Las mejores canciones de Charly García: del puesto 50 al 26

Las historias detrás de todos sus clásicos, elegidos por críticos y músicos en un análisis profundo a través de sus más de 40 años de carrera
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28 de julio de 2015  • 16:54

50. "Chipi Chipi" (La hija de la lágrima, 1994)

Charly ya tenía terminado La hija de la lágrima, su séptimo disco solista con desarrollo de ópera rock, cuando los ejecutivos de Sony le pidieron que agregara una canción con ADN de hit para soltar como corte de difusión. García obedeció y en unos pocos minutos compuso "Chipi Chipi" (su nombre original era "La canción sin fin"), ese éxito instantáneo que sobresale como en 3D dentro de un álbum cargado de lapsos instrumentales con altas dosis de experimentación. Junto a la voz y la guitarra de María Gabriela Epumer –que había ingresado en reemplazo de Hilda Lizarazu y el Negro García López–, Charly alcanza una pieza pop irrompible al mando de su piano, jugando con las intensidades y destilando un fuerte aroma a nostalgia.

49. "Piano Bar" (Piano Bar, 1984)

"La idea salió imaginándome grandes valores del tango, pero en el futuro: con todos nosotros ahí", le dijo Charly al periodista Sergio Marchi para su libro No digas nada. "Todo el ambiente con pelucas, y tomando tragos exóticos de colores verdes y rojos. Y cada vez que se muera uno, poner un busto, por ejemplo hacer transfusiones de sangre para los que están muy reventados." A la descripción se suman el fantasma de Carlos Gardel y el ambiente narcotizado entre las brumas del tango y los nuevos aires dark-rock, pero por sobre todo es la exaltación de un limbo secreto, el cabaret marginal de los rockeros que permanece intacto y sigue batiendo lo que sucede afuera, mientras "las chicas tienen un lugar donde viven esas cosas que asombran".

48. "Mientras miro las nuevas olas" (Bicicleta, 1980)

Con jactancia, ironía y conservadurismo Charly saludaba a la naciente New Wave. Puro poder de síntesis para unir a Elvis, el Club del Clan y explicar el movimiento cíclico del rock, pero también para ubicar a Serú Girán en un nuevo contexto. La reacción es un rocanrol refinado basado en juegos vocales, guitarras cargadas y certeros cambios de ritmo. "Algunos se sintieron tocados porque abrazaron vehementemente la New Wave. Y sí, la canción habla de la New Wave, de The Knack: yo digo que la había visto antes, porque tenía muchos puntos en común con Palito Ortega y el Club del Clan", le contó Charly a RS. La letra original incluía una mención a Billy Bond, que finalmente fue reemplazado por el nombre de Jolly Land.

47. "Cuchillos" (Say No More, 1996)

En un proceso de grabación caótico (nadie sabe con certeza cuál es la toma que habrá quedado en el disco), hay muchas posibilidades de que la voz que se escucha en "Cuchillos" –un tema de amor agónico dedicado a Mercedes Sosa– haya sido registrada en la bañera de La Diosa Salvaje bajo el concepto de caos organizado en el que vivía García por esos días. "Eran las 6 AM y me dijo que quería grabar en la ducha", recuerda Guido Nisenson. "Tuve que tirar varios cables desde la consola para que pudiera escuchar las bases mientras cantaba." Para el productor Joe Blaney, los teclados vagos y libres, casi tocados como si fuera un músico de jazz, y la voz apasionada, hacen de este tema una de las mejores canciones de la discografía de García.

46. "Instituciones" (Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, 1974)

El tercer disco de Sui Generis inicia su recorrido contra los estamentos establecidos con esta mirada crítica contra la institución familiar y la idea de que la barbarie en realidad empieza en casa. "Instituciones", la canción, es una versión más de choque que la inocente "Aprendizaje", una mirada sagaz sobre las imposiciones sociales y el machismo imperante en una Argentina que cree seguir en los tempranos 60. Charly utiliza su arsenal de sintetizadores recién adquiridos para resaltar planes más sinfónicos: Yes, Genesis y Emerson Lake & Palmer figuran entre sus influencias. También Bertolt Brecht como modelo para encender señales de alerta y esbozar con tono teatral el estado de las cosas, sin apelar al panfleto o la protesta inocua.

45. "Perro andaluz" (La grasa de las capitales, 1979)

Más allá de la ironía filosa que caracteriza La grasa de las capitales, el segundo álbum de Serú también está atravesado por la paranoia, la soledad y el desengaño. "Perro andaluz" es la historia de un amor que está por acabarse, contada por un García iluminado que juega con la simbología del perro faldero y cita al visionario Luis Buñuel. En la simpleza musical del arranque de la canción y en su instrumentación jazz-progresiva, el público reencontró al compositor que más extrañaba, después de algunas críticas que habían aparecido luego del lanzamiento del primer disco de la banda, en el que se había "complejizado" de más. La única alteración es el ensamble que García hace en la mitad, que son fragmentos de un viejo tema compuesto en su adolescencia.

44. "Quizás, porque" (Vida, 1972)

"Yo hacía canciones a los 17 años y hablaba de cosas que no sabía", contó Charly García en una entrevista en 2013. "No había estado nunca con una mujer, por ejemplo, e hice ‘Quizás, porqué’." Grabado en 1972 en el primer disco de Sui Generis, Vida, el tema es uno de los inolvidables clásicos de fogón registrados por el dúo. Sobre los arpegios de una guitarra acústica y el contrapunto de la guitarra eléctrica de Claudio Gabis (entonces parte de La Pesada del Rock & Roll), Charly compone una canción de amor imaginaria, con una letra inocente, conmovedora y casi murmurada, mientras de fondo las notas bluseras de la guitarra de Gabis resquebrajan sutilmente la puesta en escena de esa fantasía adolescente.

43. "San Francisco y el lobo" (La grasa de las capitales, 1979)

Esta es una de las mejores muestras del trabajo colaborativo entre Charly y David Lebón, que proporcionó algunos de los mejores momentos de Serú Girán. La música es de Lebón, una balada folk con reminiscencias clásicas, y la letra, abierta a múltiples interpretaciones, es de García. Está probablemente inspirada en un poema de Rubén Darío, quien a su vez imaginó una segunda parte para la famosa leyenda de San Francisco de Asís y el lobo de Gubbio. La continuación (tanto de Darío como de García) incluye a un lobo que vuelve a la selva, herido por la maldad humana. La canción está interpretada por David en acústica y voz, a la manera de McCartney en "Blackbird" (el tema que inspiró la música de Lebón para esta canción).

42. "Ah, te vi entre las luces" (La Máquina de Hacer Pájaros, 1976)

La irrupción definitiva de Charly García en el rock progresivo encuentra en el disco debut de La Máquina su lapso más puro y espeso. "Ah, te vi entre las luces", el fascinante epílogo de once minutos que cierra aquel trabajo, demuestra a qué se refería el compositor con eso de ser "los Yes del subdesarrollo": este melodrama que se anuncia con la voz de García camuflada entre sintetizadores, órganos y un melotrón es también una metamorfosis imparable y tempestuosa, llevada por una línea de bajo maestra y las guitarras soberbias de Gustavo Bazterrica. Editada en 1976, previo al éxodo brasileño de Charly, parece ser la narración trágica de un país que se sumerge en su etapa más oscura.

41. "Raros peinados nuevos" (Piano Bar, 1984)

Luego de asistir a un show en el CBGB y sentirse un poco ridiculo, Charly decidió cortarse el pelo y afrontar la grabación de Clics modernos más a tono con la moda. "El pelo era lo más importante en Nueva York", confesó luego y ahí empezó a tomar forma uno de los temas clave de Piano Bar: el título de la canción se convirtió en un rótulo para definir una década y la imagen del enfermero García invirtió la carga del especialista (aviador) por la del ayudante leal. Un poquito de amor, algo de razón y el estímulo del silencio sugiere la letra, casi un manual para mejorar el humor. Por debajo, una melodía circular que el tiempo transformó en un llamado a la acción.

40. "Para quién canto yo entonces" (Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, 1974)

La idea de Charly era incluir una version musicalizada de El Manifiesto Comunista en Instituciones. Por sugerencia de la producción desechó la idea, y en cambio se permitió dosis de incorrección popular ("Para quién canto yo entonces si los humildes nunca me entienden"). El tema que cierra el disco es lo más cercano al Sui Generis de Vida y Confesiones: sin sintetizadores y con la armónica de Gieco abriendo el campo folk. La letra original que por suerte no llegó al disco se permitía sus berrinches adolescentes: "Y yo canto para usted, señor del reloj del oro. Sé que a usted nada lo hará cambiar pero quiero que se entere que su hijo no lo quiere".

39. "Fanky" (Cómo conseguir chicas, 1989)

Los primeros cinco segundos del riff adictivo –a cargo del Negro García López– con el que arranca el tema remiten a El Mundo de Antonio Gasalla. En 1989, García le cedió la canción a su amigo Gasalla para que la usara en la cortina del programa que estaba por comenzar. Después de "No toquen", "Fanky" fue elegido como el segundo single de Cómo conseguir chicas. Ese mismo año, cuando Charly la tocó en la presentación del disco en el Gran Rex, el actor devolvió gentilezas y subió al escenario caracterizado como uno de los personajes del ciclo. Es uno de los tantos temas que demeó en inglés ("I can’t get your love, show me how to do it") y, por pedido del productor Joe Blaney, reescribió la letra en el estudio.

38. "No voy en tren" (Parte de la religión, 1987)

Construido sobre un golpe de redoblante sumergido en un efecto reverb y disparado con una máquina de ritmos SP12 por el baterista Fernando Samalea, "No voy en tren" es un tema de pop corrosivo y tensamente bailable cargado con un severo sentido autobiográfico. Entre una gama de teclados brillosos que chillan como cornetas y riffs de guitarras que son los cimientos de su estructura, la canción (que resultó uno de los cortes de mayor rotación del disco Parte de la religión) destila la clásica arrogancia de García, como si a través de un par de líneas –"Porque no hay nadie que mi piel resista", "No necesito a nadie alrededor"– estuviera intentando trazar un abismo con el resto de la humanidad.

37. "Ojos de videotape" (Clics modernos, 1983)

"Este es el único tema lento de Clics modernos y trata sobre alguien que está haciendo una valija mientras otro está mirando todo el día un televisor." Así presentaba Charly "Ojos de videotape" en diciembre de 1983 en el Luna Park. Como el cierre de La grasa de las capitales con "Canción de Hollywood", García resuelve la despedida con una melodía cinematográfica y el efecto gradual que anticipa las últimas escenas protegido por una frase definitiva: "El mundo gira al revés mientras miras esos ojos de videotape". La Roland TR-808 marca el pulso por donde el piano y la guitarra parecen disolverse. Los discos se escuchan completos, y tratándose de García, ese viejo axioma adquiere un carácter obligatorio.

36. "No me dejan salir" (Clics modernos, 1983)

Este himno del destape democratico se monta sobre un beat de discoteca y el sampleo del grito característico de James Brown. La estructura de la canción es peculiar. Por un lado, parece un encastre de estribillos diversos, incluyendo el "estoy verde, no me dejan salir" que funciona como primer verso y leitmotiv; contiene uno de los riffs más reconocibles de la obra de García, pero también una secuencia de arpegios complejísima. Charly canta sobre la claustrofobia en un estado de celebración confusa. El videoclip es una síntesis del imaginario contracultural post-dictadura: un Charly estilo Duque Blanco se planta delante de una troupe de transformistas y músicos de su banda, entre los que se destaca un joven Fito Páez recién llegado de Rosario.

35. "Filosofía barata y zapatos de goma" (Filosofía barata y zapatos de goma, 1990)

Con el corazón en la mano. la canción que titula al disco en el que Charly se mira a sí mismo más y mejor, es una carta abierta a Marisa Zoca Pederneiras, su mujer durante más de quince años, que un buen día juntó sus cosas y partió. Se conocieron a fines de los años 70 en Brasil, cuando García se había instalado en Buzios con Serú Girán y Zoca trabajaba como camarera en un bar, y estaban juntos desde entonces. "En este torbellino donde nada importa, me sentí aliado y te perdí", se confiesa García, que también pide perdón retroactivo, sin esperar respuesta: "No vi tu alma y quería tus venas". Sobre el final, las voces superpuestas de Lolita Torres son señales fantasmales de un adiós definitivo.

34. "No te dejes desanimar" (Películas, 1977)

A casi 40 años de su edición, la letra de "No te dejes desanimar" puede parecer una canción de autoayuda, pero para los que la escucharon en tiempo real significó un manual de supervivencia urbana. Con un fondo musical victoriano que pinta el paisaje de la canción, los arreglos de cuerda pertenecen a Carlos Cutaia y también buena parte de la composición. El tema es una especie de "Eleanor Rigby" ciudadano y absolutamente arriesgado en la complejidad de sus cambios de ritmo: "Siempre me pareció muy loca, porque va de lo barroco a lo contemporáneo", define Cutaia ahora. "Todo era un bajón, lo único que queríamos era tirarle buena onda a la gente. Pero tampoco íbamos a hacer cualquier cosa. Había un deleite musical en La Máquina."

33. "Tango en segunda" (Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, 1974)

"Escribi ‘Tango en segunda’ contra [el productor] Jorge Álvarez, esa parte que dice: ‘A mí no me gusta tu cara…’. El tenía algunos pecadillos, como su very special forma de entender la distribución del dinero, y en ese momento asumió el papel de censor", señaló Charly García a Rolling Stone, en alusión a modificaciones que sufrieron algunas letras y a la decisión de Jorge Alvarez de no incluir "Botas locas" y "Juan Represión". Para llenar esos huecos, García compuso nuevos temas en donde toda su inquina tenía un solo destinatario. La letra es densa y acompaña perfectamente la atmósfera espectral que crean los sintetizadores. Es el primer acercamiento de Charly al tango y también un guiño a Astor Piazzolla.

32. "Tu vicio" (Influencia, 2002)

Un pop/rock satírico marca el pulso de García en modo autorreferencial ("¿Por qué no me dejás, si es que soy tan sólo un vicio?"). Como un músico que se transforma en un hábito insalubre para sus fans y sobrevive a la etapa 3x1 de Say No More (grababa tres días y dormía uno), García necesitaba un hit que, después de varias temporadas de sequía, volviera a llevarlo a las radios. Las voces de García, que grabó casi todo lo que se escucha (piano acústico, Wurlitzer, guitarras, bajos, sintes, baterías y vocoder), se doblan y desdoblan entre sonidos lo-fi y hi-fi, lo que le da a la canción un carácter enfermizo. El proceso de grabación, denominado por él como "maravillización", incluyó también una versión gospel de un minuto.

31. "La grasa de las capitales" (La grasa de las capitales, 1979)

Mucho antes de los programas que analizan "el rol de los medios", Charly García hizo una radiografía exacta de la frivolización de la prensa. "Estaba podrido de todas esas revistas tipo Gente, que eran tan caretas, y pensamos esa tapa", afirmaba Charly sobre esa portada conceptual de Serú. En 1979, en plena dictadura, el disco abre con un coro –con aires de Queen– que pregunta "¿Qué importan ya tus ideales?", y da lugar a una bajada de línea sin precedentes en el rock local sobre la fama, la transa, la gente careta y todo eso que ya "no se banca más". Entre guiños a Chick Corea y a Weather Report, la producción incluye un efecto de fritura grabado en la cocina de su casa por el ingeniero Amílcar Gilabert.

30. "Hipercandombe" (Películas, 1977)

Los ritmos que utilizaba La Máquina de Hacer Pájaros están basados en las letras, modus operandi que intentaba romper con la estructura monolítica del rock 4x4. "Hipercandombe" se inscribe en esa lógica: velocidad máxima, encastre perfecto y una mezcla de tango-candombe-rock que no tiene antecedentes. La banda parece hamacarse dentro de esa licuadora de métricas y arreglos musicales, una exhibición de cualidades que se perfecciona mientras el relato escalofriante de García va ganando terreno. La letra habla de la paranoia urbana en tiempos de dictadura ("No hay esperanza en la ciudad"), un exilio interno ("Cubrís tu cara y tu pelo también") y la certeza del espanto ("Y si te asusta este canto final").

29. "Cinema verité" (Peperina, 1981)

Charly versus Charly en una de las paginas más metafísicas de la discografía de Serú Girán. Una melodía monumental como hoja de ruta, la introspección como ambientación natural. "Cinema verité" es Charly García en su papel de observador lúcido del mundo sentado al piano, "la máquina de mirar" (una frase que es un guiño al eslogan de un programa de televisión de la época llamado Videoshow), como el voyeur que relata el encuentro entre un ricachón y su cortesana en la playa, mientras reflexiona a media voz. "Yo nací para mirar lo que pocos pueden ver", advierte Charly en un pasaje de la letra (una de sus frases más simbólicas), embistiendo suavemente contra la superficialidad del mundo cuando todos parecen ocupados en sus cosas.

28. "Cómo mata el viento norte" (La Máquina de Hacer Pájaros, 1976)

Luego de la última función del Adios Sui Generis, Charly regresó a su casa caminando: "Esa noche terminé solo en mi departamento. Cuando se hicieron las 8 de la mañana bajé y me compré dos grabadores National. Jugando, haciendo grabaciones de un grabador sobre otro, compuse ‘Cómo mata el viento norte’", reveló. El tema más folk del debut de La Máquina de Hacer Pájaros es una referencia al pasado y también el comienzo de una nueva etapa: el sintetizador espacial en la intro plantea una conexión cósmica; en la letra se respira esperanza mientras viejos aliados (Nito Mestre y María Rosa Yorio) adornan los coros y Charly los despide con la frase "mi pequeña almita baila de alegría…".

27. "Bancate ese defecto" (Clics modernos, 1983)

"Un mensaje hecho durante la Argentina militar pero que se puede adecuar a esta Argentina", dijo García en el Luna Park del 83, antes de tocar este tema que cerraba el lado A de Clics. "El mensaje es: si tenés la nariz grande, hacé algo con ella y no te encojas." La leyenda del origen de esta composición, entonces, tiene la impronta de la autoayuda: la epifanía adolescente del artista al descubrir que podía usar a favor la extraña pigmentación de su bigote. Maestro en el arte de mezclar lo público y lo privado en épocas de represión, Charly reivindica aquí la imperfección y fustiga la moda creciente de la cirugía estética, sobre una base que podría ser un puente entre los años progresivos y la New Wave. El final es casi ambient, con García exhalando la palabra "rara" como un hechicero freak.

26. "Hablando a tu corazón" (Tango, 1986)

Como "Rezo por vos", "Hablando a tu corazón" es el fruto maduro de un árbol que Charly García y Luis Alberto Spinetta plantaron juntos, pero que luego cada uno custodió por separado. Contó García: "Con Luis componíamos juntos, la gente nos veía en la calle comprando masitas y nos hacía sentir mucho poder. Nos asustamos y por eso no hicimos un disco juntos, porque se incendió el departamento". (Mientras presentaban el proyecto en televisión, la casa de García se prendió fuego.) Fue, originalmente, una canción en inglés influida por el sonido de la época, como un juego de aproximación tecno-pop a las grandes ligas internacionales. Se volvió hit cuando García la revivió con Aznar en Nueva York, para eternizar su visión de la neurosis de los 80.

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