El grupo de Manu Quieto brilló en la isla, donde dio nueve conciertos en lugar de los dos que tenían planeados de entrada. Crónica y fotos exclusivas.
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¿La Mancha de Rolando en Cuba? Suena extraño, pero para todos los que estamos allí, este viaje representa la concreción de un sueño. Para la Mancha de Rolando (una banda humilde, surgida a comienzos de los 90 en Avellaneda, que recorrió uno a uno y con mucho esfuerzo todos los peldaños que llevan desde el under hasta el reconocimiento masivo), llegar a Cuba se vive como una especie de premio, a una perseverancia, coherencia y actitud que incluye tanto lo musical como lo ideológico. Porque para llegar hasta aquí - algo que han logrado muy pocos, tanto dentro del rock argentino como internacional- no sirven todos los artilugios que se utilizan habitualmente para promocionar un grupo dentro de nuestra sociedad, llámese presión de la grabadora, pautas en la radio, apoyo de un multimedio, etc. La posibilidad de llegar aquí tiene que ver sólo con la aceptación y repercusión que haya encontrado su música -en forma de CDs y videos- entre el público y, por supuesto, los organismos estatales encargados de la aprobación final.
En ese sentido, el periplo de La Mancha de Rolando superó las previsiones más optimistas. De las dos actuaciones previstas inicialmente en La Habana, el programa de actividades se extendió hasta totalizar nueve presentaciones, incluyendo dos en Holguín, en el interior de Cuba, más otras dos en Costa Rica, donde también obtuvieron muy buena repercusión. Y la agenda podría haberse extendido, de no ser porque la banda tenía que regresar para tocar en el Quilmes Rock.
Las dos últimas presentaciones fueron un digno broche de oro para esta gira. Ambas fueron al aire libre y con entrada gratuita, compartiendo cartel con bandas cubanas. Un análisis del rock cubano en la actualidad excede el marco de esta nota, pero es necesario aclarar que lo que aquí se conoce como "rock", corresponde a las vertientes más extremas del metal -un estilo insólitamente popular - mientras que lo que en Argentina llamamos rock en Cuba se engloba bajo la denominación "música alternativa", incluyendo vertientes como la trova, fusión, pop, funk y...el rock.
El viernes 28, el concierto se realizó en la intersección de las calles 23 y G, donde hay instalado un escenario y pantallas de video. Allí, habitualmente los "frikis" (rockeros cubanos) se juntan los viernes y sábados a conversar, ver videos y escuchar conciertos de sus grupos preferidos. La Mancha compartió cartel con Zeus, la banda más legendaria y antigua del metal cubano, que está celebrando sus 20 años de existencia. Su cantante, Dioni, es una figura carismática y venerada por sus fans, que atravesó en su carrera todas las instancias imaginables, desde estar preso hasta recibir la más alta distinción que se otorga en el país a Personalidades de la Cultura, el Premio Machete.
Consecuentemente, La Mancha realizó un set bien rockero y al palo, 50 minutos de rock de guitarras tocado con adrenalina y convicción , plantados en el escenario con firmeza y empuje, mostrando el ajuste obtenido por una banda que pasa buena parte del año en la carretera. Manu, Franchi, Carlitos y el Tano (aumentados en algunos temas por el tecladista invitado Raúl Buendía Escobar, de la banda salvadoreña Pashpak), llegaron, tocaron y vencieron, obteniendo la aprobación de un público que está acostumbrado a escuchar otros estilos de música, pero supo reconocer la garra y dedicación de estos intérpretes llegados desde el sur del continente.
Por supuesto, sonaron algunos de los temas más identificatorios de La Mancha, como "Regala", "Rock", "Chino" y "Cabrón", alternados con covers con los que el grupo suele divertirse en escena, de acuerdo a la temperatura de la audiencia y el humor de los músicos. En este caso, sonaron "Ruta 66" enganchada con "Un trago para ver mejor", "Alta suciedad", y la rockerísima versión del "Vagabundear" de Serrat. Los temas de Pappo, La Mississippi y Calamaro cobraron especial significación dentro de este contexto, ya que es una manera de que La Mancha se plantara en La Habana como una especie de embajadadel rock argentino, o al menos la parte de éste que la banda admira y rescata.El set alcanzó su punto de ebullición con la entrada de Dioni, invitado para cantar junto a Manu en "Buscar", uno de los temas emblemáticos de la banda.
El sábado 29, la cita era en la Tribuna Antiimperialista José Martí, un escenario histórico que sirvió como marco de las anteriores presentaciones en Cuba de Audioslave y Manu Chao (los galeses de Manic Street Preachers habían tocado en el Teatro Karl Marx). El marco era el concierto de cierre del festival 2008 de Cuerda Viva, el único programa dedicado al rock (en un sentido amplio) de la televisión cubana, un ciclo prestigioso que se emite desde 2002. Allí, ante miles de jóvenes con remeras negras que recorren todo el arco que va desde Sepultura (muy influyentes) hasta Marylin Manson, La Mancha realizó un concierto magnífico, más amplio y expansivo - tanto en extensión como estilísticamente - que el realizado el día anterior.
Sonaron una mayor variedad de temas, incluyendo baladas ("Donde vamos"), folk ("Ese tren") y una bella canción de inspiración folclórica, "En la altura". Contaron como músicos invitados a Yasek Mansano, un gran trompetista cubano de latin jazz que se presenta habitualmente al frente de su propio grupo, y este cronista, que sumó su guitarra a los tres temas finales.
En esta oportunidad, los covers fueron aún más sorpresivos. Además de "Ruta 66 - Un trago para ver mejor" y "Alta Suciedad", la Mancha versionó "Como ganado" (el tema de Resistencia Suburbana cantado por Pity) y "Mi semilla" de La Vela Puerca, extendiendo la embajada rockera al ámbito rioplatense.
El público los recibió de manera entusiasta (había estudiantes llegados desde el interior cubano especialmente para verlos) y hasta pudo verse una bandera argentina flameando entre la audiencia. Incluso se escuchó el "Una más y no jodemos más", para hacerlos sentir como en casa.Las bandas cubanas que compartieron el escenario fueron Mephisto y Tendencia, de las provincias de Holguín y Pinar del Río, respectivamente.
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