La compactera

Clásica. Popular. Jazz. Rock
(0)
29 de octubre de 2000  

Clásica

Carlos V

Jordi Savall

Piezas de Juan del Enzina, Josquin des Prés, Mateo Flecha, etcétera (AliaVox).

El director y violagambista Jordi Savall sorprende a sus seguidores en más de un sentido. Por un lado, despierta admiración el nivel de sus ejecuciones, profundas y magistrales, logradas junto a un grupo de cantantes e instrumentistas altamente calificados. Pero también es maravilloso cómo el hecho de producir una abundante discografía no resiente en lo más mínimo su alta calidad artística; a menudo se puede comprobar que en otros casos no siempre es así, y el deseo de muchos es que Savall siga preservándose de ese negativo aspecto del marketing. "Carlos V - Mille Regretz: La Canción del Emperador" es el nuevo trabajo donde este intérprete, al frente de La Capella Reial de Catalunya y Hespèrion XX, crea mediante una selección de piezas del tiempo del monarca, "en cuyos dominios no se ponía el sol", un auténtico recorrido en el transcurso de una parte de la historia de España. El elemento épico, los avatares políticos, el poder y el dolor personal del más grande de los Austrias Mayores son comunicados al oyente con una intensidad de tintes introspectivos que predomina durante este viaje por el tiempo.

Rossini: Arias

Lucia Valentini Terrani

Rossini: Arias de óperas por Lucia Valentini Terrani. Orquesta Sinfónica de la Radio de Turín. Director: Alberto Zedda (Warner-Fonit).

Nadie que estuvo allí habrá olvidado la aparición en el escenario del Colón de Lucia Valentini Terrani, en julio de 1981, cuando cantó el papel de Isabella en "La italiana en Argel". Y menos aún, la impresión que produjo con las arias "Cruda sorte" o "Per lui che adoro". Antes, había venido a Buenos Aires en 1978 para asumir las representaciones de "La cenerentola". Sin embargo, esta consumada mezzo-coloratura paduana (que ganó al público italiano cuando reemplazó a Teresa Berganza en la Scala) moriría en 1998, a los 50 años, una edad en que los grandes cantantes aún no piensan en despedidas. En este reciente CD exhibe sus excepcionales cualidades de rossiniana auténtica, a través de arias de "Tancredi", "Otello", "Semiramide", "Maometto II", "El barbero" y "La cenerentola". Son registros de 1980 y 1981, acompañada por el investigador y lúcido conductor operístico Alberto Zedda. La gran flexibilidad vocal, con sus agudos impresionantes y sus robustos centrales y graves, se añade a su elegancia, seguridad, nítida articulación prosódica, refinamiento y autoridad estilística.

Deshojando sueños

Paola Arias

Por embarcación, Coplitas por chacarera, Ya puedes irte soledad, Amor ajeno, Rosario de la frontera, Gato de la calesita, La ventajita, La de corralitos, La chacarera, Tormenta de verano, De cacharpaya, Tu canoa y mi canoa, Hallarte para perderte, El mote, El borrachito, Viva Jujuy (DBN).

Con su CD "La gauchita" ofreció una muestra de cómo le gusta interpretar la música folklórica argentina. En esta nueva producción dejó su sombrero fuera de la foto de tapa, pero su apodo se mantiene vigente en el contenido del CD.

Porque Paola continúa en una línea de canciones directas y ritmos alegres y muy marcados que llegan con facilidad a públicos masivos, festivaleros. La voz bien al frente, la instrumentación muy criolla, las chacareras que aborda con ímpetu, las zambas que suenan carperas y un popurrí de bailecitos ("Del Mote", "El borrachito", y "Viva Jujuy") para cerrar la placa componen el eje de su canto. La interpretación de la Gauchita tiene unos pocos colores, pero está bien dirigida hacia todos aquellos oídos que no reparan en exquisiteces y se dejan llevar por aquello que suena agradable, sincero e invita al zarandeo. La presencia del Chaqueño Palavecino en la estridente zamba "De Corralitos" confirma el rumbo de Arias y su apodo.

Mauro Apicella

El alma al aire

Alejandro Sanz

Cuando nadie me ve, Hay un universo de pequeñas cosas, Quisiera ser, Para que me quieras, Llega, llegó soledad, El alma al aire, Me iré, Hicimos un trato, Tiene que ser pecado, Silencio (Warner).

Alejandro Sanz tiene una extraña particularidad: es respetado por gente como Paco de Lucía; produjo y compuso para varios artistas flamencos, como la Niña Pastori, y tiene el aval de varios cantautores. A la hora de sus discos, Sanz vuelca una fórmula de balada pop, de proyección internacional, que tantos réditos comerciales y satisfacciones le han dado.

Este sucesor del archidifundido "Más" renueva esa conexión con las historias de amor, estados de ánimo, siempre con simpleza y efectismo, donde se cuela alguna guitarra flamenca o esa ascendencia andaluza que aparece en la resquebrajadura de su voz.

Este disco sigue la línea de su antecesor, con una producción cuidada, con letras con poco de la copla y más de los guiños de otros intérpretes latinos. La diferencia es la falta de pose y un fluir más natural. El detalle es el tema "Llega, llegó soledad", con el que se suma a otros cantautores españoles que no pudieron resistirse a la misteriosa Buenos Aires, pero con citas de un turista cinco estrellas.

Jazz

Nick@Night

Nicholas Payton

Beyond the stars, Captain Crunch (Meets the cereal killers), Faith, Pleasant dreams, Interlude 1 (Turn up the funk), Nick@Night, Somnia, Interlude 2 (Turn out the burn out) , Prince of the night, Blacker Black’s Revenge, Little Angel, Exquisite tenderness y Sun goddess (Verve).

Payton es uno de los herederos de Dizzy Gillespie y Clark Terry; su trompeta construye líneas robustas, con desarrollos basados en frases y, ocasionalmente, en solos modales. Apegado a la corriente de straigh-ahead, su propuesta tiene una sonoridad intensa, aunque sin grandes novedades. Su estilo es impecable, su técnica trompetística es superior, su sonido brillante logra momentos de verdadera potencia. Este trompetista de la nueva generación, quien a los 15 años se hizo profesional y a los 17 era bandleader, se muestra en esta placa como un compositor con ideas precisas y un afán de combinar la tradición bop con un mensaje moderno. Su quinteto suena como una aplanadora, justa y sin fisuras. Las intervenciones del saxofonista Tim Warfield son lucidas, sus líneas veloces no abundan quizá en ingenio, pero consigue verdaderas proezas sonoras. La sección rítmica tiene un swing potente que mantiene el fuego para que el tándem trompeta-saxo consiga producir un jazz caliente, aunque relajado.

Chasin’ the gypsy

James Carter

Nuages, La Derniere Bergere, Manoir de Mes Réves, Artillerie Lourde, Chasin’ the gypsy, Oriental schuffle, I’ll never be the same, Avalon, Imari’s Lullaby (Atlantic).

Hace seis años era una joven promesa. Hoy sigue siendo joven y una promesa cumplida. El saxofonista James Carter no es un ejemplo de innovación (¿quién lo es en el jazz actual?), pero sí uno de los mejores y más versátiles instrumentistas surgidos en la década pasada. Ahora, con 30 años cumplidos, Carter acaba de lanzar dos discos completamente distintos (y que se pueden comprar por separado): "Chasin’ the gypsy" es un espectacular tributo al gran Django Reinhardt, con algunos temas clásicos del guitarrista belga y muchos músicos excelentes, como la violinista Regina Carter, el acordeonista Charlie Giordano, el guitarrista Jay Berliner y el baterista Joey Baron. Ellos logran darles a las nueves canciones de este álbum cierto clima entre nostálgico y afrancesado, sobre el que brilla el fluido e inspirado toque de Carter (para comprobarlo basta escuchar "I’ll never be the same", por ejemplo), que en este CD toca los saxos tenor, barítono y soprano. El otro disco de Carter, "Layin’ in the Cut", rabiosamente funk y moderno, merecerá un capítulo aparte.

Rock

Warning

Green Day

Warning, Blood, sex and booze, Church on sunday, Fashion victim, Castaway, Misery, Deadbeat, Hold on, Jackass, Waiting, Minority, Macy’s day parade (Reprise/Warner).

En 1994, con su álbum "Dookie", el trío Green Day vendió la alucinante cifra de 14 millones de placas, con su punk rock renovado y armonioso. Nunca volvieron a vender esa cifra y, lo que es más duro para el género, los años pasaron.

Definitivamente, parece no ser fácil hacer punk rock cuando ya no se tiene el espíritu adolescente inicial. Sin embargo, para su quinto disco, Green Day logró saltar por sobre ese escollo, y hasta el del cross over de "Nimrod" viajó en el tiempo por sobre sus héroes de fines de los setenta y buscó en los maestros ingleses, sobre todo en The Beatles y los Kinks. Incluso, parecería que Billie Joe, Mike Dirnt y Tré Cool hubieran perdido el miedo a qué es lo que puede pensarse de ellos y demostraron aquí, en un disco maduro y en el que se superan a sí mismos, su gusto por el pop sin disfraces de punk pop.

Arreglos ingeniosos, armónicas (como en "Hold On") y un tema, "Fashion Victim", dedicado a Gianni Versace.

El tiempo pasa, y los de Green Day han crecido. Su música creció con ellos.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.