La pasión adolescente tiene nombre propio: Justin Bieber
El cantante canadiense de 17 años realizó anoche su presentación ante 45.000 personas
1 minuto de lectura'

Chicas, muchas chicas. Bajando de autos, colectivos y trenes. Y todas confluyendo en un mismo lugar: el estadio de River, centro neurálgico anoche de todas las seguidoras de Justin Bieber , el cantante canadiense cuyo rostro, rubiecito y de flequillo, se repite en remeras, bandanas, vinchas, banderas y pósteres. En los alrededores del estadio algunas no corren sino que lloran, desconsoladas, por no tener entrada.
Ninguna parece sentir la lluvia que cae, implacable y pareja; una molestia seguramente extra para las muchas madres que funcionan de "acompañantes" de grupos de chicas. Madres a las que se ve allí, en unos casos abnegadas y en otros intentando compartir esta experiencia con sus hijas.
Dentro del estadio el tiempo se marcaba a gritos: por momentos se oían los alaridos de las 45.000 adolescentes que coparon River. La intensidad de las voces entra en un crescendo contagioso hasta volverse casi frenético. El estadio está completísimo (también están agotadas las entradas para esta noche, en el que será el segundo show porteño de Justin Bieber ).
La lluvia y sus inconvenientes provocan las previsibles demoras (y la gran cantidad de pilotos que se observan). Pasadas las 20, y tras un operativo de "secado de charcos" del escenario, un DJ comienza a pasar música electrónica mientras un reloj marca la cuenta regresiva hacia el momento definitivo: aquel en el que aparezca finalmente allí y ante ellas, él. El amor se manifiesta no sólo con los gritos, sino también con las imágenes. Y las siglas: muchas llevan pintadas en sus caras, casi como contraseña, las letras JB. Síntesis del amor.
A las 8.40, el DJ concluye la cuenta regresiva y musicalizada y, tras apagarse las luces del estadio se encienden, en el campo, miles de cámaras de fotos y celulares, mientras arriba, en medio de un haz de luz verde aparece Justin Bieber, vestido de rojo, y con pasos que recuerdan a los de Michael Jackson, comienza su primer show en Buenos Aires con "Love Me".
En medio de un escenario futurista, Justin se mueve de aquí para allá escoltado por seis bailarines vestidos de negro y cuatro coristas. Con sus anteojos de sol puestos y su flequillo al viento, el cantante canadiense de 17 años que encantó al mundo en 2008 desde YouTube, hace entrar en estado de ensoñación ahora, aquí, en vivo y en directo, a sus también pequeñas fans que estallan en más gritos y en llantos de felicidad.
Luego de algunos temas con la banda, Justin decide hacer otros temas él solo con su guitarra. En el inmenso escenario y ya sin anteojos, el músico parece achicarse, hacerse más niño. El romanticismo de esos temas se completó con un gesto de "caballero", cuando el personal de seguridad subió a una de sus fans para que él le entregue un ramo de rosas.
1La noche de Mirtha: del brillante look de la Chiqui en la previa a su cumpleaños 99 a sus consejos para mantenerse espléndida
2Mirtha Legrand se reencontró con Jimena Monteverde y emocionó a todos: “Me hacés llorar”
3Connor Storrie: fue mozo, aprendió ruso en ocho días y ahora está listo para conquistar Hollywood
4Marta Albertini: la “reina de las villanas” llega por primera vez al teatro público; “es divertido hacer de trastornada”






