
La elegancia de INXS
El pop de los australianos está de regreso con "Elegantly Wasted"
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LOS ANGELES.- El Mayan Theatre está en el Downtown de Los Angeles. Esta zona es imposible de comparar con la que lleva el mismo nombre en Nueva York: está considerada una de las más peligrosas del mundo al lado de San Pablo y la Franja de Gaza.
La sala es una especie de Palladium argentino con capacidad para unas 2000 personas. A quienes se atreven a quedarse en la puerta, los patovicas no disimulan: "¿Están locos? Por acá no se puede andar".
En la ancha avenida no vuela ni un papelito. Apenas un par de revendedores de entradas que meten miedo y algunos homeless dispersos en las veredas. Es noche de jueves y de los taxis y coches de alquiler bajan numerosas parejas con edades que están cerca o pasaron los treinta. No hay adolescentes.
Todos llegan para ver a INXS, la banda australiana que comienza una nueva gira para presentar su décimo álbum, "Elegantly Wasted", con nuevo material pop que ahora parece orientado definitivamente a los adultos que ayer llenaban estadios para bailar con esta música. Esta orientación, claro, se da muy a pesar de las intenciones de los artistas. Hoy el pop es otra cosa, o lo mismo pero más moderno tecnológicamente.
Y cuando el grupo sale a escena, parece que no ha pasado el tiempo para Michael Hutchence, voz y seducción para una música que impacta en el cuerpo. Un estímulo ineludible para el pop bailable que INXS conoce desde hace casi dos décadas.
Sobre el escenario están los mismos de siempre: Hutchense, con 37 años casi adolescentes que siguen provocando suspiros entre las asistentes; Andrew Farris, guitarrista y "media naranja" creadora, y sus hermanos Jon y Tim (batería y guitarra, respectivamente), el bajo de Garry Gary Beers y el saxo de Kirk Pendilly.
El show, por supuesto, no se limita a la presentación de "Elegancy Wasted". También están los éxitos que influenciaron buena parte del pop de los ochenta como "New Sensation" y "What You Need", que hoy suenan ajustadísimos a cargo de una banda que no en vano cumple dos décadas desde sus inicios en oscuros locales de Australia.
El nuevo trabajo intenta imprimir un sello conceptual que hasta ahora había estado ausente. Es como la reflexión de un grupo que conoció la gloria y que, después de un período de bajo rendimiento, quiere decir presente entre las caras más jóvenes.
Sobre el escenario no hay más efectos que la voz y el cuerpo de Hutchense y la primera guitarra de Farris, apoyados por una instrumentación eficiente y eficaz con los que INXS intenta rejuvenecer en un medio para el cual ya son veteranos.
Escándalos y nueva música
A Michael Hutchence lo esperábamos en Buenos Aires, pero una caída en Nueva York, que le dejó medio rotas y doloridas algunas costillas, le impidió viajar. La charla es, entonces, vía telefónica, desde algún hotel de Miami, donde se recupera.
INXS tiene nuevo álbum, "Elegantly Wasted", el décimo disco en estudio de la banda australiana que, inesperadamente, suena fresco.
"Sí, yo lo siento fresco y posiblemente sea porque, para grabarlo, nos tomamos nuestro tiempo. Nos juntábamos con Andrew Farris, y dejábamos que las cosas fluyan. Una buena parte del material fue de primera toma. Una grabación rápida y que disfrutamos verdaderamente".
Debe reponerse pronto porque en dos semanas comienzan su gira por Europa. "Luego haremos los Estados Unidos y, para octubre, tenemos planeado ir para América del Sur. Prepárense, que volveremos a la Argentina. A veces es cansador viajar , pro me encanta tocar en vivo, es excitante y sigue siendo el lugar donde la banda se muestra realmente", agrega y amenza.
Pero no sólo de INXS vive Hutchence. "En estos años estuve haciendo otras cosas, además de la banda. Participé en las bandas de sonido de «Batman Forever» y «Barb Wire», y toqué con la London Symphony Orchestra. También produje un disco de música dance".
Sin embargo, su nombre ha resonado en los últimos tiempos por motivos menos musicales y que lo colocan en el camino de sus dos grandes modelos: Mick Jagger y Jim Morrison. Líos policiales, escandálos por golpear a un fotógrafo y hasta un capítulo para la presna del amor: tras abandonar a su novia, la modelo Helena Christensen, huyó con la esposa de Bob Geldof, Paula Yates. Pero de eso, claro, prefiere no hablar.





