La Argentina dibujada
El cine nacional, alejado del presupuesto y del modelo que impuso Disney, busca su lugar en el mundo de la animación con historias y personajes propios.
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Fue un argentino quien le robó el sueño a Walt Disney. Aún antes de que el lápiz del creador de Mickey desplegara todo su mundo de fantasía animada, en 1924, fue el argentino Quirilo Cristiani, en 1917, quien creó el primer largometraje de animación en el mundo. Se llamó "El apóstol", se estrenó en el cine Select, de Suipacha al 400, y su protagonista animado fue nada menos que el primer presidente radical, Hipólito Yrigoyen.
En realidad, su suerte animada hubiera provocado la envidia del mismo presidente Carlos Menem, ya que Yrigoyen tuvo, en los años 30, un segundo largometraje animado (obviamente, de tono mucho más crítico): se llamó "Peludópolis" y a su estreno asistió el presidente Uriburu.
Sin embargo, las películas de dibujos animados no acompañaron a la época de oro del cine argentino. De la casi inexistente producción cinematográfica animada de aquella época sólo se recuerda el corto "Upa en apuros", de Dante Quinterno, que en 1940 se estrenó en el cine Ambassador como complemento de "La guerra gaucha". Todo esto a pesar del gran desarrollo que tuvo la historieta en el país y de una generosa cantidad y calidad de dibujantes.
Hoy, la animación en la Argentina está en busca de lo que pudo ser una industria. Y más allá del fuerte modelo industrial y creativo de Disney, uno de los proyectos argentinos vuelve a mirar al principal referente local que intentó desarrollar la animación en los años 70, el inmigrante español Manuel García Ferré.
Creador de todo un universo con sus 800 comerciales animados, sus historietas, largometrajes animados ("Trapito", "Ico, el caballito valiente", "Mil intentos y un invento") y cortos de TV (como "Las aventuras de Hijitus"), marcó a varias generaciones de argentinos.
Así, pues, las vacaciones de invierno tendrán de regreso al patriarca argentino de la animación infantil. El andaluz de 69 años vuelve con "Manuelita", basada en la canción de la tortuga, de María Elena Walsh, aunque con algunas variaciones en su historia y final.
García Ferré pensó que no iba a volver a animar películas, debido a lo costoso de su realización en la Argentina teniendo en cuenta la difícil recuperación económica que tiene un film de animación en un mercado tan reducido. Pero Telefé decidió apostar a la animación y se asoció con García Ferré para este ambicioso proyecto, cuyo presupuesto es de 5 millones de dólares (la película animada más cara de la Argentina) y que hasta tal vez cuente con la voz de Luciano Pavarotti en la canción principal, "Decídete a volar", que se grabará en Miami, en los estudios de Emilio Estefan.
"Con Telefé proyectamos hacer una película de animación por año en la medida en que podamos conseguir mercado en el exterior -explica García Ferré-, porque sólo vivir del mercado argentino es muy difícil. Ese fue mi gran problema en las producciones anteriores. El estreno de mi primera película, "Mil intentos y un invento", no me cubrió el costo, el segundo sí, y sólo con la tercera gané. Bueno, "Ico" fue el récord de las vacaciones de invierno, hizo 1.280.000 en 52 salas. Afortunadamente, yo he podido vender afuera algunas de mis producciones: Alemania compró mis tres películas, y la serie de TV "Hijitus" está actualmente en el aire. La serie de "El libro gordo de Petete" me la compraron todos los países árabes y también los rusos."
El cóndor futurista
Tras la experiencia que les proporcionó "Dibu" a través de sus tres años de programa en la TV y de dos largometrajes que mezclaron la actuación de actores con personajes animados, Patagonik (de la que forman parte Artear y Buena Vista Internacional) se apresta a lanzar, en diciembre, su primer largometraje íntegramente animado. Mucho antes, en abril, presentarán un corto televisivo de un minuto, "Los Pintín", que se proyectará cuatro veces por día por Canal 13. Y si el éxito lo acompaña vendrá con una revista y un video (una compilación de los 22 minutos del mes), y en el 2000, un largometraje.
"Cóndor Crux" será un cómic futurista para chicos de entre 7 y 15 años, con un estilo que intenta emular a la película "Blade Runner", al situarse en una Buenos Aires del 2068, ciudad cerrada por una cúpula y gobernada por un villano, jefe de la corporación Gloriamundi. También habrá una heroína que llevará la voz de Leticia Brédice, un héroe que hablará como Damián de Santo, y otros personajes que hablarán a través de Pepe Soriano, Arturo Maly y Fabio Posca.
"Decidimos incorporar la animación a nuestra productora de largometrajes porque vimos una buena veta en el negocio. Exceptuando a la productora de Manuel García Ferré, no tenemos competencia en el rubro. Y en estos momentos se presentan las mejores posibilidades de mercado", explicó Pablo Bossi, presidente de Patagonik Film Group.
A las anteriores propuestas de animación que están en un estado bien avanzado, casi a punto de concretarse, se suman las ideas del productor Tomás de Estrada, quien creó la compañía Patagonia Internacional, en coproducción con España, para llevar al cine al personaje de historieta de Dante Quinterno, Patoruzú.
Fuerza marketinera
El emprendimiento, que ya contaba con su propio despliegue promocional como el "tehuelchendising" (o sea, una curiosa fusión de tehuelche y merchandising: remeras, pantalones, mochilas, gorritas, etc., con la cara del héroe de las pampas), aún está esperando un nuevo inversor que se anime a presentar el personaje a las nuevas generaciones y a instalarlo con la mayor fuerza marketinera.
"Nosotros queremos hacer una película con calidad "Aladín", pero adaptada a "Patoruzú". Es decir, de entre tres millones y medio a seis millones de dólares de costo. Ahora estamos esperando que se defina nuestro socio estratégico local y a partir de ahí definiremos quiénes serán los directores de animación o los directores artísticos de la película", explicó Tomás de Estrada, quien cuenta entre sus ideas llevar a la TV a "Don Fulgencio", aquel querible personaje de historieta que Lino Palacio creó en 1936 y que hoy llevaría a la pantalla chica a través de su hijo Jorge, el dibujante apodado Faruk.
Otra de sus ideas es llevar a la TV la historieta de Eduardo Ferro "Langostino", creada en 1945, aquel navegante solitario que inventa países ideales, como Sincerilandia, donde la hipocresía de la gente está penada con la muerte, o Ceceolandia o Jodinia.
Están también asociados los dibujantes hermanos Oscar y Horacio Saavedra, que crecieron en la editorial de Dante Quinterno (uno dibujaba a Patoruzú y a Isidoro, y el otro a Patoruzito). Tras dejar la editorial, durante 20 años brindaron servicios a Disney y ya hace seis que lo hacen para la Warner Bros., especialmente en la animación de "Buggs Bunny". Los Saavedra están asociados con Tomás de Estrada para llevar al cine su propio producto, "Delta", cuya historia gira alrededor de una piedra preciosa con fuerte poderes mágicos.
"El primer problema de un dibujante es que no se sabe vender. Es un drama para nosotros. De los Estados Unidos nos llamaron para trabajar porque les interesó cómo trabajamos, no por nuestra persuasión para los negocios. Allá tampoco hay tanta cantidad de buenos dibujantes como se piensa, pero nosotros queremos trabajar en animación en la Argentina, por eso nos asociamos a De Estrada, quien llevará estos proyectos a Europa el próximo 10 de abril para venderlos en el Festival de Cannes", explicó Oscar Saavedra.
Larguirucho con Manuelita
En dos pisos de un edificio de la avenida Corrientes se despliega la fantasía que creó Manuel García Ferré, por donde caminan personajes que son conocidos por su voz más que por su nombre o su cara. Es el caso de Néstor D´Alessandro, la voz de la bruja "Cachavacha" de la serie de TV "Las aventuras de Hijitus", que se emitió durante siete años por Canal 13, cuatro veces por día.
En el departamento musical, mientras D´Alessandro le da ahora su voz al abuelo de Manuelita (uno de los primeros pasos de una película de animación: grabar las voces), junto a él, el locutor Pelusa Suero recrea a Larguirucho, un personaje incluido en la historia a especial pedido de María Elena Walsh.
"Es que cuando Manuelita viaja a París triunfa como modelo; entonces, Larguirucho viaja hasta allá para encontrarse con ella. Pero no tiene plata, se pierde en la calle y entonces se pone a cantar: "Cuando rajen los tamangos buscando ese mango que te haga morfar...", y justo se cruza con Toulouse Lautrec. Entonces, Larguirucho le dice: "Chau, Tulús". Y Lautrec le contesta: "Chau, Larguirucho, saludá más fuerte que no te escucho"", repite entusiasmado Manuel García Ferré.
Al creador de Petete, del Patriarca de los Pájaros y de Hijitus no le preocupa el paso del tiempo y la renovación de los códigos visuales y narrativos a los que adherían los chicos de los años setenta. Ni le interesa intentar aggionarse a esta época visualmente trazada por la estética y la rapidez de los videogames, la aniquilación del adversario y la ansiosa predilección por lo sangriento y truculento. "Quererse escapar de la personalidad de uno es falso. Mi estilo es la ternura, la poesía. Lo que sí voy actualizando y completando son las técnicas de expresión", explica (ver recuadro).
La limitación como estilo
En el caso del largometraje animado, "Cóndor Crux", que se está realizando en los estudios de Patagonik, en el barrio de Palermo, los fondos se harán en 3D y los personajes se animarán en forma tradicional, si bien la posproducción de la película se hará íntegramente por computadora.
"Estamos tratando de hacer un mix equilibrando lo mejor de dos mundos: una nueva estética con la aplicación de 3D y a su vez adecuándonos a los costos de la realidad local. Si tengo que hacer una nave volando la hago con computadora, pero si tengo que hacer un personaje animado lo hago tradicionalmente", explicó Juan Pablo Buscarini, productor y codirector de "Cóndor Crux", junto con Swan Glecer y Pablo Holcer .
El equipo de "Cóndor Crux" bien sabe que tiene que trabajar con un presupuesto más que acotado para una película animada, de 1.600.000 pesos. En este sentido, adaptarse a las limitaciones sin por ello perjudicar el estilo que se quiere dar al film es, más que un trabajo, todo un arte. "Nosotros no vamos a plantear una escena como la de "Mulán" con 80.000 personas en una plaza levantando las manos. Nuestros personajes no cantan porque no podemos; tampoco va con el contenido de la película porque no es una comedia musical, si bien tendrá música y canciones", explica Buscarini, aunque advierte que afortunadamente los personajes sí hablarán. "Un exceso de movimientos encarece mucho una película de animación. Pero también ese exceso está lejos del estilo que queremos darle a "Cóndor Crux" -explica Carlos Ruiz Brussain, director de animación y creador de los personajes-. El fenómeno que nos sirve bastante de guía para entender este proceso es la animación japonesa, que surge de la limitación de presupuesto y que terminó dando un estilo particular que hoy en países como Estados Unidos se imita. Un modelo para nosotros fue justamente tomar la limitación como estilo." En ese sentido, cuentan que en determinadas escenas hay un trabajo expresivo en los personajes que tiene que ver con contener y no con desmesurar el movimiento expresivo, violentándolo y sacándolo hacia afuera. "Entonces el personaje japonés que está peleando no va a hacer todo un desplazamiento de movimientos. El animador buscará un primer plano de vibración de rabia. Y eso tiene que ver con una tradición cultural y estética. Sumado a esto una limitación económica de producción de animación se puede llegar a resultados muy interesantes", agregó Holcer.
Los proyectos animados ya están saliendo al ruedo. Es de esperar que nuevos productores se animen a apoyar estas ideas para que no sean sólo un dibujo.






