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La Beriso - ‘Giras y madrugadas’ - 2 estrellas
¿Está mal grabar mil veces la misma canción de tres acordes? ¿Son necesariamente problemáticas la repetición y la simpleza en el rock? El tradicionalismo más guarango (el que siente que pensar como Pappo en el 95 es de alguna forma meritorio) tiende a ningunear lo que no le cierra desde esta posición que no resiste un disco de AC/DC. Giras y madrugadas es, en ese sentido, una tentación: casi nada de lo que se escucha a lo largo de sus 48 minutos sale de la esperable fórmula de canción rockera con rasguido a la Tom Petty o del medio tiempo apoyado en bronces que patentó Patricio Rey (hay un par de baladas de corazón en boca, como "Vulnerable" o la versión unplugged de "Hastío", y también un cachengue tipo Luciano Pereyra llamado "Insolente").
Las señas de conservadurismo están, más que nada, en las letras. Una idea de bohemia adolescente, estereotipada, con guiños pícaros a la trasnoche y los vicios atraviesan todo el disco ("Tuve una noche algo peligrosa/ Algunas pastillas/ Que me han quitado el abrigo", canta Rolo Sartorio en "Hastío"; "Es de madrugada y la gira no para hasta la mañana/ Me saco el disfraz de bandido para volver a casa", insiste en "Bandidos"). Pero el peligro mayor aparece en el esfuerzo por romantizar una abulia que se creía sepultada desde los 90.
Al mismo tiempo que se publicaba Giras y madrugadas, el rapero Wos lanzaba un tema llamado "Canguro" en el que decía: "No hables de meritocracia, me da gracia, no me jodas/ Que sin oportunidades esa mierda no funciona/ Y no, no hace falta gente que labure más/ Hace falta que con menos se pueda vivir en paz". La Beriso, en cambio, declama: "Buen día usted señor/ ¿En qué lo puedo ayudar?/ De temprano vine a trabajar/ Y así yo me gano el pan/ Perdone usted señor/ El cliente tiene la razón/ No levante la voz, se puede enojar mi patrón" (y lo hace bajo el título "Revolución"). En "Viva la patria" reinciden: "El Congreso está lleno/ De gente que hoy queremos/ Tirar por el gran balcón/ Jueces, políticos, chorros/ Policías tan corruptos como el que me roba hoy". Donde el rapero se planta a pelear, la banda de rock propone mansedumbre, apatía, un "que se vayan todos" rancio y el famoso "respeto" que, en este contexto, implica aguantar callado lo que el opresor proponga. En ese contexto, que el disco no ofrezca nada incendiario en lo musical es poco menos que anecdótico.
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