La potencia del Cuarteto Arditti

Irvine Arditti y Nicolas Hodges, viejos conocidos
Irvine Arditti y Nicolas Hodges, viejos conocidos Crédito: Maximo Parpagnoli
Virginia Chacon Dorr
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14 de agosto de 2018  • 16:38

Cuarteto Arditti y Nicolas Hodges. Obras de Iannis Xenakis, Hilda Paredes, y Wolfgang Rihm. Programa Colón Contemporáneo. En el Teatro Colón. Nuestra opinión: EXCELENTE

Iannis Xenakis es, sin dudas, uno de los compositores más importantes del siglo XX. Sus obras poseen una inconfundible marca personal, producto de su incansable trabajo reflexivo sobre el significado del sonido y su relación con otras disciplinas. La singularidad, potencia y demanda técnica de sus obras encuentran una sociedad exquisita con el Cuarteto Arditti. El Cuarteto y Nicolas Hodges conocen bien el escenario del Teatro Colón: el pianista ofreció el año pasado un concierto con estrenos nacionales de Salvatore Sciarrino; y el cuarteto deleitó al público argentino con su técnica y sensibilidad en más de una oportunidad.

En esta ocasión, los músicos interpretaron obras que conocen íntimamente, no sólo por la profunda comprensión de las exigencias estéticas, sino también por su labor directa con los compositores. La relación profesional del Cuarteto (particularmente de su fundador, Irvine Arditti) con Xenakis fue trascendente y productiva, empujando los límites de la técnica y la interpretación de las cuerdas a nuevos horizontes. El resultado de esa cooperación se manifestó durante el concierto, en el que a través de distintas formaciones (dúo, trío, cuarteto y quinteto), los músicos exploraron con soberbia pericia las elaboradas sonoridades y estructuras formales características del compositor. Particularmente intensas fueron las interpretaciones de Ikhoor y Tetras, en las que se hizo patente la concepción del sonido como medio privilegiado para la construcción del espacio.

En el primer caso el trío exploró con minuciosidad las capas de materiales que se entretejían con una formidable concepción del tiempo y la dinámica. En el segundo caso, el cuarteto interpretó una versión de Tetras que acreditó la notoriedad de la obra como una de las más enérgicas y creativas dentro del repertorio de Xenakis. El programa se completó con obras de Hilda Paredes y Wolfgang Rihm. Como en el caso de Xenakis, la colaboración entre el Cuarteto y los compositores se cristalizó en la interpretación. Bitácora capilar, obra escrita por la compositora mexicana para el Cuarteto en su 40 aniversario, posee una estructura diáfana, colmada de sutilezas que exponen una extensa paleta de técnicas de arco lúcidamente empleadas.

En Interscriptum la construcción del dúo entre el piano y el Cuarteto se manifestó con robustez, denotando con claridad y sin digresiones la técnica compositiva empleada por Rihm en esta obra: el agregado a posteriori de la parte de piano a un cuarteto de su catálogo.

Los conciertos del Cuarteto Arditti significan siempre una oportunidad para disfrutar de la excelencia. Esta vez se sumó el gran trabajo de Nicolas Hodges, en una noche propicia para encontrarse con obras de Rihm, con Paredes, y exaltar la fantástica potencia que poseen las obras de cámara de Xenakis.

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