas chicas lindas ("Bono se llevó un par de nenitas", dice Nate, con el debido respeto) y las noches compartidas con celebridades. "Es divertido ver cómo famosas bandas jóvenes vienen a ver a u2 y ni siquiera pueden llegar cerca del escenario", dice Caleb. "Una vez, Nathan y yo estábamos borrachos, sentados entre Eddie, Bono y Larry, el baterista. Y del otro lado de la sala estaba Bill Gates. Queríamos decirle: «Tirate un pedo de un millón de dólares y dánoslo»." ¿Y a Bono qué le dijeron? "Cualquier mierda que él quiera escuchar", dice Nathan. "Si no entendemos de qué está hablando, le pedimos a un amigo que busque el tema en Google y nos diga algunas frases que a Bono le suenen inteligentes."
La fiesta empezó para los Kings. "Después de esta gira, nos metemos directo en rehabilitación", dice Nathan. "En Chattanooga, cerca de donde vivimos, hay una clínica Betty Ford. Mamá nos podrá visitar en el fin de semana y traernos medias limpias y cigarrillos."





