Como la hija del genial Serge y el ícono indie le dieron forma al nuevo disco de la francesa.
1 minuto de lectura'
"No sé componer música ni escribir letras", dice la actriz y cantante francesa Charlotte Gainsbourg, mientras fuma un cigarrillo en los estudios Sunset Sound de Hollywood. "Hacer un disco es un misterio." Pero cuando sos la hija del ícono cultural francés Serge Gainsbourg y Jane Birkin, y además sos musa de Michel Gondry y Lars von Trier, conseguirte alguien cool que te ayude a convertir tu particular je ne sais quoi en un disco de trece canciones es tan fácil como prenderte un cigarrillo. Para su disco de 2006, 5:55, la chica de 38 años trabajó con Jarvis Cocker y Air; y para IRM (el título es la sigla en francés de "imagen de resonancia magnética"; Gainsbourg sufrió un aneurisma cerebral en 2007), llamó a Beck, que produjo, coescribió y tocó en todo el disco. "Las cosas simplemente se dieron, sin que lo habláramos mucho", dice ella. "Para cuando nos metimos en el estudio, él ya había preparado toneladas de cosas". Grabado en Los Angeles durante el tiempo libre entre películas (ella) y discos (él), el álbum mezcla casualmente el francés y el inglés, y va de un pop elegante y climático ("Le chat du Café des Artistes") a un sórdido blues rock ("Trick Pony"). Beck señala a Captain Beefheart y al cantante proto-country Jimmie Rodgers como las grandes influencias del disco. "En mi mundo, los años 30 todavía se sienten contemporáneos", dice él. "Para mí, eso es más actual y válido que la música nueva." Y en cuanto a Gainsbourg –con su voz densa, etérea, como entre cantando y leyendo–, la forma de entonar no es algo sobre lo que tenga que pensar mucho. "Siempre vuelvo a mi padre", afirma. "Simplemente me sale así."
Mirá a Charlotte Gainsbourg y Beck interpretar "Heaven Can Wait"




