
La TV tiene su sexo
El inminente debut en la televisión abierta de "De a 2", un exitoso programa de cable dedicado a la sexualidad, permite recorrer las contadas y frustradas experiencias argentinas de tocar el tema en la pantalla
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El sexo en la televisión no es ni fue uno solo. A las restricciones o permisos sociales que variaron con el tiempo se suman la constante del contexto y la forma en que se lo muestra. Es decir que, tal como se dice que no es lo mismo un desnudo en la revista Playboy que en la National Geographic, desde la pantalla el sexo no accede al mismo lugar si simplemente se lo exhibe o si se lo coloca en el marco de la sexología o el género testimonial.
La cuestión se actualiza en estas horas: desde el mes próximo, llega a la TV abierta "De a 2", conducido por Karina Mazzocco, un programa de cable de gran repercusión, íntegramente dedicado a reflejar tendencias y preferencias sexuales.
El pionero en apelar a este recurso fue Rolando Hanglin, en el 92, con "Hablemos de sexo", emitido durante un año los viernes, a las 23, por ATC. El canal había comprado a TVE el programa que con ese nombre conducía Elena Ochoa, una prestigiosa sexóloga española, y aquí se agregaba producción local, más la participación de especialistas, como María Luisa Lerer y León Gindín.
"El tono era didáctico y simpático", explica el periodista a La Nación . "Nunca se mostró nada, sino que estaba basado en las palabras. Para que nadie se ofendiera, en vez de enfocar el sexo como una bendición de Dios, se lo aceptaba sólo desde su problemática. Hace cinco años podíamos hablar de toda clase de disfunciones sexuales, pero de satisfacciones, poco."
En marzo del 96, Alejandro Rial y Sebastián Savino tenían fecha de emisión en América 2 para "XX XY", un programa en vivo basado en la sexualidad de la gente común más informes especiales y un segmento a cargo de un sexólogo. Sin embargo, "XX XY" nunca pasó de ser un piloto.
"A Eurnekian le gustó porque quería un programa osado, pero al departamento comercial le pareció difícil de vender", recuerda Rial. "Nuestra consigna era sostener que en la sexualidad todo vale, siempre y cuando las personas estuvieran de acuerdo. Ahora va a ir al aire De a 2, pero mi piloto sigue en América sin que me hayan llamado."
La modificación de los límites
Tal es la velocidad con que cambiaron los permisos sobre lo que puede o no aparecer en TV que lejos quedó el escándalo que en el 86 suscitó la pregunta "¿Es importante el tamaño del pene?" en una encuesta de "Cable a Tierra", con Pepe Eliaschev, en ATC. En 1997, ese tópico, al igual que otros como la falta o el exceso de deseo, la homosexualidad y el travestismo o los conflictos sexuales de pareja, fueron tratados innumerables veces en los talk shows de la tarde.
"En el 86 el tema perturbó porque excedió el límite que estaba pautado para esa palabra y cuando se la hizo circular donde estaba vedada se produjo el escándalo", explica el semiólogo Oscar Traversa.
"Hoy -agrega-, el límite se ha modificado. Por otro lado, los temas de los talk shows abundan en la sociedad como conflictos que son tratados, discutidos y vividos dramáticamente en el seno de la familia que a veces los tapa y otras los explicita. Que aparezcan a la luz pública hace pensar si no es una suerte de tremendo componente de liberación para aquellos que sufren la imposibilidad de articular una palabra en el seno de sus afectos, una catarsis que habilita esa palabra antes vedada."
En la última década desfilaron por la televisión, tal como lo mostró el año último "Las patas de la mentira": la publicidad de jeans en un ascensor con Patricia Sarán; la pregunta semanal ("En el momento, ¿gritás?") de Mario Pergolini a los políticos en "Hacelo por mí", el "¿Cómo fue tu primera vez?" de Jorge Guinzburg en "Peor es nada", Las Primas cantando "Que te lo pongo ya" y la infaltable Silvia Süller.
A esta lista se agregan, con su antes y su después, los avatares de "La marca del deseo", casi ignorada por el público este año y centro de controversias en 1994, cuando Telefé definió la miniserie como de "alto voltaje".
Si de límites y habilitación se trata, fue "Hola Susana" el primero en mostrar un strip-tease femenino en vivo en 1990, al que luego agregó, como novedad, un show masculino. Tras siete años, las protagonistas del programa del mediodía "Como pan caliente" tuvieron una escena en un show de strippers para mujeres.
Hitos del cambio en la relación mujer-sexo en la TVfueron: la Cicciolina, la ex actriz porno italiana que mostraba un pecho a quien quisiera verlo; la audacia de "A la cama con Moria", que proponía a los políticos hablar entre las sábanas; las historias de homosexualidad femenina (que, en principio, tuvieron su versión masculina en "Atreverse", "Zona de riesgo" y "Verdad Consecuencia"), planteadas tiempo atrás en "Tres minas fieles" o "Sin condena", y desarrolladas este año en "El Rafa", "Señoras y señores" y, por supuesto, en "Verdad Consecuencia"; el programa "Man o Man" en el que cientos de señoritas votaban por la gloria o el empujón a la pileta de candidatos en rol de hombre-objeto; y el personaje sadomasoquista de Virginia Innocenti que instaba a otra clase de placeres a Juan, el psicólogo de "Verdad Consecuencia".
Lo novedoso en el tema mujer-sexo es la aparición del cuerpo del hombre como representación erótica. Si bien esta incorporación se produjo primero en las campañas publicitarias del mundo de la moda, un ejemplo televisivo lo constituía "Infómanas", cuyas conductoras, Elizabeth Vernacci y Claudia Fontán, se hacían besar en los labios, desnudaban a un invitado para meterlo en un baño de espuma y le pedían que "mojara la vainilla" a la hora de la merienda, mientras, desde otro lugar, Lita de Lázzari las acusa de no saber "qué es la mujer argentina".
Cuando ellos se muestran
La aparición del desnudo masculino es una forma de mostrar los apetitos femeninos. "Se reconoce que la mirada femenina puede circular por lugares que antes se consideraban vedados y plantea que la mujer es tan deseante como el hombre", interpreta Traversa, quien aclara que, como toda novedad, es "socialmente cómodo" adjudicarla a un grupo reducido o marginal.
A instancia de la Asociación de Teleradiodifusoras Argentinas (ATA), desde agosto último los canales privados comenzaron a usar placas de advertencia sobre "Exhibición de desnudez total o parcial y escenas de violencia sexual" y "Escenas de sexo implícito y de homosexualidad", entre otros ítem, antes de la emisión de una película, si sus contenidos lo hacían necesario. Canal 9 lo hizo, además, en forma previa a cada capítulo de "La marca del deseo".
De esta forma, la televisión abierta confirma su lugar de ámbito público mientras que -a pesar de que visto desde el control remoto no hay diferencias- a la TV por cable se le otorga un dominio más cercano a lo privado que hace que todo aquello que se exhiba en sus canales se encuentre más lejos del escándalo.
Sin embargo, en este sistema los únicos restringidos al libre zapping son los canales codificados como Venus, con material erótico clasificado como "soft" o "condicionado" y, si ya se hubiese vendido su distribución, la señal Playboy, en el otro extremo del género educación sexual y de la educativa TV Quality.
"La repercusión será más fuerte"
Karina Mazzocco mantiene en la entrevista el mismo tono de voz que la identifica como conductora de "D a 2", el único programa de cable dedicado a hablar de sexo: un tono pausado y ronroneante, que toma distancia de lo que dice, y armoniza con la imagen que construyó para contestar todo lo que se quiera saber sobre sexo.
"D a 2" comenzó hace dos años y se emite los sábados a la noche por Magazine 24 (Multicanal), Canal Ideas (Cablevisión), y Canal Alternativa (VCC). En enero, pasará del cable a la medianoche de América. Durante un mes irá de lunes a viernes, y en febrero retomará su frecuencia semanal.
Pero antes de llegar a América, el programa ya tiene dos direcciones en Internet. En una se puede leer una entrevista a Karina Mazzocco y en el otro se puede investigar el índice temático del programa (travestis, tipos de masoquismo, etc.), con una redacción profesional y alejada de los golpes bajos. Según América, 300 personas visitan diariamente la página y envían alrededor de 160 e-mails.
Quién es esa chica
El público también se comunica por teléfono, dejando alrededor de 250 mensajes por fin de semana que se caracterizan por su lenguaje respetuoso y directo (por ejemplo: "Me gusta tu programa, me interesa saber más sobre homosexualidad").
Karina, 28 años, modelo publicitaria, casada recientemente, construyó un personaje a la medida del ciclo que la hizo debutar en TV.
"Al principio me dio un poco de miedo, lógico porque nunca había hecho televisión. Ponerme delante de la cámara y hablar de sexo es todo un tema, y hace dos años no se hablaba tanto. Algo pasó, hubo una apertura y creo que en parte eso se debe a "D a 2"", asegura Karina. -¿Siempre te llaman para hablar de sexo?
-Me invitaron a varios programas, ahora no me pueden invitar por ninguna otra cosa. La gente prende la tele y me ve hablando de sexo. Se deben imaginar que mi teléfono me despierta con gemidos.
-¿Te sorprendió el pase a un canal de aire? -No, lo estaba esperando hace rato, me parece piola que toda la gente pueda ver este programa.
-¿Cómo esperá que reaccione el público?
-Tengo la intuición de que todo va a andar bien. Si nos dieron el okey en un canal de aire para entrar creo que es porque todo está muy cuidado y no creo que haya problemas. Sé que la repercusión va a ser más fuerte que antes. Si por día me paran cinco personas por la calle, estando en aire no me quiero imaginar.
-De todo lo que aprendiste en estos dos años, ¿qué tema te llamó más la atención?
-Me acuerdo el día que llegaron los libretos de swingers (intercambio de parejas), ese día vi el titulito, me pregunté qué sería, si un baile nuevo, un baile viejo..., no sabía lo que era. Cuando vi de qué se trataba, me enteré de que había boliches donde se hacen contactos y me sorprendió todo este submundo sexual de Buenos Aires. Hay toda una cosa grossa con respecto al sexo y yo no estaba para nada al tanto.
-Cuando conducís el programa hablás de sexo como si fuera cualquier otro tema. ¿Ese es un tono estudiado?
-La persona que presenta "D a 2" es como un personaje que tiene muchas cosas de mí, como yo tengo muchas cosas de ese personaje. La primera vez que tuve que estudiar mis guiones dije: "Dios mío, cómo voy a decir esto". En esos primeros programas hablaba con otro tono de voz, pidiendo disculpas por lo que decía. Porque era muy fuerte, tenía cero de experiencia.
-¿Cómo se eligen los temas?
-En el programa todas las tendencias sexuales están mostradas, aunque no hacemos bandera de ninguna. Simplemente las mostramos y hay un equipo de producción que se sienta y charla de qué se puede hablar en el próximo programa, ese no es tanto mi bussiness, se respeta el tema de los roles y de las actividades de cada uno.
-¿Qué pautas sexuales levantás como bandera?
-La libertad. La sinceridad que tenés que tener con tu pareja. La sinceridad de pedir lo que querés que te hagan. Si uno no pide, el otro nunca va a saber qué hacer exactamente. Y, finalmente, probar cosas nuevas, jugar, divertirse, no hacerlo siempre de la misma manera, incursionar en otras áreas y seguir los consejos de "D a 2".
Las cosas por su nombre
"Personas reales, hechos reales, sexo real". En "Real sex", la serie de programas documentales que emite la señal de cable HBO Olé, el tema es el sexo, pero sin los perfiles científicos o médicos y el afán divulgador que acostumbran mostrar las producciones de este tipo. Aquí, los espectadores descubren a personas como ellos viviendo naturalmente y sin complejos actividades relacionadas a sus conductas sexuales.
"Real sex", realizado en los EE. UU., es una serie de programas documentales de 45 minutos, cuyos nuevos episodios (van por el número 17) se estrenan cada 60 días, luego repetidos con cierta frecuencia. En la Argentina siempre se emiten después de las 23.30 y antes de las 4.
Cada programa está dividido en cuatro bloques, que pasan revista a otros tantos informes sobre temas específicos. Entre ellos hay separadores en los que la gente (abordada a la salida de un cine o de una discoteca) habla de sus deseos o sobre cómo resuelve sus inhibiciones.
Lo que aparece en "Real sex" es impredecible. Desde insólitos concursos para elegir a "Miss traje de Eva" hasta gente que reúne a parejas para hacer realidad fantasías extravagantes, desde la forma en que se innova en el legendario arte del strip tease hasta la aplicación de técnicas new age para conseguir un vínculo más satisfactorio.
Al concebirse y elaborarse como un documental hecho y derecho, "Real sex" llama a las cosas por su nombre del principio al fin. Y así también las muestra, aunque -vale decirlo más de una vez- muy lejos de cualquier gratuidad o efectismo.
En "Real sex" no hay actores. Todo lo hacen sus auténticos protagonistas, personas de carne y hueso que no esconden la cara y se mueven como si no hubiera cámaras frente a ellos.
Naturalidad y espíritu lúdico es lo que sobra en estos documentales que, fieles al género, eligen mostrar en vez de juzgar.
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