
La voz más blusera del jazz
Marta Bellomo, maestra de cantantes, vuelve a la escena junto a Alejandro Moro
1 minuto de lectura'
Es la voz más blusera del jazz; su canto reúne sentimiento con un juego vocal de deliciosa calidad.
Marta Bellomo se presenta esta noche en dúo con su guitarrista y esposo, Alejandro Moro, en La Revuelta. Una historia musical marcada por una vocación a prueba de dudas. "Nunca elegí cantar, siempre canté", dice la Bellomo en el bar donde actuará esta noche, desde las 22.
Su historia comienza en el patio de su casa, en algún lugar entre Núñez y Saavedra, donde corría las cortinas de las puertas cerradas para reflejarse mientras, con una escoba a modo de micrófono, cantaba. Recuerda que después de un par de horas, la madre le pedía silencio y una vecina muy comedida se asomaba por la medianera y le retrucaba a la mamá: "No le diga así que la va a frustrar".
Sin entrar en el espinoso mundo psicoanalítico, Bellomo siente que desde aquel momento la idea de la frustración estaría relacionada con dejar de cantar.
"Para mí cantar sigue siendo eso, aquel juego que hacía. No puedo evitar sentir que mi trabajo es un juego", señala esta excelente vocalista, que además fue maestra de buena parte de las cantantes que hoy pasean su arte por la escena jazzística, como Eleonora Eubel, Ludmila Fernández y Guadalupe Raventos, entre otras.
Pero, claro, no todo fue juego: a los 13 años ya estudiaba piano y canto lírico y a los 15 comenzó a cantar con grupos de folklore. Pero los setenta fueron una década ganada por el rock en Buenos Aires. Dejó de estudiar y se convirtió en vocalista de Supermoco, grupo under que actuaba en Teatrón, en Santa Fe y Pueyrredón. "Hacíamos una música muy Frank Zappa y yo me disfrazaba de hippie, porque no lo era. Entonces me ponía flores en el pelo y usaba túnica", dice Bellomo, y sonríe con la mirada como si se estuviese viendo.
Hacia 1973 redescubrió el jazz: "Puse los discos que había en casa de mis padres". Y dice que recordaba esa música: Ella Fitzgerald, Billie Holliday, Duke Ellington... "Dije redescubrir porque esa música estaba adentro. Dicen que canto con voz negra y ahí supe por qué", admite esta cantante, que produjo en 1998 el mejor disco de jazz cantado en el país: "Mensajes secretos".
Afirma que ama la música instrumental, y sus referentes a la hora de cantar van también desde el maravilloso trompetista Clifford Brown hasta John Coltrane y Joe Pass, pasando por Cannonball Adderley.
Mientras siguió cantando se recibió de licenciada en psicología y viajó a Madrid, donde ganó continuidad y logró vivir del jazz. Corrían los primeros años de la década de los ochenta. En la capital española escuchó a Betty Carter y participó en jam sessions con la Art Ensamble of Chicago, junto al trompetista Lester Bowie.
Regresó, a mediados de aquella década, y al tercer día en la ciudad conoció a Alejandro Moro, con quien estableció no sólo una relación musical, sino también afectiva. Participó activamente en grupos y jams. "Con Alejandro estuvimos nueve meses tocando en La Oreja, junto a Fats Fernández, el Negro González y Junior Cesari.
La Bellomo es una cantante de estilo negro; una voz, algo aguardentosa y cálida, que maneja con una fluidez experimentada.
El biógrafo musical de Metheny
El ambiente del jazz no deja de generar sorpresas. La editora Hal Leonard, una de las mayores del mundo, contrató a Alejandro Moro para transcribir los solos del guitarrista Pat Metheny, un trabajo arduo pues debió pasar por exámenes intensos, de los que salió aprobado. "El mismo Pat Metheny fue quien me recomendó", cuenta Moro. La historia comenzó años atrás, cuando Moro transcribió los solos de dos temas. "All the things you are" era uno de ellos.
"Se los envíe y no recibí ninguna respuesta, hasta que, cuando volvió, en su tercera visita, me acerqué y le pregunté si no había recibido el material; ahí mismo me llevó a su habitación y me habló de hacer un contrato con la editora. Al día siguiente, el contrato estaba en mis manos, pero la empresa quería imponer su equipo de transcriptores y debí pasar pruebas durísimas que lo que generaron fue un mayor nivel de exigencia personal, lo que redundó en todo mi trabajo", explica el guitarrista, que comenzó -según él- algo tarde, a los 16 años, en el Conservatorio Vinci.
Actualmente se encuentra desarrollando el "Primer libro de solos de Pat Metheny", que incluye los coros que el guitarrista hizo en los cinco discos en trío: "Bright Size Light", con Jaco Pastorious, en 1976; "Rejoiling", con Billy Higgins y Charlie Haden, en 1980; Question & Answer", con Holland y Haynes, en 1990; "99-00", con Bill Stewart y Larry Grenadier, en 2000, y "99-00 (Live)".
Moro es un guitarrista finísimo, de técnica impecable y una forma particular de desarrollar los acompañamientos, con una respiración suave, pero intensa. Ideal para el estilo de Bellomo.






